AIJU, Instituto Tecnológico del Producto Infantil y de Ocio, junto a la empresa Innoteco y el ITQ, ha culminado con éxito la fabricación de un prototipo de batería de flujo de vanadio, cuyas principales características y ventajas para el sector energético son que no se descarga y que permite equilibrar la producción y el consumo.
Desde el punto de vista del usuario y consumidor, esta batería permite solucionar el problema habitual de almacenamiento de energía sobre todo generada por fuentes renovables como viento o fotovoltaica y equilibrar dicha producción con el consumo. Es decir, permite almacenarla cuando se produce un pico de generación y liberarla a demanda de la red o del usuario.
Otra ventaja técnica que se da en este tipo de baterías, es que la energía se almacena en tanques separados de las celdas y se puede aumentar la capacidad de dichas baterías, simplemente aumentando la cantidad de disolución, en este caso de vanadio.
Así también se puede incrementar el almacenamiento construyendo tanques de almacenamiento de electrolitos subterráneos.
Utilidades
Aunque el proyecto en el que participa AIJU, junto a la empresa Innoteco y el ITQ, está en fase de prototipo validado por la Unión Europea, sí que se piensa en sus posibles aplicaciones. Así se prevé que se puedan utilizar en localidades aisladas, así como en instalaciones eléctricas auxiliares.
Rubén Beneito, del área de energía de AIJU ha explicado que estas baterías podrían utilizase en “granjas en las que los paneles solares o turbinas eólicas suministran la fuente primaria de energía. Las baterías de flujo pueden almacenar la energía sobrante durante los picos de generación y liberarla durante periodos de producción insuficiente”. “La ventaja de estas baterías –continúa Beneito- están en su mayor viabilidad económica y a su diseño flexible que permite incrementarlas en función de las necesidades del usuario”.
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