Energetica XXI - edición especial 20 aniversario

especial xx aniversario Almacenamiento energético: una necesidad del sistema, una oportunidad para el país P or primera vez desde que el ser hu- mano es un ser racional –si es que alguna vez lo ha sido– su fuente de energía primaria dejará de ser los combus- tibles fósiles y comenzará a alimentarse de energías inagotables y renovables, con todo lo que este proceso significa. Porque significa mucho, no lo dudemos. Significa, sobre todo tres cosas: hemos entendido el problema, hemos reaccionado al proble- ma, vamos en la dirección adecuada para resolver el problema. No es menor este paso, de hecho, es un paso gigantesco cuya principal virtud es que no tiene marcha atrás. Lo que era hace po- cos años resistencias del ‘sistema’, esa iner- cia de la vieja guardia a no dejarse morir, es hoy una aceleración inusitada de todas las partes, de todos los actores, de los más remisos incluso. Los Estados han apostado por la transición verde, el dinero acompaña a los Estados, el ciudadano quiere sostenibi- lidad, lo exige, y en un viaje de pocos años, la rueda gira en la dirección adecuada, más y más rápido cada vez, perfeccionándose a sí misma y ofreciéndonos nuevos retos, nuevas oportunidades, nuevos modelos de negocio, nueva y mejor tecnología, mejores precios, mejores inversiones, en definitiva, estamos bocetando ya las nuevas miradas de un mundo nuevo. El fracaso del éxito Si, es la gran paradoja. El éxito de las energías renovables puede representar su propio fracaso. La entrada masiva y des- controlada de energía no gestionable en el sistema tiene varias consecuencias que pueden poner en riesgo su propia implan- tación. De una parte, el sistema eléctrico no está diseñado para operar con la vo- latilidad de la generación renovable. La seguridad y la calidad del servicio están por lo tanto en riesgo, pero no es el único riesgo. Las rentabilidades de los propios activos de generación también estarán en peligro, es lo que se conoce como caniba- lización: una bajada constante del precio de la energía que repercute en los ingre- sos de quien ayuda a bajar el precio de la energía. Broma macabra, según se mire, que hay que corregir. Ambos riesgos tie- nen que corregirse. El sistema eléctrico, la red, cualquier red eléctrica, por muy buena que sea –y la española es posiblemente de las mejores del mundo– necesita gestionar la generación para gestionar el suministro. Y necesita hacerlo desde la flexibilidad y la observabilidad, es decir, desde la capaci- dad de adaptarse a todos los cambios del modelo de generación, que son y serán muchos, y desde la previsibilidad, la capa- cidad de prever lo que va a ocurrir. Pero cómo gestionamos el sol, cómo gestiona- mos el viento… La tecnología, una vez más No descubrimos nada si afirmamos que el almacenamiento es la solución a la vola- tilidad de la generación renovable, es la pieza que se ajusta perfectamente en este damero. Pero el almacenamiento es un rostro de muchas caras, de muchas tec- nologías, la mayoría de ellas complemen- tarias. Porque el sistema energético verá como las estaciones de bombeo, las gratas sorpresas que ha de depararnos el hidró- geno, la capacidad de almacenamiento de la generación termosolar convivirán con el almacenamiento de baterías, si acaso con un pequeño matiz que no es menor: hoy, ahora y en los próximos diez años, es el momento de las baterías. Y lo es por tres motivos: porque es la tecnología más de- sarrollada, con mayor posibilidad de ajus- tar sus costes a muy corto plazo, porque resuelve de forma impecable los proble- mas no estacionales del sistema eléctrico, y, el más importante, porque nos ofrece la posibilidad de diseñar, de estructurar y de fortalecer un tejido industrial propio, una oportunidad única de hacer país. La industria nacional, ahora sí Ahora es la oportunidad, ahora no pode- mos dudar, no debemos hacerlo, no hay espacio para ser dubitativos. Es la hora de nuestra industria, de convertir en produc- to nuestro excelente I+D+i, de competir en los mercados internacionales, de crear empleo estable, duradero y de calidad, de apostar por ‘inventar nosotros’, eso que nos ha resultado tan ajeno. Y así lo entien- de el actual equipo de Gobierno cuyo Bo- rrador de la Estrategia de Almacenamiento nos ofrece una ruta esperanzadora, que desde la apuesta rotunda por el almacena- miento como necesidad se desliza hacia el almacenamiento como oportunidad. De- seemos pues larga vida a esta propuesta y pongamos todo nuestro esfuerzo en ayu- dar a que finalmente suceda con éxito  LUIS MARQUINA | DIRECTOR DE RELACIONES INSTITUCIONALES DE GRUPO GRANSOLAR Y PRESIDENTE DE AEPIBAL (ASOCIACIÓN EMPRESARIAL DE PILAS, BATERÍAS Y ALMACENAMIENTO ENERGÉTICO) 90 energética xxi ESPECIAL 200 OCT 20

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