Energetica 223. Enero febrero 2023
¿Qué es lo mejor: invertir o comprar como servicio? Todas las empresas comerciales e industriales que consideren una instalación de energía solar fotovoltaica se enfrentarán a la pregunta de qué es lo mejor: invertir o comprar como servicio. “No solo para evitar la inversión de capital, sino también para eliminar la preocupación de estar atrapado con un sistema que no funciona según lo previsto, creemos que cada vez más clientes elegirán ‘Solar as a Service”, dice Niklas Engström, CEO de la compañía sueca de tecnología limpia e inversión Bright Sunday. BRIGHT SUNDAY L a idea de que un impacto climático positivo considerable solo se puede lograr si las empresas perciben que los cambios necesarios son fáciles y finan- cieramente atractivos fue la razón clave para comenzar Bright Sunday en Suecia el 2016”, dice Niklas Engström. Para las empresas co- merciales e industriales, el impulsor funda- mental para la instalación de energía solar fotovoltaica es reducir costes. Las empresas se enfrentan a dos opciones clave; invertir en el sistema o firmar un acuerdo de servicio en el que una empresa de inversión realiza la in- versión y vende la energía al cliente durante, por ejemplo, 8-25 años. Al hablar con Niklas, subraya la importan- cia del buen uso del capital y la gestión de riesgos. “Para empezar, cualquier inversión propia requeriría atención tanto de la ge- rencia como del personal y acceso a un ca- pital sustancial. Desde una perspectiva pu- ramente financiera, una auto-inversión sólo es racional en el caso de que la empresa no prefieramaximizar los pagos de dividendos o tenga mejores alternativas de inversión, por ejemplo, en el negocio principal». Sin embar- go, esta no parece ser la preocupación clave para él: «un aspecto a menudo pasado por alto en el proceso de toma de decisiones es la evaluación del riesgo técnico. Al igual que con cualquier proyecto que involucre tecno- logía, siempre existe el riesgo de retrasos, incremento de costes o que el sistema no proporcione el resultado esperado». A pesar de que la energía solar fotovoltai- ca es una tecnología probada, muy pocos sistemas eléctricos complejos funcionan perfectamente en todo momento. La res- ponsabilidad de gestionar las operaciones, el mantenimiento y las reparaciones difieren entre las opciones: “en el caso de ‘solar as a service’’, esto es atendido por el inversor, pero si el cliente elige una inversión propia, necesitará personal que atienda instantá- neamente las alarmas y tenga las habilida- des para restaurar el sistema PV en caso de fallos. Si no, perderán producción y no cum- plirán con los objetivos financieros”, dice Ni- klas Engström. Según Niklas Engström, el elefante en la habitación, que puede no estar en el interés del contratista que presenta una solución so- lar fotovoltaica para la valoración del cliente, es cómo el cliente puede estar seguro de que el sistema entregará la energía pronostica- da.”Para saber si un sistema funciona bien o mal, es necesario saber qué debería haber producido el sistema conociendo el clima durante un período específico. Por esta ra- zón se debe medir la irradiación, pero tam- bién hacer una serie de cálculos bastante avanzados. Si los clientes no pueden obte- ner estos datos, el riesgo de la inversión au- menta drásticamente”, dice Niklas Engström. El dilema que señala Niklas Engström está relacionado con los sistemas de autoconsu- mo. Para los sistemas fotovoltaicos a escala de servicios propios, se utilizan pirómetros in situ o servicios basados en satélites para medir la irradiación. Sobre la base de estos datos se puede calcular el llamado índice de rendimiento de la planta. Por razones de cos- te, este tipo de soluciones no suelen viables para un único sistema fotovoltaico destina- do al autoconsumo. Según Niklas Engström, la falta de capaci- dad de análisis de rendimiento debería ha- cer que la mayoría de las empresas duden mucho en las auto-inversiones. “Como la irradiación solar varía significativamente, tanto mensual como anualmente, los clien- tes no podrán decir lo que el sistema debería haber producido durante, por ejemplo, los primeros seis meses después de la puesta en marcha. Incluso si el cliente tiene razo- nes para creer que el sistema no está fun- cionando según lo previsto, será imposible responsabilizar al contratista si no tiene da- tos sólidos sobre la producción esperada: el contratista siempre puede culpar el bajo rendimiento a, por ejemplo, la falta de man- tenimiento, el exceso de suciedad o simple- mente el mal tiempo.” Según Niklas Engström, los clientes tienen dos opciones; o hacen la inversión y aceptar una situación de “esperar lo mejor” en la que no podrán evaluar con precisión el ren- dimiento del sistema o juegan a lo seguro y compran ‘solar as a service’ ◉ autoconsumo 88 ENERGÉTICA XXI · 223 · ENE/FEB 23
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