Energética 249. Septiembre 2025
Calidad energética en centros de datos: la infraestructura invisible que lo sostiene todo En un mundo cada vez más digitalizado, los centros de datos han dejado de ser meras infraestructuras de soporte para convertirse en ejes centrales de la economía, la comunicación y la administración de la información. Desde servicios bancarios hasta plataformas de streaming, pasando por la gestión de ciudades inteligentes o el despliegue de inteligencia artificial, todo pasa por un nodo físico que requiere energía constante, estable y de calidad. Pero, ¿están nuestras infraestructuras eléctricas preparadas para garantizarlo? IEQSY M ás allá del suministro: ¿qué enten- demos por calidad energética? Cuando se habla de “calidad energética” en centros de datos, no basta con que la energía llegue. Es necesario que lo haga con los niveles de tensión adecua- dos, sin picos ni caídas, sin armónicos que degraden la electrónica sensible, sin des- equilibrios de fases, microcortes u otros eventos eléctricos que pongan en peligro los procesos de misión crítica. En otras palabras: hablamos de la calidad de la red eléctrica. Los SAI (sistemas de alimentación ininte- rrumpida) y los grupos electrógenos siguen siendo elementos esenciales en cualquier CPD. Sin embargo, su existencia no resuelve los problemas eléctricos que se dan previos o durante su intervención. Los microcortes o la distorsión armónica, por ejemplo, pueden no ser detectados por estos sistemas pero sí dañar servidores, discos y sistemas de refri- geración, además de reducir la vida útil de los componentes y aumentar el consumo energético. Anomalías eléctricas: el enemigo silencioso del rendimiento digital Las anomalías de red son frecuentes en en- tornos industriales e incluso urbanos, debi- do al incremento de dispositivos electróni- cos, instalaciones fotovoltaicas, cargas no lineales y variaciones en la calidad del sumi- nistro. Entre ellas destacan: • Distorsión armónica: causadas por equi- pos electrónicos como fuentes conmu- tadas, variadores de frecuencia, ilumina- ción LED o incluso las propias fuentes de alimentación de servidores. • Desequilibrios de fases: comunes cuan- do las cargas no están equilibradas, lo que genera sobrecarga en la línea de neutro y pérdida de eficiencia. • Microcortes y huecos de tensión: eventos que duran milisegundos pero pueden causar reinicios, pérdida de paquetes o errores críticos en los sistemas. • Factor de potencia bajo: que implica un uso ineficiente de la energía y penaliza- ciones económicas. Estas alteraciones, aunque a menudo invisibles para el ojo humano, tienen con- secuencias tangibles: desde caídas de ren- dimiento hasta fallos intermitentes, sobre- costes operativos o fallos críticos. Monitorización, diagnóstico y solución: tres pilares de una estrategia proactiva Garantizar la estabilidad eléctrica en un cen- tro de datos requiere una estrategia basada en tres pilares: • Monitorización avanzada y continua: a través de analizadores de red capaces de medir según norma IEC 61000-4-30 Cla- se A. Esto permite detectar eventos en tiempo real, registrar datos históricos y anticiparse a futuras incidencias. • Diagnóstico profesional: que interprete correctamente los datos eléctricos para identificar el origen de los problemas. Aquí es clave contar con herramientas de verificación IPMVP (Protocolo Inter- nacional de Medida y Verificación de Desempeño Energético), reconocidas por organismos como EVO. • Soluciones activas de calidadde red: como los filtros activos, compensadores de reac- tiva o equilibradores de fases, que actúan en tiempo real sobre la red para corregir anomalías y estabilizar el suministro. Certificación, ahorro y sostenibilidad: más allá de lo técnico Además del impacto técnico, abordar la ca- lidad de la red también ofrece beneficios económicos y estratégicos. Gracias a los sistemas de medida y verificación, las em- presas pueden acceder a Certificados de Ahorro Energético (CAE), una herramienta que permite monetizar el ahorro energético conseguido tras implementar mejoras. Esto acelera el retorno de la inversión y facilita la adopción de nuevas tecnologías. Además, trabajar bajo marcos normativos como el RD 56/2016, la ISO 50001 o los es- tándares de la IEC, proporciona garantías de cumplimiento regulatorio y mejora el posi- cionamiento de la empresa en términos de sostenibilidad y eficiencia. Conclusión: lo que no se ve, sí que importa En un entorno donde los fallos no se pueden permitir, la calidad energética se convierte en un factor clave para la continuidad, segu- ridad y eficiencia de los centros de datos. La energía no solo debe estar disponible: debe ser estable, limpia y controlada. A través de tecnología, experiencia y una visión consulti- va, es posible garantizar que el corazón digi- tal de nuestras organizaciones siga latiendo sin interrupciones ◉ eficiencia energética 58 ENERGÉTICA XXI · 249 · SEP 25 EN CENTROS DE DATOS
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