Energetica 213 enero febrero 2022
dancia de los microinversores. Hasta cierto punto, esta tendencia ya ha sido adoptada en la industria de la energía solar mediante la sustitución generalizada de los inversores centrales por inversores de string, pero aún no se ha extendido a los paneles solares in- dividuales que utilizan microinversores para múltiples módulos (MMMI), cada vez más asequibles: ‘La resiliencia de los sistemas operativos ’ significa que si un microinversor falla, el impacto que se produce en la ca- pacidad global de generación de energía es insignificante y, por ende, no es urgente pro- ceder a la reparación o reemplazo de estos artículos de menor coste. Más importante aún, se puede recurrir a esto último delibera- damente, teniendo en cuenta la rentabilidad de poner en marcha intervenciones sobre el terreno. Así, los umbrales de intervención predeterminados para la cantidad de pane- les y/o averías de microinversores pueden permitir el despliegue de equipos técnicos de una manera totalmente automatizada. Por ejemplo, mediante la monitorización de rendimiento de alta granularidad en un centro de datos, las unidades centrales de procesamiento (CPU) individuales se some- ten a un mantenimiento preventivo, y no se permite que se degraden hasta un punto en el que el rendimiento deficiente por encima de límites estrictos, o incluso el fallo, se con- viertan en un problema. En este caso, evitar el ‘ fallo imprevisto ’ es de vital importancia para la prestación de servicios computacio- nales y debería considerarse igualmente im- portante para conseguir una mayor eficien- cia en la generación de energía solar. Una ventaja importante con respecto al uso de microinversores y microinversores para múltiples módulos (MMMI) es su capacidad para facilitar la combinación de las marcas y modelos de paneles solares sin ocasionar desajustes que debiliten el flujo de corriente. Así, la ‘ resiliencia de los sistemas operati- vos ’ puede contribuir significativamente a extender la durabilidad y viabilidad econó- mica de las instalaciones solares (y no solo de los paneles solares individuales). A falta de monitorización de los paneles individua- les, sigue siendo difícil y costoso activar las garantías del fabricante y/o de instalación del panel. Los microinversores pueden con- tribuir de forma favorable a este proceso. No todos los paneles solares alcanzarán su rendimiento de vida útil garantizada (ge- neralmente 25-30 años). Tradicionalmente, el reemplazo de los paneles dependía de la compra anticipada de paneles de marca y modelo idénticos para cubrir dichos reem- plazos en las décadas futuras. Esto no solo es excesivamente costoso sino también poco práctico, y tampoco permite la inserción de paneles solares más económicos y de mayor rendimiento a medida que estén disponibles en el futuro. Debido a la actual arquitectura de sistema omnipresente a nivel comercial de los paneles solares conectados en ‘ serie (string)’, estas discontinuidades ocasionan ‘ desajustes de corriente ’ entre los módulos solares y las células, lo cual a su vez puede dar pie a reca- lentamiento y a un mayor riesgo de incendio. Por lo tanto, la durabilidad de las instalacio- nes solares está actualmente limitada por la vida útil de los paneles individuales. En otros lugares, los costes significativos es- tán asociados con la renovación (moderniza- ción) de la mayor parte de la infraestructura de generación de energía. Esto suele ocurrir antes de que se acabe la vida útil garantizada de los paneles solares y debido a su rendi- miento deficiente colectivo. Por otro lado, la ‘ actualización continua del rendimiento ’, con algunos de los costes asociados compensa- dos por las garantías del fabricante del pa- nel, se convierte en una opción factible una vez que la ‘ serie (string)’ es reemplazada por la redundancia de los microinversores y por la subsiguiente ‘ resiliencia de los sistemas operativos ’ para una instalación de energía solar completa o para múltiples instalacio- nes de este tipo (generación de energía dis- tribuida basada en numerosas instalaciones grandes o pequeñas). Por lo tanto, la ‘ resiliencia de los sistemas operativos ’ permite la actualización discre- cional y la renovación de los paneles sola- res de rendimiento deficiente en cualquier momento. De hecho, las instalaciones de energía solar podrían ser gestionadas sin una fecha predeterminada de fin de uso. El reemplazo programado de los paneles sería posible para solo una parte de los paneles de peor rendimiento, todos los años o al cabo de una o dos décadas. Dedicar equipos de servicio a paneles específicos en lugar de lle- var a cabo largas búsquedas de fallos sobre el terreno puede reducir aún más los costes de esta ‘ actualización continua del rendi- miento ’. Además de estos ahorros significati- vos, ya no son necesarios: • los vuelos bienales de drones con cá- maras termográficas de visión infrarroja para la detección de « puntos calientes »; • la monitorización de las curvas IV sobre el terreno de paneles individuales; • y los ensayos de electro-luminiscencia sobre el terreno de un panel a la vez. Es importante tener en cuenta que no existe ‘ prueba de fiabilidad extrema ’ que pueda reemplazar de manera eficaz la mo- nitorización continua de paneles solares in- dividuales sobre el terreno. En particular, la monitorización continua facilita la toma de decisiones informadas por parte de los pro- pietarios de proyectos, desarrolladores sola- res e inversores en todo momento. Fiabilidad y de durabilidad En resumen, con la ‘ resiliencia de los siste- mas operativos ’ es posible superar las dos limitaciones más significativas que existen hoy en día para la generación de energía solar: una falta inherente de fiabilidad y de durabilidad. La ‘ resiliencia de los sistemas operativos ’ funciona eliminando riesgos y protegiendo mejor las inversiones en ener- Autoconsumo 54 ENERGÉTICA XXI · 213 · ENE/FEB 22
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