Energetica. Edición de diciembre 2020

BALANCE 2020 Y PERSPECTIVAS 2021 modo de palanca verde para la recupera- ción económica y aprovechar esta oportu- nidad para acelerar la transición energética, incrementa el límite máximo de inversión retribuible en la actividad de distribución en el periodo 2020-2022, pasando del 0,13% al 0,14% del Producto Interior Bruto (PIB). Las inversiones en redes de distribución son necesarias para adaptar las redes eléctricas a la integración de nuevas renovables y fo- mentar los nuevos modelos de negocio y las nuevas tecnologías. El proceso de transformación que está atravesando el sector eléctrico es continuo. Para configurar el nuevo sistema eléctri- co se han lanzado numerosas consultas y aprobado estrategias y hojas de ruta que van introduciendo los elementos que for- marán parte. Por un lado, la Estrategia de Transición Justa, la Estrategia de Pobreza Energética y el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático constituyen el marco de planificación básico para promover la acción coordinada frente a los efectos del cambio climático, con importantes implica- ciones para el sector eléctrico al ser el vector de descarbonización durante la transición. Por otro lado, medidas como la “Hoja de ruta del hidrógeno: una apuesta por el hidrógeno renovable”, la “Estrategia de Autoconsumo” o la “Estrategia de alma- cenamiento energético” ponen en marcha los planes del PNIEC con una visión a largo plazo (2050), y cuantifican los objetivos a 2030 con aspectos concretos de reducción de emisiones, de integración de renovables y de eficiencia energética, que se completa con el principio de transición justa, que pre- tende mitigar los impactos y ofrecer alter- nativas a todos aquellos a los que afecte de manera específica y sean tenidos en cuenta. Esperemos que, como se nos ha presen- tado, toda esta nueva regulación configure un marco legislativo estable y predecible, que atraiga las inversiones precisas para conseguir alcanzar los ambiciosos objetivos de descarbonización, con la incorporación masiva de las energías renovables y el desa- rrollo adecuado de las redes de distribución y su digitalización. Esto permitiría al sector reforzar su independencia energética y mantener un sistema eléctrico fiable y ca- paz de garantizar el suministro ante cual- quier circunstancia. En este sentido, las empresas de AELEC precisan, entre otras medidas, que se ade- lanten las inversiones previstas en el PNIEC, flexibilizando el límite de inversiones de las empresas de distribución para adaptarse a la nueva situación, y que se acometa una profunda reforma fiscal adaptada a la rea- lidad de los objetivos que tenemos que cumplir. Todo ello debe ir en línea con la apuesta de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, por la recuperación económica “verde” y digitalizada, focali- zada en la descarbonización total y según lo planteado en el Pacto Verde, que apun- ta a un programa de recuperación con el objetivo de concentrar la inversión en sectores y actividades con un futuro sos- tenible, unido al destino de los Fondos Eu- ropeos de Recuperación, Transformación y Resiliencia. En esta situación, la electrificación se pre- senta como tractor de la recuperación, con un efecto dinamizador en el resto de la economía. La electricidad como fuente de energía permite, gracias a las renovables, eliminar las emisiones de gases de efecto invernadero. Por eso, las actividades eléc- tricas aúnan un doble objetivo: recuperar nuestra economía y descarbonizarla. El aumento de producción renovable debe estar en línea con un objetivo de electrificación. Por eso, el porcentaje de electrificación del PNIEC del 29% en 2030, debería incrementarse al 31% para alcan- zar en esa fecha el 55% de reducción de gases de efecto invernadero, en consonan- cia con otros países, e incluso con lo apro- bado por la Comisión Europea. Que el sector eléctrico esté comprometi- do con su descarbonización en 2050 no es suficiente. El resto de sectores intensivos en consumo energético, como la edifica- ción, la industria o el transporte, deben apoyarse en la electrificación para acelerar su reducción de emisiones. Para ayudarles, las señales en los precios es un elemento crítico. El anteproyecto de ley que crea el Fondo Nacional para la Sostenibilidad del Sistema Eléctrico, aprobado reciente- mente, sacará gradualmente de la factura eléctrica los cargos de las renovables, co- generación y residuos que representan una barrera para el despliegue de tecnologías maduras, como el vehículo eléctrico o la bomba de calor, que integran la produc- ción renovable en el consumo energético gracias a la electricidad. La industria, espe- cialmente los procesos industriales de al- tas temperaturas, requerirá de ayuda para proporcionar soluciones tecnológicas que impulsen su descarbonización. En este contexto, la entrada en vigor de la nueva metodología de peajes y cargos para 2021 es importante para hacer un uso más eficiente de la electricidad con nuevas señales de precios, especialmente para el consumidor doméstico. En definitiva, finalizamos un año real- mente intenso en cuanto a actividad nor- mativa; con medidas necesarias para supe- rar los efectos de la crisis sanitaria, junto a la creciente necesidad de adaptar el sector eléctrico para contribuir a la transforma- ción de nuestra sociedad y hacerla más moderna, productiva y resiliente 75 energética XXI · 192 · DIC 19

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