Revista Energética. Abril 2026

Y COMUNIDADES ENERGÉTICAS El almacenamiento como eje de la gestión energética El autoconsumo fotovoltaico ya ha demostrado su madurez técnica y económica. La siguiente etapa no pasa solo por generar más energía, sino por gestionarla mejor. En ese contexto, soluciones como las de Sigenergy sitúan el almacenamiento, el EMS y la inteligencia artificial en el centro de una nueva forma de entender el autoconsumo y su evolución hacia modelos más flexibles y coordinados. JULIAN DOGLIANI RESPONSABLE DE DESARROLLO DE NEGOCIO, SIGENERGY, ZONA SUR PLUG & PLAY ENERGY D urante los últimos años, el auto- consumo fotovoltaico ha crecido con fuerza en España. Primero, el mercado tuvo que demostrar que era viable. Después, la prioridad fue instalar, producir y aprovechar el buen momento regulatorio y económico. Pero ahora el sector empieza a entrar en una fase más madura, en la que ya no basta con poner generación sobre cubier- ta: cada vez importa más cómo se gestiona esa energía dentro de la instalación. Ahí es donde el almacenamiento empieza a ocupar un papel mucho más relevante. No solo porque permite desplazar energía en el tiempo y aumentar la tasa de autoconsu- mo, sino porque aporta algo que hasta hace poco no siempre estaba presente en muchas instalaciones: capacidad real de gestión. Una instalación fotovoltaica sin batería de- pende de la coincidencia instantánea entre producción y demanda. Si en ese momento hay excedente, solo queda verterlo, limitar ge- neración o perder parte de su valor potencial. Cuando entra en juego el almacenamiento, la instalación deja de comportarse como un sistema estático y empieza a operar con más flexibilidad. Puede guardar energía, decidir cuándo utilizarla y responder mejor a consu- mos que no coinciden con la curva solar. Pero el punto importante no está solo en la batería como reserva energética. Está en todo lo que ocurre alrededor: cómo se mide, cómo se decide cuándo cargar o descargar, cómo se priorizan cargas, cómo se limita el vertido, cómo se actúa ante una caída de red o cómo se integra la recarga del vehículo eléctrico. Es decir, el valor ya no está única- mente en los kWh instalados, sino en la inte- ligencia del sistema. Y es precisamente ahí donde Sigenergy plantea una propuesta especialmente in- teresante. Más que abordar el almacena- miento como un equipo aislado, lo integra dentro de una arquitectura más amplia en la que batería, inversor, EMS, monitorización, backup y, según el caso, recarga de vehículo eléctrico, forman parte del mismo ecosiste- ma. Esa forma de plantear la solución encaja bien con la dirección que está tomando el mercado: menos sistemas fragmentados y más plataformas energéticas capaces de coordinar varios activos bajo una misma ló- gica de operación. Desde un punto de vista técnico, esto cam- bia bastante la conversación. En almacena- miento, gestionar bien es casi tan importante como almacenar. No se trata solo de guardar excedente solar para usarlo más tarde, sino de operar la instalación de una forma más precisa, más flexible y más alineada con el uso real de la energía. Cuando generación, batería, medición, control y respaldo están pensados para trabajar juntos, la estrategia energética gana coherencia. En el caso de Sigenergy, ese enfoque se apoya en una capa de gestión energéti- ca donde el EMS tiene un papel central. La autoconsumo 62 ENERGÉTICA XXI · 255 · ABR 26

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