Energetica 197 junio julio 2020
• Si la potencia demandada es inferior al 85% de la potencia contratada, se fac- tura el 85% de la potencia contratada. • Si la demanda se encuentra entre el 85% y el 105%, se factura en base a la potencia demandada máxima. • En caso de que la demanda supere el 105% de la potencia contratada, se tiene un recargo importante, facturán- dose la potencia máxima demandada más el doble de la diferencia entre di- cho valor y el 105% de la contratada. En el nuevo escenario, en aquellos sumi- nistros de menos de 15 kW no interrum- pibles y los que se encuentran entre 15 y 50 kW: Siempre se facturará la potencia contra- tada, independientemente de si la deman- da es inferior al 85%. Si la demanda es superior al 105% la penalización será el doble de la potencia demandada menos el 105% de la poten- cia contratada, todo ello multiplicado por el término de potencia que se tenga acor- dado con el suministrador. Para suministros superiores a 50 kW el cálculo se mantiene como en la actualidad. Otra diferencia es que el término de po- tencia contratado para cada periodo debe seguir la siguiente norma: P1 ≤ P2 ≤ P3 ≤ P4 ≤ P5 ≤ P6. Como podemos observar, todos los cam- bios introducidos en el sistema de peajes, nos empujan a conocer al máximo nuestra instalación. Ya no valen las estimaciones, se presume indispensable el disponer de un sistema de gestión energética que nos ayude en dos ámbitos: 1. Optimizar la distribución de cargas para evitar las franjas horarias de ma- yor demanda. 2. Ajustar el término de potencia contra- tado a las necesidades reales de nues- tra instalación. Todo ello hará que el consumidor pueda ahorrar en su consumo energético y ayu- dará a conseguir un consumo energético sostenible en nuestro país. La importancia de un sistema de gestión energética Tal y como se ha señalado anteriormente, todos los cambios normativos nos condu- cen a replantearnos la forma en que hasta ahora se han tomado las decisiones refe- rentes al consumo energético. Aunque obvia, Carlo Gavazzi lleva in- sistiendo muchos años en la premisa ‘No estimar cuando se puede calcular, no cal- cular cuando se puede medir’. Nuestra perseverancia en la difusión de esta idea hoy en día se vuelve más necesaria. ¿Acaso nos plantearíamos comprar un coche nuevo sin saber si nos cabe en el garaje? ¿Por qué seguimos tomando de- cisiones a ciegas si un sistema de gestión energética nos va a ofrecer en bande- ja las soluciones óptimas para nuestra instalación? La implantación de un sistema de ges- tión energética es el mejor aliado que po- demos encontrar para conseguir el máxi- mo rendimiento de nuestra instalación. Se debe cambiar el chip. Dejar de pensar en eficiencia energética como algo que nos están imponiendo desde el marco le- gislativo y verlo como una gran oportuni- dad. Ser ‘eficientes energéticamente’ va a traer únicamente cosas positivas, tanto para la empresa que sepa ver el amplio abanico de posibilidades que se desplie- ga ante ella como para la sociedad en general. Para la implantación de un sistema de gestión energética en una empresa es fun- damental que todos los estamentos de la misma estén implicados y hagan propios los objetivos que se quieren alcanzar. Un sistema de gestión energética debe estar basado en un ciclo PDCA (Plan – Do – Check – Act) • Plan: consensuar cuáles son los objeti- vos marcados. Objetivos realistas. • Do: usar las tecnologías adecuadas para llevar a cabo las mejoras. • Check: comprobar la evolución de lo planificado y realizado. • Act: tomar las decisiones pertinentes para seguir avanzando. Sin olvidar que esto es un proceso con- tinuo. Porque una instalación es un ele- mento vivo que depende tanto de todos los dispositivos consumidores de energía, como de las personas que interactúan con la misma. Carlo Gavazzi proporciona con sus me- didores, análisis de datos, tecnologías de comunicación y soluciones exhaustivas de control, la solución completa para imple- mentar un sistema de gestión energética 32 energética XXI · 197 · JUN-JUL 20
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