Revista Energética. Noviembre 2023
Electroluminiscencia, la herramienta de diagnosis definitiva para instalaciones fotovoltaicas La electroluminiscencia, un fenómeno físico aparentemente complejo, se presenta como un valioso aliado en la evaluación de los módulos fotovoltaicos. Más allá de su emisión de luz en rangos invisibles para el ojo humano, su utilidad radica en revelar información crucial sobre la calidad de los paneles solares. ENRIQUE GONZÁLEZ CEO DE CELSOS D esde la detección de daños imper- ceptibles a simple vista hasta el análisis predictivo del rendimiento futuro, la electroluminiscencia se erige como una herramienta insustituible en la inspec- ción y diagnóstico de estos componentes. Aunque su implementación ha enfrentado desafíos técnicos y de interpretación de da- tos, avances recientes en inteligencia artifi- cial, cámaras especializadas y metodologías de análisis prometen llevar esta tecnología al centro del sector renovable, ofreciendo una perspectiva cada vez más precisa y accesible para los gestores de plantas fotovoltaicas. En este artículo, exploraremos en detalle cómo la electroluminiscencia se convierte en un pi- lar fundamental en diversas etapas del ciclo de vida de las instalaciones solares. La electroluminiscencia es un fenómeno físico mediante el cual los módulos fotovol- taicos emiten luz cuando son polarizados a distintos niveles de corriente. Dicha luz no resulta visible al ojo humano, ya que se produce en la franja del infrarrojo cercano, típicamente entre los 700 nm y los 1100 nm para los módulos de silicio cristalino, por lo que son necesarias cámaras con alta sensi- bilidad en esta longitud de onda para tomar las imágenes. ¿Y para qué tanta aparente complicación? Pues porque la electroluminiscencia es una excelente herramienta para la diagnosis de los módulos fotovoltaicos, ya que permite detectar, a partir del estudio detallado de las imágenes obtenidas, una amplia y relevante información sobre los módulos. Por ejem- plo, de la calidad de las células y del resto de materiales empleados en la fabricación, o la ausencia de daños causados por el trans- porte y montaje, tales como grietas internas, arañazos o golpes. Así lo afirma la Agencia Internacional de la Energía en uno de sus úl- timos informes ‘Guidelines for Operation and Maintenance of Photovoltaic Power Plants’ ( Report IEA-PVPS T13-25:2022). Pero vayamos al plano práctico y veamos las situaciones concretas en las cuales la electroluminiscencia añade un valor notable: Control de calidad Normalmente, la ejecución de un proyecto fotovoltaico lleva consigo el cumplimiento de un plan de control y aseguramiento de la calidad que afecta tanto a las actividades de construcción in-situ como a la cadena de su- ministro de los componentes. En particular, desde origen hasta destino, los módulos deben ser inspeccionados o ensayados, de forma muestral, en diferen- tes momentos para garantizar su calidad: on/off-line, pre-shipment, post-shipment, post-installation, laboratorio externo, etc. Son términos habituales del sector para re- ferirse a estos controles. Realizar una inspección con electrolu- miniscencia cuando los módulos ya están montados en seguidores o estructuras y co- nectados eléctricamente, garantiza tanto la calidad esperada del producto como el des- empeño satisfactorio del contratista. Valoración de daños ¿Quién no ha oído cómo una instalación fo- tovoltaica cercana ha sufrido daños en sus módulos o seguidores tras un evento de viento o granizo? El asunto es que más allá de lo visualmente evidente, la planta puede tener daños ocultos. La electroluminiscencia es particularmente certera en la identificación de grietas en las células. Dichas grietas pueden aislar una par- te activa y representar una pérdida de poten- cia en el módulo en el momento presente. Pero también sabemos que las grietas tienen la “virtud” de propagarse con el tiempo y po- der causar afecciones eléctricas en el futuro. solar fotovoltaica 78 ENERGÉTICA XXI · 230 · OCT 23
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