Energetica 260 octubre2026

instalación lo necesite. Para cortes de minu- tos o de pocas horas, un BESS bien dimen- sionado puede ser una solución completa. Para contingencias de varios días, como las que contemplan los planes de continuidad de muchas infraestructuras críticas, la gene- ración sigue siendo el elemento que garan- tiza el suministro sostenido. Los estándares de Uptime Institute, de hecho, consideran el grupo electrógeno como fuente primaria de energía de los centros de datos con cla- sificación Tier y exigen disponer de combustible almacenado in situ para un mínimo de doce horas de operación. Íntimamente ligada a la autono- mía está la capacidad de recarga. Una batería necesita una fuente ex- terna para volver a cargarse, ya sea la red, una instalación fotovoltaica o un generador. En un corte de red prolongado, sin generación local disponible, su capacidad se agota y no puede reponerse. El grupo elec- trógeno no tiene esa dependencia, y además puede convertirse en la fuente que recarga la batería. Es aquí donde empieza a dibujarse con claridad la lógica de la hibridación: la batería aporta inmediatez y el grupo aporta continuidad. El espacio y la escalabilidad merecen un análisis específico de cada proyecto. Am- bas tecnologías son modulares: los BESS se amplían añadiendo contenedores o racks, y los grupos electrógenos pueden trabajar en paralelo para crecer en potencia o reforzar la redundancia. La diferencia está en qué varia- ble escala. En la batería, la superficie crece con la energía almacenada, de modo que las autonomías largas exigen más espacio; en el grupo electrógeno, la superficie depende so- bre todo de la potencia, mientras que la au- tonomía se amplía principalmente a través del almacenamiento de combustible. En em- plazamientos con limitaciones de superficie, esta distinción puede ser decisiva en uno u otro sentido según el perfil de respaldo que se busque. En cuanto al mantenimiento, cada tecno- logía tiene sus propias exigencias. El grupo electrógeno requiere revisiones periódicas, gestión de fluidos y pruebas bajo carga que verifican su disponibilidad. El BESS, por su parte, necesita una gestión térmica cuidado- sa, la supervisión continua de su sistema de gestión de baterías (BMS) y un seguimiento de la degradación de las celdas a lo largo de sus ciclos de funcionamiento. Ninguno de los dos es un activo de „instalar y olvidar“; ambos rinden al máximo cuando se integran en un sistema de monitorización que antici- pa incidencias y optimiza su operación. Por último, la dimensión ambiental tam- bién tiene matices. La batería no genera emisiones locales y muy bajo ruido durante su funcionamiento, lo que la hace especial- mente adecuada para entornos urbanos o con restricciones acústicas, y facilita la inte- gración de energía renovable al almacenar excedentes. El grupo electrógeno, que en la mayoría de instalaciones de respaldo opera muy pocas horas al año, ha evolucionado hacia motores más eficientes y compatibles con biocombustibles como el HVO, lo que permite reducir su huella de carbono sin re- nunciar a su capacidad de respaldo. Con este análisis sobre la mesa, la conclu- sión no es que una tecnología sea superior a la otra, sino que cada una responde mejor a determinadas necesidades. Hay aplicacio- nes donde un BESS por sí solo tiene pleno sentido: instalaciones con una red fiable que solo necesitan cubrir cortes breves, gestión de picos de demanda, servicios de flexibili- dad a la red o autoconsumo renovable. Hay otras donde el grupo electrógeno sigue sien- do imprescindible como garantía última, es- pecialmente cuando se exigen autonomías largas o el suministro no puede depender de ninguna fuente externa. Y hay un número creciente de proyectos en los que la mejor respuesta pasa por combinar ambas. La hibridación permite precisamente eso: que cada tecnología haga lo que mejor sabe hacer. En un sistema híbrido, la batería cubre de forma inmediata los cortes breves, que son los más frecuentes, sin necesidad de arrancar el grupo electrógeno, lo que reduce sus horas de funcionamiento, su consumo y su desgas- te. Cuando el corte se prolonga, el grupo entra en servicio con el margen de tiempo que ne- cesita, mientras la batería absorbe los escalo- nes de carga y le permite trabajar en su punto de rendimiento óptimo. Y si la contingencia se alarga durante horas o días, el generador mantiene el suministro y recarga el almace- namiento, garantizando que la instalación siga protegida frente a un nuevo evento. A ello se suma la posibilidad de incor- porar generación fotovoltaica y de aprovechar la batería para servicios adicionales cuando la red funciona con normalidad. Todo ello se articula a través de un sistema de gestión energética (EMS) que decide en cada ins- tante qué fuente utilizar, cuándo almacenar energía y cuándo ac- tivar la generación. Es el enfoque que Genesal Energy aplica en sus soluciones híbridas, en las que el grupo electrógeno es el punto de partida para integrarse con alma- cenamiento, digitalización y combustibles sostenibles. Un ejemplo es OGGY (Off Grid Genesal energY), un sistema BESS de desa- rrollo propio que coordina generación, al- macenamiento y consumo bajo un mismo EMS, y que permite, entre otras aplicacio- nes, recuperar la energía generada durante las pruebas de carga de los grupos electró- genos en lugar de disiparla. Detrás de este planteamiento hay más de tres décadas de experiencia en ingeniería y fabricación de soluciones a medida y un trabajo de I+D, desarrollado desde Generlab, que sitúa el almacenamiento y la hibridación entre sus principales líneas de innovación. En definitiva, el debate entre batería y gru- po electrógeno pierde sentido cuando se analiza desde las necesidades reales de cada instalación. El BESS ha llegado para quedarse y aporta capacidades que el respaldo tradi- cional no ofrecía; el grupo electrógeno sigue siendo la garantía de continuidad cuando el tiempo de respaldo se alarga. La pregunta que debe hacerse hoy cualquier responsable de una infraestructura crítica no es cuál de las dos elegir, sino cómo dimensionarlas, in- tegrarlas y gestionarlas para que juntas ofrez- can un respaldo más fiable, más eficiente y más sostenible que el que cualquiera de ellas podría ofrecer por separado◉ almacenamiento energético 89 ENERGÉTICA XXI · 260 · OCT 26

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