Energetica 260 octubre2026

Seguridad de las baterías: comprender los niveles de protección La seguridad del almacenamiento en baterías debe contemplar todo el sistema. Además de seleccionar lasceldas, hayqueconsiderar laproteccióneléctrica, lagestión térmica, la instalación y el mantenimiento. Comprender cómo interactúan estas medidas ayuda a instaladores y propietarios a evaluar qué previene un fallo, qué lo detecta y qué limita sus consecuencias. SOLIS La protección comienza en la celda La calidad de las celdas y la uniformidad de fabricación constituyen la primera capa. La trazabilidad, los controles de producción y la validación permiten comprobar su idoneidad. Sin embargo, también influyen las conexiones eléctricas, la protección mecánica y la dispo- sición de las celdas dentro del conjunto. Un riesgo fundamental es la fuga térmica: un aumento acelerado de temperatura provoca- do por reacciones dentro de una celda. Puede liberar gases calientes, provocar incendios y propagarse a celdas vecinas. El diseño debe reducir tanto la probabilidad del fallo como su propagación. La refrigeración gestiona el calor durante el funcionamiento normal, mientras que las barreras térmicas pueden ralentizar su trans- ferencia durante un fallo. Son funciones com- plementarias que deben contemplarse en el diseño. Monitorización yprotección eléctrica El sistema de gestión de la batería, BMS, su- pervisa tensión, corriente y temperatura. Según el diseño y la gravedad de la anoma- lía, puede reducir la potencia, interrumpir la carga o descarga, o desconectar la bate- ría. Los fusibles añaden protección frente a sobrecorrientes. La comunicación con el inversor permite respetar los límites operativos de la batería, que varían con la temperatura o el estado de carga. Deben comprobarse la combinación de equipos aprobada por el fabricante, el protocolo de comunicación, el firmware y las características eléctricas. En sistemas residenciales como IntelliHome y FlexHome de Solis, que funcionan con in- versores híbridos compatibles, es importante verificar cómo se comunican estos límites y cómo responde el conjunto ante anomalías. Estas funciones deben comprobarse durante la puesta en marcha. Detección de fallos y limitación de sus consecuencias Los sistemas comerciales incorporan consi- deraciones adicionales a nivel de armario e instalación. Los sensores de humo, tempera- tura y gas detectan distintos indicios de fallo. Su utilidad depende de su ubicación, de las condiciones detectadas y de las acciones posteriores. Por ejemplo, Solis EverCore combina pro- tección a nivel de celda, conjunto de baterías y armario, con monitorización térmica, barre- ras y supresión mediante aerosol. La detec- ción de gases combustibles, la ventilación y el alivio de presión del armario son opciones según la configuración. Las especificaciones deben identificar los equipos instalados y su lógica de control. Detectar una anomalía y responder a ella son funciones distintas. Debe definirse qué señales generan avisos, cuáles detienen el funciona- miento y cuáles activan medidas de mitiga- ción. La presencia o ausencia de equipos op- cionales debe reflejarse en esa secuencia. Un sistema de aerosol puede ayudar a su- primir llamas, pero no necesariamente de- tener las reacciones dentro de una celda. Persisten riesgos como el calor residual, la liberación de gases y la reignición. Por ello, la supresión, la ventilación, el alivio de presión y las medidas de emergencia deben evaluarse conjuntamente. Pruebas, instalación ymantenimiento Las afirmaciones sobre seguridad necesitan pruebas. IEC 62619 establece requisitos y en- sayos para celdas y baterías de litio industria- les, incluidas las aplicaciones estacionarias. UL 9540A evalúa la propagación del fuego por fuga térmica. Estas referencias deben leerse junto con el producto, la configuración ensa- yada, el alcance y los resultados. La instalación exige evaluar ubicación, distancias de seguridad, condiciones am- bientales, exposición al agua y acceso para mantenimiento y emergencias. Una batería residencial y un armario comercial presentan requisitos diferentes: cada proyecto necesita un diseño específico. Durante la puesta en servicio deben com- probarse ajustes, comunicaciones y alarmas. Los propietarios necesitan instrucciones cla- ras sobre los avisos y a quién contactar. Tam- bién debe quedar acordado quién revisará las alertas y coordinará la respuesta, para que la monitorización se traduzca en actuaciones cuando sea necesario. La inspección, el man- tenimiento y las modificaciones posteriores deben seguir las directrices del fabricante. La seguridad depende de mantener estas pro- tecciones coordinadas durante toda la vida útil del sistema. Es importante establecer un plan de segui- miento periódico, con una lista de comproba- ción que permita al propietario y al instalador revisar el estado general de la batería. Cada revisión debe incluir el historial de alarmas, posibles anomalías y cambios en el funcio- namiento desde la última comprobación. Esto permite identificar posibles problemas a tiempo y tomar medidas preventivas antes de que afecten a la seguridad o al rendimiento del sistema ◉ almacenamiento energético 84 ENERGÉTICA XXI · 260 · OCT 26

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