Energetica 197 junio julio 2020
INGENIERÍA ENERGÉTICA rirá actuar en la envolvente térmica de 1 200 000 viviendas a lo largo del periodo y renovar las instalaciones térmicas de ca- lefacción y agua caliente sanitaria (ACS) de 300 000 viviendas/año y del parque de edificios públicos de la Administración Ge- neral del Estado (AGE) por encima de los 300 000 m 2 /año, extendiendo esta actua- ción a las Administraciones Autonómicas y Locales. Fomento de los gases renovables (biogás y biometano) El biogás es un combustible gaseoso com- puesto principalmente por metano y dióxi- do de carbono en proporciones variables, dependiendo de la composición de la ma- teria orgánica a partir de la cual se ha ge- nerado. Las principales fuentes de biogás son los residuos ganaderos y agroindus- triales, los lodos de estaciones depurado- ras de aguas residuales urbanas (EDAR) y la fracción orgánica de los residuos sólidos urbanos (RSU). La importancia del biogás se asocia a su capacidad para integrar la economía circular en la generación de energía renovable y su posterior uso en los distintos sectores económicos, principal- mente en transporte, generación eléctrica o sistemas de calor y energía, reemplazan- do el uso de materias primas de origen fó- sil por materia prima renovable. Es posible someter el biogás a un proceso de “up- grading” que permita su depuración hasta biometano (combustible gaseoso com- puesto principalmente por metano) y su posterior uso en motores de combustión interna para el transporte o su inyección en la red gasista. El hidrógeno renovable Si bien esta tecnología no tiene aún un gra- do de madurez equivalente a las anteriores, estamos sin duda ante el vector energético en el que los diversos sectores industriales tienen más esperanzas depositadas. Se con- fía en que el hidrógeno se pueda convertir en una solución de futuro por su capacidad para integrar la electricidad renovable ex- cedentaria y reemplazar el uso de materias primas industriales o fuentes de energía de origen fósil por materia prima renovable, además de abrir una nueva ruta tecnológi- ca para la electrificación del transporte y la movilidad sostenible. El sector del transporte es probablemen- te el área donde el hidrógeno podrá impo- nerse de forma más efectiva. Los coches eléctricos de celda de combustible de hi- drógeno (FCEV) reducirían la contamina- ción del aire local porque, al igual que los coches eléctricos de batería (BEV), tienen cero emisiones de gases contaminantes. Pero el campo de actuación del hidró- geno no se limita a los turismos. En vehí- culos de mayor tamaño, como autobuses o incluso aviones, la alternativa eléctrica con baterías muchas veces se descarta por el peso de las mismas. El hidrógeno representa una forma mucho más ligera de transportar la capacidad de alimentar un motor eléctrico. Como ejemplo, varias empresas europeas se han unido para tra- bajar en conjunto para desarrollar auto- buses eléctricos de celda de combustible que se incorporará a las flotas de varios gestores europeos de transporte. Además, estos operadores instalarán, en cada una de las ciudades europeas en las que estén presentes, la infraestructura de recarga de hidrógeno necesaria para hacerlos compe- titivos comercialmente. Investigación, innovación y competitividad Un sector tan dinámico como el de la ener- gía está en permanente evolución. No solo se innova en tecnología, sino también en modelos de negocio. Esta particularidad está detalladamente recogida en el PNIEC, que desarrolla hasta dieciocho medidas concretas para fomentar y aprovechar la investigación y la innovación tecnológica en el ámbito de la energía y el clima. Estas me- didas van desde la estimulación de la parti- cipación española en programas y fondos de investigación europeos hasta la compra pública de innovación verde, pasando por el desarrollo de sistemas de información de financiación o la adaptación del siste- ma energético español al cambio climático. Las empresas de ingeniería encontrarán su espacio en este entorno de desarrollo tec- nológico en la búsqueda permanente de soluciones energéticas más eficientes. Esta es una perspectiva general de las principales oportunidades y retos a los que se van a enfrentar las empresas de ingenie- ría en el sector energético en los próximos años. Por otra parte, la situación generada por la COVID-19 y la necesaria reactivación de la economía a la que los gobiernos van a tener que hacer frente puede favorecer que se acometan las inversiones necesarias para avanzar en la lucha contra el cambio climá- tico con mayor rapidez y eficacia, y con- seguir de ese modo hacer de la necesidad virtud. Es el reto de nuestra generación Nuestro continente necesita que la industria se torne más verde, más circular y más digital, sin dejar por ello de ser competitiva en el escenario global. Estos tres impulsores transformarán nuestro sector 36 energética XXI · 197 · JUN-JUL 20
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