Energética 249. Septiembre 2025

La integración “inteligente” de procesos en una planta de biometano Una integración inteligente en las plantas de biometano, donde cada proceso se conecta bajo una filosofía de proyecto, optimiza la eficiencia, la sostenibilidad y aporta viabilidad económica a largo plazo OLIVIER GUITTENY GERENTE DE DESARROLLO DE NEGOCIO DE GASES RENOVABLES VINCI ENERGIES SPAIN L a inteligencia artificial ya no es una promesa de futuro. Es una realidad consolidada en múltiples sectores in- dustriales, donde su aplicación ha vinculado el concepto de “inteligencia” a desarrollos tecnológicos de plataformas de control que ayudarán a anticipar cuándo, cómo y en qué volumen producir. Pero si hablamos de “inteligencia” aplicada a la producción de energía y, sobre todo, de ga- ses renovables —como el biogás— no está de más relacionar el concepto con la oportunidad de integrar procesos, de forma que las instala- ciones se conciban como un sistema conecta- do, optimizado y dinámico, que, a partir de una filosofía de planta, garantice su sostenibilidad técnica, ambiental, social y económica. Hacia una filosofía de planta Imaginemos un proyecto de biometano en un entorno rural, diseñado para tratar y valo- rizar residuos agroganaderos locales a través de la digestión anaerobia. Esta planta pro- ducirá una cantidad de biogás que, una vez purificado e inyectado en la red, generará un beneficio económico. Además, podrá apor- tar ingresos adicionales gracias a la valori- zación del digerido y, en un futuro, del CO 2 extraído durante el proceso de upgrading. Una integración inteligente comienza con la definición de la filosofía de planta, un mo- delo que trascienda lo meramente técnico. El primer paso es valorar su inserción en el entorno geográfico y social. Es fundamental analizar qué beneficios aportará a la zona, cómo se relacionará con las actividades in- dustriales o agroganaderas existentes, así como identificar las infraestructuras que puedan facilitar su desarrollo. Estos factores serán clave para determi- nar la escala de producción y el diseño de la planta. Además, la proximidad a la red gasista, la disponibilidad y tipología de los residuos, el respaldo institucional o la per- cepción social del proyecto jugarán un papel clave para un diseño exitoso y de beneficio directo para los distintos grupos de interés. En definitiva, integrarse primero para luego poder integrar. Procesos clave y desafíos Una planta de biometano está formada por procesos interrelacionados que deben fun- cionar coordinadamente. Desde la recepción y pretratamiento de los sustratos, la diges- tión anaeróbica, el upgrading a biometano y su inyección en la red, hasta la gestión del digestato. Cada etapa plantea desafíos que deben abordarse desde una visión conjunta. Esta integración comienza con el análisis del origen, la logística, el volumen y la tipología de la materia prima, factores que condicio- nan la elección de soluciones técnicas y equipos, así como las distintas vías para la gestión y valorización del digerido. En cualquier caso, una integración inteli- gente implica soluciones que estabilicen el sistema en su conjunto. No se trata única- mente de incorporar tecnología avanzada, sino de anticipar cómo interactúan los dis- tintos procesos, cómo se adaptan a la varia- bilidad de los sustratos y cómo responden a las exigencias regulatorias y del mercado. El valor de la integración inteligente La integración inteligente de procesos es una filosofía de proyecto que conecta cada eta- pa dentro de una visión global, generando beneficios tangibles en distintos planos. En el operativo, permite optimizar el espacio, anticipar incidencias, reducir riesgos de ines- tabilidad y evitar paradas no programadas. En el económico, optimiza la producción, el consumo energético y reduce los costes de mantenimiento, reforzando la viabilidad a largo plazo. Además, aporta flexibilidad ante variaciones en la dieta o en la demanda de gas renovable, sin comprometer la eficiencia. Desde el punto de vista ambiental, maximi- za el aprovechamiento de recursos locales, reduce emisiones y minimiza el impacto en el entorno. El biogás tiene la oportunidad de conver- tirse en un vector estratégico en la transición energética, capaz de transformar residuos en energía limpia y subproductos valiosos como bioCO 2 o fertilizantes útiles para la agricultura. Su éxito, sin embargo, no depen- de exclusivamente de la tecnología instala- da, sino de cómo se conectan y se planifica de manera global la operación de la planta. Con esta filosofía de proyecto, cada residuo cuenta y cada proceso se concibe como par- te de un todo, por lo que la planta de biogás deja de ser un conjunto de equipos para con- vertirse en un ecosistema eficiente, resiliente y sostenible ◉ gases renovables 72 ENERGÉTICA XXI · 249 · SEP 25

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