Revista Energética. Abril 2026

En busca de hidrógeno limpio en microbios del Ártico El hidrógeno es un vector energético clave, pero su producción sigue siendo intensiva en carbono y energía. Este artículo analiza el potencial metabólico de comunidades microbianas procedentes de filtraciones frías en aguas del Ártico para generar hidrógeno de forma limpia y eficiente. El proyecto que investiga esta innovadora forma de obtener hidrógeno renovable se desarrolla en la Universidad de Oulu (Finlandia). DR. JUAN GALARZA DEPARTAMENTO DE ECOLOGÍA Y GENÉTICA UNIVERSIDAD DE OULU (FINLANDIA) E l hidrógeno aparece cada vez con más frecuencia en las conversaciones sobre el futuro de la energía limpia. Cuando se utiliza como combustible, produ- ce agua en lugar de dióxido de carbono. Pue- de almacenar energía, impulsar vehículos y ayudar a alimentar procesos industriales difíciles de electrificar. Muchos gobiernos e industrias lo consideran una pieza indispen- sable en la transición lejos de los combusti- bles fósiles. El problema es que la mayor parte del hi- drógeno que se produce hoy no es especial- mente limpio. El método dominante, a partir de metano con vapor, depende del gas na- tural y libera grandes cantidades de dióxido de carbono. Incluso métodos más recientes, como la electrólisis del agua, requieren mu- cha electricidad, además de agua, que no siempre proviene de fuentes renovables. Por esta razón, científicos de todo el mun- do buscan formas alternativas y comple- mentarias de producir hidrógeno con un menor impacto ambiental. Una de las vías más prometedoras proviene de un lugar in- esperado: la vida microscópica. Muchos microorganismos producen hi- drógeno de forma natural como parte de su metabolismo. Ciertas bacterias y arqueas generan hidrógeno cuando descomponen compuestos orgánicos en ambientes sin oxí- geno. Este proceso existe desde hace miles de millones de años, mucho antes de que los humanos comenzaran a pensar en el hidró- geno como fuente de energía. Ahora los investigadores plantean una pregunta interesante. ¿Podemos aprender de estos microbios y adaptar su maquinaria biológica para producir hidrógeno de forma controlada y eficiente? Nuestro proyecto de investigación explora esta idea en uno de los entornos más remo- tos y extremos del planeta: los “cold seeps”, o filtraciones frías, del Alto Ártico. Vida en las filtraciones frías Las filtraciones frías son lugares del fondo marino donde gases y fluidos escapan lenta- mente desde los sedimentos subterráneos. Estos fluidos suelen contener metano, hidro- carburos y otros compuestos que los micro- bios pueden usar como fuente de energía. El entorno es oscuro, frío y a menudo pobre en oxígeno, pero aun así alberga comunidades microbianas muy activas. Alrededor del archipiélago de Svalbard, en el océano Ártico, se han descubierto varios sistemas de filtraciones frías a lo largo de la plataforma y el talud continental. A pesar de que la temperatura del agua está cerca del punto de congelación, los microbios pros- peran allí. Estos microorganismos se han adapta- do a condiciones que serían difíciles para la mayoría de las formas de vida. Sus enzi- mas funcionan de manera eficiente a bajas temperaturas y sus sistemas metabólicos les permiten sobrevivir en ambientes con poca energía disponible. Algunos de estos mi- crobios son capaces de producir hidrógeno como parte de sus redes metabólicas. Estas características los vuelven interesantes no solo para la ecología, sino también para la biotecnología. En busca de productores de hidrógeno Nuestro proyecto comienza en el océano Ártico. Durante expediciones científicas al- Izquierda: preparación de librerías genómicas en la Universidad de Oulu. Derecha: equipo de investigación trabajando en el archipiélago de Svalbard (océano Ártico). hidrógeno renovable 72 ENERGÉTICA XXI · 255 · ABR 26

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