Revista Energética. Marzo 2025
la carga a sus empleados, o para un centro comercial con una rotación de uso de plazas mucho mayor. Por eso, es recomendable contar con una empresa que, más allá de instalar los puntos o cobrar al conductor las recargas, analice primero las necesidades y objetivos de cada negocio y el modelo de explotación de los puntos más conveniente, de modo que la solución elegida, una vez implantada, sea satisfactoria y rentable tanto para la empresa propietaria como para sus usuarios. Modalidades de gestión de los puntos de recarga en empresas • Acceso libre para empleados: los car- gadores están disponibles para que los empleados recarguen sus vehículos sin coste adicional, utilizando el suministro eléctrico de la empresa. Esta modalidad es común en organizaciones que buscan promover el uso de vehículos eléctricos entre su personal, o en zonas de aparca- miento destinadas a vehículos de flota o de directivos. • Gestión controlada mediante usuario: el acceso a los cargadores se regula mediante tarjetas RFID asociadas a un usuario o vía app móvil, permitiendo a la empresa decidir si cobra o no por el su- ministro de energía, gestionando el uso a través de una plataforma específica (normalmente aportada por la empresa instaladora). Este enfoque ofrece mayor control sobre el uso de la infraestructura y facilita la asignación de costes. Además, existen otros esquemas para op- timizar la gestión de los puntos de recarga. • Punto de suministro existente: en este modelo, se conectan los puntos de recarga al suministro eléctrico existente de la empresa. Los puntos disponen de analizadores que permiten medir la elec- tricidad consumida. En caso de que los puntos sean de pago para el usuario, la empresa gestora de los puntos se encar- ga de recaudar los ingresos que se gene- ren, y los retorna a la empresa que paga la energía. • Punto de suministro nuevo dedicado: la empresa gestora de los puntos da de alta un nuevo suministro eléctrico. La factura energética la abona la empresa instaladora. Este tercero recupera el cos- te de la energía, e incluso la inversión, mediante las tarifas de recarga pagadas por los usuarios. Esta modalidad permi- te diversificar la gestión energética y op- timizar los costes operativos. “Las plataformas de gestión y monetiza- ción son indispensables para gestionar los accesos, controlar los consumos, aplicar tarifas diferenciadas y facilitar el pago a los usuarios. Estas soluciones son especialmen- te útiles para no incurrir en una carga admi- nistrativa elevada”. Un marco regulatorio exigente, pero favorable para el despliegue de la red de carga Aunque se han logrado avances significati- vos, las cifras alcanzadas hasta 2024 reflejan una brecha entre las metas propuestas y la realidad. Según el últimoBarómetro de Electromo- vilidad de ANFAC, la Asociación Nacional de Fabricantes y Camiones, a cierre de 2024 se contabilizan38.725 puntos de recarga de acceso público operativos repartidos por el territorio español. Este dato supone un 32% de puntos más, con respecto al año anterior, con 9.424 nuevos puntos. Son unas cifras muy alejadas del objetivo marcado para 2024, fijado en64.000 pun- tosde recarga, que son los necesarios para cumplir con los objetivos de descarboniza- ción marcados por Europa. Estos datos indi- can la necesidad de intensificar los esfuerzos en infraestructura y políticas de apoyo. Normativa de apoyo e incentivos La evolución de la infraestructura de recarga para vehículos eléctricos depende en gran medida del marco regulatorio. La Unión Eu- ropea y los gobiernos nacionales han desa- rrollado normativas que buscan facilitar la instalación de puntos de recarga y garantizar su interoperabilidad: • Obligaciones para edificios y aparca- mientos: el Código Técnico de Edifica- ción (CTE) español obliga a todos los edificios de uso distinto al residencial con más de 10 plazas de aparcamiento a instalar un punto de recarga por cada 40 plazas o fracción. También a la instala- ción de canalizaciones que sirvan como pre instalación de las infraestructuras de recarga para el 20% de las plazas de aparcamiento. • Estándares de conectividad y pago: se están implementando requisitos que obligan a los operadores de puntos de recarga a ofrecer opciones de pago ac- cesibles y universales, evitando que los usuarios necesiten múltiples tarjetas o aplicaciones para acceder a diferentes redes de recarga. • Incentivos fiscales y subvenciones: en varios países, se ofrecen deducciones fiscales y ayudas directas para la instala- ción de puntos de recarga. España cuen- ta con deducciones fiscales en el IRPF para la compra de vehículos eléctricos y las ayudas del Plan Moves que cubren la infraestructura de carga. La movilidad eléctrica es una pieza clave en la transición energética y la descarboniza- ción del sector transporte. La expansión de la infraestructura de recarga es un factor de- terminante para acelerar la adopción de los vehículos eléctricos. En el futuro inmediato, la clave será garantizar que la infraestructura de recarga siga el ritmo de crecimiento de la adquisición de vehículos eléctricos. Por otro lado, disponer de puntos de re- carga se ha convertido en un diferenciador clave, en una ventaja competitiva para las empresas. La movilidad eléctrica será lo “común” en unos años, por lo que convie- ne pensar a largo plazo. Si el proyecto y el modelo de explotación se diseñan bien, el resultado es una oportunidad y no solo una obligación; una solución rentable para la organización, atractiva y sostenible para sus stakeholders, bien gestionada, duradera y escalable ◉ 116 ENERGÉTICA XXI · 244 · MAR 25
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