253 magazine

Y SISTEMAS DE CONTROL Del diésel convencional al sistema inteligente: la evolución técnica del grupo electrógeno El grupo electrógeno ha relevado su estatus original de equipo aislado destinado solo a emergencias. Hoy, la transición energética, la digitalización y la presión normativa han impulsado su transformación hacia sistemas inteligentes, flexibles y sostenibles, capaces de integrarse en microredes, optimizar recursos y aportar estabilidad energética en entornos complejos. GENESAL ENERGY De la emergencia a la operación continua Los primeros grupos electrógenos estaban pensados para situaciones muy concretas: proporcionar energía en lugares sin red eléctrica o durante fallos puntuales. No im- portaba si operaba durante horas o días, su misión principal era arrancar de forma inme- diata y garantizar el suministro enmomentos críticos. La robustez mecánica y la fiabilidad frente a contingencias eran más importantes que la eficiencia energética o la integración con otros sistemas. El diseño tradicional reflejaba esta filosofía. Motores diésel resistentes, sistemas de con- trol básicos y estructuras construidas para operar en condiciones adversas definían al grupo electrógeno clásico. No había nece- sidad de optimizar la operación en cargas parciales ni de coordinarse con otras fuentes de energía; su rol era reactivo y aislado. Por ello, estos equipos eran percibidos como herramientas de emergencia más que como elementos del ecosistema energético. Un nuevo contexto energético: eficiencia, flexibilidad e integración Este enfoque tradicional resulta insuficiente en el escenario energético actual. La transi- ción hacia energías más limpias, la diversifi- cación de fuentes y la creciente complejidad de las instalaciones eléctricas confieren un nuevo rol al grupo electrógeno. Ya no se es- pera únicamente que funcione ante fallos de red; se demanda eficiencia, flexibilidad y capacidad de integración en sistemas ener- géticos más amplios. Los perfiles de carga actuales son variables, y las instalaciones requieren equipos capa- ces de operar en diferentes condiciones, in- teractuando con baterías, renovables y otros activos. La gestión de la energía ha dejado de ser un concepto estático, y los grupos electrógenos de nuestros días deben adap- tarse a la operación coordinada de sistemas híbridos y microredes. Esta transformación amplía el alcance del grupo: de elemento de respaldo reactivo a componente estratégico dentro de un ecosistema energético más inteligente. La regulación como impulsora de la innovación Si bien la transición energética ha marcado la dirección, la normativa ha actuado como catalizador de cambios profundos. El Regla- mento (UE) 2016/1628, que establece el es- tándar Stage V para motores no destinados a carretera, ha obligado a los fabricantes a integrar sistemas de postratamiento avanza- dos, modificando la arquitectura del grupo: ventilación, gestión térmica, control elec- trónico y diseño del escape han tenido que adaptarse a estos nuevos requerimientos. Además, la futura evolución hacia Stage VI anticipa normas aún más estrictas, reforzan- do la necesidad de concebir el grupo electró- geno como un sistema integral desde la fase de diseño. Pero las exigencias no se limitan a las emi- siones: la reducción del ruido ambiental se ha convertido en un factor determinante, especialmente en entornos urbanos, sanita- rios o industriales sensibles. Las envolventes acústicas, los sistemas de admisión y escape y los materiales de aislamiento se desarro- llan ahora con criterios de eficiencia sonora, sin comprometer la refrigeración ni el acceso para mantenimiento. La digitalización añade además un nuevo frente regulatorio que está ganando un peso creciente en el diseño del grupo electrógeno. Normativas como la Radio Equipment Direc- tive, que a partir de 2025 incorpora requisitos específicos enmateria de ciberseguridad para equipos conectados, o el Cyber Resilience Act, cuya aplicación será progresiva en los próximos años, obligan a integrar medidas de protección digital desde la fase inicial de diseño y no como un añadido posterior. Esto implica repensar los sistemas de control, la ar- quitectura de comunicaciones, la gestión de grupos electrógenos 60 ENERGÉTICA XXI · 253 · ENE/FEB 26

RkJQdWJsaXNoZXIy OTAxNDYw