Energetica. Edición de diciembre 2020

BALANCE 2020 Y PERSPECTIVAS 2021 las plantas fotovoltaicas o eólicas. Estos tres grandes ejes (utility scale, almacenamiento distribuido e hibridación) lo agrupan todo y darán a luz a múltiples nuevos actores en el sector energético, alguno de ellos dando ya sus primeros pasos. El desarrollo industrial en el centro de todas las miradas Una de las principales virtudes del alma- cenamiento es que deja poco espacio para proyectos especulativos y abre, por el contrario, un mar de oportunidades para proyectos industriales. La ampliación de la cadena de valor del almacenamiento, des- de la gestión de materia primas al reciclaje y segunda vida de las baterías o desde la aparición y consolidación de fabricantes de bienes de equipos a la innovación en las herramientas de gestión de la energía y de los activos que la producen, almacenan y gestionan, todo está íntimamente empa- ñado de conocimiento de alto valor añadi- do y de proyección industrial. Y de conoci- miento en nuestro país estamos muy bien surtidos, contando con grandes centros de investigación al que en los primeros me- ses de 2021 se sumará el CNIAE (Centro Nacional de Investigación del Almacena- miento) con sede en Cáceres. Sin embar- go, cómo convertir ese conocimiento, esa capacidad de innovación de laboratorio en producto industrial, cómo aprovechar esa generación de valor añadido teórico en productos finales que hagan a nuestra industria más competitiva y eficiente y por lo tanto más grande y por qué no, más in- ternacional, ese es el gran reto. Con la implantación del PNIEC, España va a convertirse en el paradigma del mo- delo energético de una nueva era de la humanidad, así de claro hay que decirlo, que no por grandioso deja de ser cierto. Ningún país va a vivir una transformación tan brutal y vertiginosa como el nuestro en su paso a una economía descarbonizada y eso nos convertirá en foco de todas las miradas, en laboratorio de todos los expe- rimentos. Podemos y debemos hacer las cosas bien, esto es, estimular, incentivar y potenciar sin dudas y sin titubeos todo aquello que refuerce nuestra capacidad industrial, lo que traerá consigo tres con- secuencias de vital importancia: creará em- pleo de calidad, nos hará como país más resilientes a futuras crisis y dará a nuestras empresas una oportunidad real de com- petir y ganar la compleja pero inevitable batalla del almacenamiento en el mundo. Los fondos de recuperación, una oportunidad única Las cifras destinadas a los fondos de re- cuperación, y que desde hace semanas se conocen en medios profesionales y medios de comunicación, son mareantes, hasta el punto de que más de uno corre el riesgo de perder su conexión con la realidad a la hora de plantear proyectos susceptibles de estar financiados por dichos fondos. 72.000 mi- llones de euros en subvenciones y 67.000 millones de euros en créditos blandos com- prometidos a finales de 2023 para gastar antes de 2026 han encendido todas las mechas de todos los sectores profesionales, como si el futuro de todos dependiera irre- mediablemente de disfrutar de su parte de la tarta. Y tiene sentido que así sea y no de- bería ser un problema si el reparto se hace con los criterios que de momento el Go- bierno ha fijado y que son tres: en primer lugar, se han definido cuatro grandes áreas de negocio receptoras de los fondos entre las que la transición verde y digitalización se llevan la parte gorda del pastel (60% del total); en segundo lugar, se estimulará el desarrollo de grandes proyectos tractores que lancen una auténtica ‘Nueva Industria- lización’, caso del hidrógeno, por ejemplo; y en tercer lugar, se financiarán proyectos concretos, de alto valor añadido, que por su innovación y su creación de valor industrial sean de carácter estratégico para nuestra economía futura. Y el almacenamiento se encuentra en este tercer grupo como una pieza esencial a encajar en el sistema eléc- trico nacional y en la transición verde. Desde AEPIBAL estamos trabajando conjuntamente con el MITECO y con el IDAE precisamente en la estructuración de dichos proyectos, habiendo presentado cerca de 20 proyectos que recorren prác- ticamente toda la cadena de valor y cuyo volumen inversor supera los 400 millones de euros, una cantidad razonable y realista que aplica a proyectos reales y tangibles que generarán en el futuro mucho más de lo que solicitan ahora. La formación, la asignatura pendiente El modelo energético nuevo que se está diseñando tiene enormes ventajas para el ciudadano, siendo la principal de ellas que su factura eléctrica será cada vez más re- ducida. También lo será para las empresas, especialmente para las PYMES que pue- dan disfrutar de algún tipo de solución de autoconsumo, con o sin almacenamiento. Sin embargo, no será un modelo fácil de implantar porque no es un modelo sencillo de explicar para el emisor y de entender al receptor de la información. Es una de las barreras a las que todos los agentes del sector tenemos que dedicar un importante esfuerzo: cómo formar a los agentes in- termediarios (empresas gestoras, agrega- doras de demanda, gestores de demanda, instaladores locales, responsable de O&M de empresas, etc). Sin una buena forma- ción, sin campañas públicas que in-formen el camino será inexorable pero lento cuan- do con buenos programas de formación sería inexorable, a y su vez, vertiginoso. Está en nuestras manos hacerlo posible y para ello necesitamos que 2021 sea el gran año que este que, a Dios gracias, nos abandona no ha podido ser 77 energética XXI · 192 · DIC 19

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