Energetica XXI. Marzo 2024
El futuro energético: tendencias para 2024 El acuerdo de la COP28 impulsa una transición energética hacia la renovabilidad y la descentralización. Sin embargo, la variabilidad de las energías limpias desafía la estabilidad eléctrica, requiriendo una mayor digitalización. La electrificación emerge como clave para la descarbonización, mientras que la investigación en combustibles renovables y el almacenamiento energético ofrecen soluciones para un futuro más sostenible en el año 2024. RAÚL ESCAMILLA BUSINESS DEVELOPMENT MANAGER POWER SYSTEMS EN SCHNEIDER ELECTRIC L a energía, el factor clave en el desarro- llo económico, se encuentra en una encrucijada. A pesar de los avances en energías renovables, persisten algunos retos fundamentales en los modelos energé- ticos. Impulsado por la adopción creciente de energía renovable, la preocupación por el cambio climático y los rápidos avances tec- nológicos, el 2024 promete ser un año trans- formador. En este artículo, resumiremos al- gunas de las tendencias que veremos y que más impactarán en las empresas. El nuevo paradigma energético El acuerdo final de la pasada COP28 apun- ta a la necesidad de triplicar la capacidad de energía renovable en todo el mundo y a duplicar las tasas anuales de mejora de la eficiencia energética. Al mismo tiempo, el modelo energético basado en grandes centrales de generación cede paso a uno más descentralizado y ba- sado en renovables. Sin embargo, la varia- bilidad de las energías renovables desafía la estabilidad del sistema eléctrico. La convergencia de estas circunstancias exige una actuación más contundente en los sistemas de suministro y demanda de ener- gía, más limpios y eficientes, así como de una mayor digitalización, para una red más flexible, inteligente y autónoma. Electrificación para la descarbonización Incrementar la electrificación se vuelve im- perativo. La electricidad emerge como el principal vector para la descarbonización. Por ejemplo, la movilidad y la climatización de los edificios son cargas energéticas que pasarán a ser electrificadas. Por otro lado, el Plan Na- cional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) apunta a alcanzar un 83%de generación eléc- trica renovable en España para 2030. Digitalización: la clave del futuro energético La gestión de la red de transporte y distri- bución se vuelve compleja, exigiendo una mayor digitalización. La tecnología digital, inteligencia artificial y gemelos digitales se presentan como protagonistas clave. Estos permitirán una gestión más inteligente, op- timizando inversiones y ofreciendo una res- puesta rápida creando una red eléctrica con mayor autonomía. De esta manera se acele- rará la integración de la flexibilidad del usua- rio final a través de mercados de flexibilidad. Combustibles renovables En sectores donde la electrificación no es viable, como el transporte marítimo y la aviación, los combustibles renovables son un potencial de futuro. El impulso de la in- vestigación y desarrollo en estas soluciones limpias es esencial, destacando el papel del hidrógeno verde para la neutralidad en emisiones. Movilidad eléctrica La renovación del parque de vehículos sigue avanzando. La Asociación de Nacional de Vendedores y Reparadores de Vehículos pro- nostica que las ventas de coches crecerán un 5% en 2024 y que 13 de cada 100 matricula- ciones serán eléctricas. Según un estudio de PwC, para 2030 la práctica totalidad de los vehículos matriculados será eléctrico (55%) o híbrido (40%). El avance de las políticas restrictivas en las grandes ciudades frente a la contaminación en el centro inducirá a que el uso de la gasolina y el diésel sean cada vez más residuales Almacenamiento energético y generación descentralizada Para contrarrestar la variabilidad de las re- novables, es vital desplegar tecnologías de almacenamiento energético y facilitar la fle- xibilidad del usuario final. Microgrids: maximizando la resiliencia energética El crecimiento de las microgrids se verá po- tenciado gracias a la disponibilidad de siste- mas de almacenamiento de energía eléctrica (battery electric storage systems–BESSs). Es- tos multiplican los beneficios de las micro- grids, permitiendo a las empresas integrar más recursos renovables y aprovechar al máximo la energía local, aumentando la re- siliencia ante cortes y manteniendo operati- va la infraestructura crítica, contribuyendo al uso de la flexibilidad del usuario final. En conclusión, el 2024 emerge como un año de innovación y colaboración crucial para alcanzar las metas climáticas. La electri- ficación destaca como una de las principales tendencias, respaldada por la descentraliza- ción del modelo energético. La digitalización junto con la inteligencia artificial será esen- cial para la gestión de redes complejas. La investigación en combustibles renovables, el almacenamiento de energía y las microgrids se presentan como tendencias con un gran potencial para lograr una transición efectiva hacia un futuro más sostenible ◉ Panorama energético 60 ENERGÉTICA XXI · 234 · MAR 24
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