Revista Energética. Abril 2025

Y COMUNIDADES ENERGÉTICAS El papel estratégico de las ESEs en el despliegue y consolidación de las comunidades energéticas La transición hacia un modelo energético más sostenible, descentralizado y participativo está transformando la forma en que producimos, gestionamos y consumimos la energía. En este nuevo escenario, las comunidades energéticas surgen como un modelo alternativo con un fuerte componente social, cuyo objetivo es implicar activamente a ciudadanos, empresas y administraciones públicas en el desarrollo de proyectos renovables de carácter local. JESÚS BUSTOS IGLESIAS RESPONSABLE DE MARKETING Y DESARROLLO DE NEGOCIO DE E4E SOLUCIONES A unque las potencialidades de este enfoque son enormes, también lo son los retos que plantea su implementa- ción real, especialmente cuando se trata de llevar los proyectos más allá de la fase piloto. En este contexto, las Empresas de Servicios Energéticos (ESEs) aparecen como actores clave para convertir estas iniciativas en rea- lidades sólidas y replicables. Su experiencia técnica, su conocimiento del sector y su ca- pacidad para estructurar proyectos comple- jos les otorgan un papel estratégico como facilitadoras de comunidades energéticas viables, tanto en entornos privados como en contextos municipales o de carácter público. Las ESEs como catalizadoras de comunidades energéticas viables A diferencia de otros agentes del sector, las Empresas de Servicios Energéticos cuentan con un enfoque integral que abarca desde la ingeniería y el diseño técnico hasta la fi- nanciación, ejecución, mantenimiento y mo- nitorización de sistemas energéticos. Este enfoque resulta especialmente valioso en el marco de las comunidades energéticas, don- de la complejidad normativa, económica y social puede suponer un freno importante para iniciativas impulsadas exclusivamente desde el ámbito ciudadano o institucional. La participación de las ESEs en estos pro- yectos no se limita a una mera función técni- ca. Su intervención aporta estructura y con- fianza al conjunto del proceso, desde la fase de diseño hasta la explotación del sistema. Gracias a su experiencia, estas empresas son capaces de identificar las ayudas públicas aplicables, estructurar modelos de financia- ción a medida —incluyendo fórmulas como leasing energético, contratos EPC o financia- ción compartida—, y garantizar el rendimien- to de las instalaciones a través de acuerdos de operación y mantenimiento a largo plazo. Esto convierte a las ESEs en una figura de apoyo transversal que actúa como puente entre la viabilidad técnica y la sostenibilidad económica del proyecto. Además, su conocimiento profundo del entorno normativo y su capacidad para in- teractuar con las administraciones públicas posiciona a las ESEs como interlocutores cualificados, capaces de anticipar barre- ras legales y ofrecer soluciones adaptadas. Esta función de mediación regulatoria es especialmente crítica en un contexto como el actual, en el que el marco legal de las comunidades energéticas continúa en evolución. Tam- bién conviene destacar el papel que pueden desempeñar en el proceso de gobernanza, aportando metodologías para facilitar la toma de decisiones colectiva y reforzar la im- plicación de los participantes. Al integrar to- dos estos elementos, las ESEs no solo hacen viables los proyectos desde un punto de vis- ta técnico y financiero, sino que contribuyen autoconsumo colectivo 64 ENERGÉTICA XXI · 245 · ABR 25

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