El consumo de energía de Turquía está aumentando a un ritmo del 6% por ciento anual. Para disminuir su dependencia de la importación de petróleo y gas natural, el país está fomentando la generación de electricidad a partir de fuentes renovables, que incluye la utilización del gas procedente de vertederos y el biogás.
Mersin, la décima ciudad del país en población, está situada en el sur de Turquía, cerca del Mediterráneo, y cuenta con el puerto más grande del país. Con una población de aproximadamente 1,7 millones de personas, la provincia sigue creciendo.
Unas 650 toneladas de residuos sólidos se recogen cada día en Mersin y se envían al Vertedero de Residuos Sólidos Municipal. Hace ya algunos años, los responsables políticos de Mersin iniciaron un proyecto de rehabilitación del vertedero, que se terminó en 2008. El recinto fue reconstruido, se inició un programa de separación de residuos y se implementó un sistema para la recuperación de energía. Antes de este proyecto no se recuperaba ningún tipo de biogás, lo que provocaba la contaminación de la atmósfera y, por tanto, perjudicaba tanto a los habitantes como al medio ambiente.
De este modo, el proyecto que se puso en marcha garantizaba un sistema seguro y tecnológicamente avanzado para lograr la eliminación de residuos y, al mismo tiempo, permitía la generación de energía renovable, la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y el reciclaje.
Solución aportada por Dresser-Rand
Para utilizar de una mejor forma la energía recuperada de los residuos sólidos generados en Mersin, los responsables municipales contactaron con la empresa Dresser-Rand, que forma parte de la división Power and Gas de Siemens, para instalar cinco grupos electrógenos de biogás Guascor HGM 560 con una potencia total de 6 MWe, equivalente al consumo de energía de un total de 43.000 hogares. Además, se suministró también una unidad de biogás y un sistema de luz de emergencia.
Todo ello demuestra que los vertederos modernos pueden ser una importante fuente de producción de energía renovable. De hecho, los vertederos pueden continuar generando energía durante muchos años después de su cierre gracias a la descomposición de residuos, que seguirá produciendo metano. Si no se trata, este gas crearía daños al medio ambiente; sin embargo, el diseño controlado de este tipo de vertederos, junto a una red de pozos y tuberías, permite la extracción segura de los gases generados.
Beneficios del proyecto
La puesta en marcha del proyecto ha generado numerosos beneficios, entre ellos, incrementar al máximo el uso de la energía a partir de los residuos; reducir los gases de efecto invernadero mediante la prevención de 1,813 toneladas métricas de emisiones de CO2 al día; eliminar la contaminación del medio ambiente y evitar el olor producido en el vertedero; aumentar los ingresos al permitir la venta de electricidad a la red; y disminuir la dependencia energética del país.
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