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Austria, el laboratorio energético de Europa

Javier Monforte, jefe de Redacción de Energética XXI

 Austria, el laboratorio energético de Europa

El concepto ‘economía verde’ aspira a un modelo económico que apuesta por un desarrollo sostenible y rentable a través de proyectos e iniciativas que generen beneficios económicos, sociales y medioambientales. En Austria parecen haberlo entendido a la perfección. El país centroeuropeo presume de invertir un 3,14% de su PIB en innovación -una de las mayores tasas de Europa- y ha seleccionado el sector energético como uno de sus ejes estratégicos para el impulso de su economía. Sus abundantes recursos en biomasa, la capacidad tecnológica de sus empresas y clústeres especializados en medio ambiente para el desarrollo de nuevos productos y patentes o los altos niveles de productividad han convertido al país en el laboratorio energético de Europa.

 

Energética XXI ha tenido la oportunidad, gracias al reciente viaje de prensa organizado por la Oficina Comercial de Austria en Madrid, de conocer en profundidad los proyectos energéticos y medio ambientales más destacados desarrollados en Viena, Graz y la región de Estiria. Este artículo realiza un recorrido por aquellas instalaciones e infraestructuras más significativas, desde el punto de vista energético, por su carácter innovador y transformador.


Aspern, la ciudad inteligente del lago
Viena lleva ya mucho tiempo en el podio de las Smart Cities mundiales. Una vez más, la ciudad ha sido elegida en marzo de este año como número uno del ranking del ‘Smart City Strategy Index’ de la consultora Roland Berger entre 153 urbes candidatas. La capital austriaca ha sido reconocida por su proyecto integral para impulsar soluciones innovadoras en áreas como la movilidad, el medio ambiente, la educación, la salud o los servicios públicos. Sus casi 2 millones de habitantes y una densidad de población baja (177 habitantes por hectárea) han facilitado la puesta en marcha de medidas enfocadas al impulso del transporte público, la construcción de carriles bici -más de 1.356 km están ya en funcionamiento- y la integración de energías renovables en los edificios.

Si hay un proyecto destacado en el desarrollo del plan de ciudad diseñado por Viena, ese es sin duda Aspern. Iniciada en 2007, se trata de una Smart City de 240 hectáreas pensada desde cero. Es uno de los desarrollos urbanísticos más grandes de Europa. Conectado a Viena por tren, se trata de un gran barrio en la periferia de la capital ideado para 20.000 habitantes, donde la movilidad, el entorno urbano, los servicios y el modo de consumir energía han sido planificados con el ciudadano como epicentro, y con la integración social y la calidad de vida como fines últimos. Planificada a través de anillos concéntricos con un lago como eje, en Aspern el objetivo es que no haya una gran diferenciación entra la zona residencial y las áreas donde trabajan sus vecinos. ¿Resultado? Cortos recorridos caminando, en bici o vehículo eléctrico, integración de servicios y facilidad de movimiento entre puntos neurálgicos (colegios, centros deportivos, zonas verdes, etc.).

¿Y cómo abastecer de energía una nueva ciudad como Aspern? Tres ejes han sido claves: la gestión de la energía en edificios inteligentes; la aplicación de soluciones para la red de baja tensión, desde los transformadores hasta los edificios y apartamentos; y la gestión del big data obtenido de la monitorización de los consumos energéticos a través de un centro de análisis propio. Este proyecto energético, denominado como ‘Aspern Smart City Research’, está liderado por Siemens y cuenta con un presupuesto de 38,5 millones de euros. El objetivo final es dotar a Aspern de una microrred energética capaz de aprovechar la energía generada de forma local a través de renovables y un gran district heating, así como implementar sistemas de almacenamiento eléctrico eficientes.


Edificio pionero en energía positiva
Pero hay muchos otros proyectos energéticos más allá de Aspern y la moderna torre de la Universidad Técnica de Viena (TU Wien) en la zona de Getreidemarkt -en pleno centro de la ciudad- resulta especialmente interesante. Se trata del edificio con mayor potencia solar fotovoltaica instalada de toda Austria. En total, cuenta con 328,4 kWp, 97,8 kWp en la cubierta -que ocupan 618 m2- y 230,6 kWp más en la fachada, que se distribuyen en una superficie de 1.581 m2. Es, además, pionero en cuanto a grandes edificios de energía positiva en todo el mundo, ya que integra numerosos sistemas de climatización y refrigeración eficientes, acceso a la red de calor (district heating) de la ciudad, almacenamiento energético, sistemas de recuperación de energía en el frenado de los ascensores, equipos informáticos de bajo consumo, recuperación del calor emitido por los servidores, etc. que consiguen que la torre genere más energía de la que consume. Antes del proyecto de rehabilitación energético, que finalizó en 2014, la torre consumía 803 kWh/m2; en la actualidad, la cifra se ha reducido hasta los 56 kWh/m2. Si a eso le añadimos que el edificio es capaz de generar 61 kWh/m2 de producción energética, el resultado neto es evidentemente positivo. Al margen de los equipos y sistemas instalados, desde la universidad vienesa insisten en que una parte fundamental del proyecto energético ha sido la concienciación de alumnos, profesores y empleados que utilizan las instalaciones de forma diaria. Su comportamiento responsable y la capacidad de cambiar de hábitos ha resultado clave para la mejora de la eficiencia energética.


Un hotel sostenible

En grandes urbes no es fácil encontrar hoteles verdaderamente comprometidos con el medio ambiente y la sostenibilidad. El Boutiquehotel Stadthalle Wien es un buen ejemplo. Está situado en la zona oeste de la capital y es el primer establecimiento hotelero de Europa en alcanzar la condición de edificio de consumo casi nulo, al menos en el denominado ‘Edificio Pasivo’, que cuenta con 38 habitaciones y cinco plantas. Además, el Stadthalle -que acaba de cumplir 10 años desde su inauguración- dispone de un edificio histórico anexo de cuatro plantas y 42 habitaciones, que data del siglo XIX. Rodeado de un magnífico jardín de lavanda y con un original jardín vertical en su fachada, el hotel cuenta con 14 kW de solar fotovoltaica instalada en un área de 93 metros cuadrados y 130 m2 de paneles solares térmicos. Además, dispone de un sistema de bombeo de agua para calefacción y aire acondicionado, aprovechamiento del agua de lluvia y del agua de los servicios, uso de iluminación LED, control automático de temperatura en las habitaciones y control de las emisiones de CO2 realizadas por cada cliente. Está en proyecto la incorporación de turbinas minieólicas. Al margen de la vertiente puramente energética, el hotel completa su apuesta por la sostenibilidad medioambiental con el alquiler de bicis y scooters eléctricas, el consumo de productos alimenticios orgánicos, separación de residuos o materiales de limpieza y aseo biodegradables.


Graz y su torre de la Ciencia
Saltemos ahora desde Viena hasta el sureste del país, a la región de Estiria y su capital Graz, que presume de estar a la vanguardia en el desarrollo del concepto de ciudad inteligente, así como en la promoción económica de sectores relacionados con la economía verde y la energías renovables; no en vano, la región dedica nada menos que el 5,14 de su PIB a la I+D+i, un porcentaje que sitúa a Estiria entre las zonas líderes en Europa en este campo. En concreto, Graz alberga 6 universidades y más de 1.800 investigadores dedicados al área de GreenTech (tecnologías verdes).  

Conocida turísticamente por la torre del Reloj, que se alza en la colina que domina la urbe, Graz cuenta desde hace muy poco con un nuevo símbolo, la torre de la Ciencia. Con una altura de 60 metros y 15 pisos, es el edificio de referencia del proyecto de ciudad inteligente. Sede de las oficinas de un nuevo centro de investigación y clúster de empresas del sector energético y medioambiental, incorpora generación fotovoltaica integrada en la fachada, almacenamiento energético con baterías para la electricidad generada, iluminación LED y, lo más interesante, una microrred que comparte con el resto de edificios del barrio.

La torre destaca por su fachada de doble pared, que integra 20 kWp de vidrios transparentes fotovoltaicos para generación eléctrica con una tecnología verdaderamente innovadora denominada ‘Grätzcell’, basada en células solares sensibilizadas por colorantes, (DSC, dye-sensitized solar cells). Al igual que la fotosíntesis en las plantas, estas células transforman la luz solar en energía eléctrica por medio de un tinte. El vidrio energético no sólo es transparente, sino que también se puede utilizar por ambos lados, ya que es bifacial. Su eficiencia del 4-5% es baja comparada con los módulos solares tradicionales, pero su ventaja competitiva consiste en su gran versatilidad para instalarse en fachadas, actualmente desaprovechadas para generación solar. Además de los vidrios, la torre dispone también de 40 kWp de paneles solares fotovoltaicos ‘thin film’ instalados. Lo más novedoso de esta instalación es su capacidad de seguimiento solar. Como si de un ‘tracker’ se tratara, los módulos van girando en torno a la propia torre para seguir la trayectoria del sol.


Proyecto Helios

Otro de los proyectos destacados en Graz en su district heating, que nutre a 67.000 viviendas de la energía generada por distintas instalaciones distribuidas por toda la ciudad en una red de 403 km y 695 MW de capacidad. Una de ellas es Helios, una planta solar térmica de 2.000 m2 -desarrollada y operada por la eléctrica Energie Graz- que está ubicada en un antiguo vertedero. A la planta se le ha añadido también una instalación de cogeneración de 120 kWe y 170 kWt para suministrar energía al district heating. El tanque de agua construido para la planta solar térmica tiene 27 metros de alto y es capaz de almacenar 2.700 m3. En total, la capacidad de generación de Helios en este momento es de unos 2,5 GWh. Más de 4,3 millones de euros se han invertido en este proyecto.


Biomasa a lo grande

Y, por último, en esta relación de instalaciones energéticas singulares austriacas no podía faltar la biomasa. El país centroeuropeo es un verdadero referente tecnológico en este campo, con empresas productoras de calderas en la vanguardia de la innovación. Una de ellas es Kohlbach. Especializada en la fabricación de calderas para grandes instalaciones de generación eléctrica y térmica con biomasa, la empresa ha realizado más de 2.500 proyectos a gran escala en todo el país. Sin duda, una de las iniciativas más destacadas es la planta de cogeneración con astillas realizada para Weitzer Parkett, compañía internacional de gran prestigio especializada en la producción de parqué y otros productos de madera. La sede central de la empresa en Estiria, ubicada en la localidad de Weiz, cuenta con una impresionante instalación de biomasa equipada con 3 grandes calderas, una de ellas de 5.000 kW, otra de 6.000 kW y una tercera de 8.000 kW. Como combustible, se utilizan los residuos de madera de la propia producción de la empresa, así como madera extra que se compa en el exterior. Las dos primeras calderas se utilizan todo el año durante más de 8.000 horas, mientras que la tercera caldera solo se utiliza en invierno. El calor generado se destina a cubrir las necesidades industriales de la planta de producción de parqué, mientras que la electricidad se emplea para consumo propio y para la red.

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Artículos sobre energía | 22 de mayo de 2019 | 2107

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