Revista Energética. Mayo 2026

Coordinar para optimizar: la nueva lógica energética industrial Durante décadas, el modelo energético industrial respondió a una propuesta aparentemente sencilla: producir energía, distribuirla y consumirla cuando fuese necesario. Las instalaciones se diseñaban bajo un esquema lineal, en el que la prioridad era disponer de potencia suficiente para mantener la actividad y proteger los procesos críticos ante cualquier interrupción. En ese contexto, las redesconvencionalesylos sistemasde respaldo, entreellos losgruposelectrógenos, desempeñaban un papel esencial dentro de una arquitectura energética estable y previsible. ANTÍA MÍGUEZ COORDINADORA DE SOSTENIBILIDAD DE GENESAL ENERGY E se modelo, sin embargo, está cam- biando de forma acelerada. La elec- trificación de procesos industriales, el avance de las energías renovables, la presión por reducir emisiones y la digitalización de las operaciones han introducido un nivel de complejidad que obliga a repensar la forma en que se produce, se consume y se gestiona la energía. Hoy, el reto ya no consiste única- mente en generar electricidad, sino en coor- dinarla de manera inteligente. La pregunta clave ha dejado de ser solo cuánta energía se necesita para pasar a incluir cuándo convie- ne consumirla, cuándo almacenarla, cuándo activar sistemas de respaldo y cómo priorizar cargas críticas en tiempo real. Esta transformación marca un cambio pro- fundo en la cultura energética de la industria. La energía deja de entenderse como un flujo unidireccional y pasa a convertirse en un recur- so dinámico, sujeto a decisiones constantes. Enunaplanta industrial, un centrode datos, un hospital, un aeropuerto o una instalación aisla- da, la continuidad operativa depende cada vez más de la capacidad para equilibrar múltiples fuentes, anticipar necesidades y responder a las variaciones de demanda, disponibilidad o coste. La eficiencia ahora se logra a través de sistemas capaces de interpretar el contexto y tomar decisiones coordinadas. En este nuevo escenario, empresas como Genesal Energy representan un ejemplo de evolución del modelo tradicional de gene- ración hacia soluciones energéticas integra- das. La compañía trabaja en un enfoque de ingeniería adaptada en el que los distintos elementos dejan de funcionar de manera aislada para integrarse en una misma arqui- tectura conectada. La energía se gestiona como un ecosistema en el que generación, almacenamiento, consumo y respaldo inte- ractúan de forma continua. Uno de los conceptos clave en esta evolu- ción es el EMS, o sistema de gestión energéti- ca. Su función trasciende lameramonitoriza- ción: un EMS permite analizar en tiempo real el comportamiento de las fuentes de gene- ración, el estado de las baterías, los perfiles de consumo, las condiciones de carga y las prioridades operativas de cada instalación. A partir de esa información, puede decidir qué fuente utilizar, cuándo almacenar exce- dentes, cuándo descargar energía, cuándo arrancar un grupo electrógeno o cómo re- partir la demanda entre diferentes activos. Esta capacidad de decisión resulta espe- cialmente relevante cuando se incorporan fuentes renovables. La energía solar o eólica aporta ventajas evidentes en términos de sostenibilidad y reducción de costes, pero almacenamiento energético 120 ENERGÉTICA XXI · 256 · MAY 26

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