Energética XXI. Abril 2024
El ritmo del mercado y de la transición a una industria baja en carbono El precio medio del MWh de gas en el último trimestre se establece en 25MWh, según datos publicados por Mibgas; un precio no visto desde tiempos pre-pandemia y agravado por el comienzo del conflicto bélico en Ucrania. Este precio es una buena noticia, pues un menor coste de cualquier producto o utility se traduce en un aumento de la demanda del mismo. CARLOS FERNÁNDEZ ÁVILA SECTORIAL LEADER DE INDUSTRIA DE FI GROUP U na disminución del coste energético en los principales procesos térmicos de la industria implica que la opera- ción de muchos procesos industriales, actual- mente en índices de producción mínima,o incluso con varias lineas de proceso inactivas, vuelven a ser rentables y el coste del producto final será menor, habilitando poder competir contra otras economías donde la estructura de costes sea más reducida (los factores pueden ser variados: coste de personal, menor fiscali- dad, coste de las materias primas o utilities…). En consecuencia, aumenta la producción a valores más cercanos a los nominales, se recupera competitividad para competir en mercados globales y aun permite un margen de rentabilidad para los productores, reacti- vando de nuevo toda la cadena de valor aso- ciada a la industria: ingenierías, proveedores de equipo, mantenimiento, subcontratas y todos los servicios económicos asociados. Incluso la reducción del coste del gas natu- ral debería repercutir en el coste de produc- ción de energía eléctrica, marcado a menudo por el último actor en asegurar la flexibiidad de ajuste de la demanda del sistema: las cen- trales de ciclo combinado (sirva de referencia la aproximación que se hace a menudo don- de para establecer el precio de la electricidad tomese que el coste de cada KWh correspon- de al coste de casi dos kWh de gas natural más el precio correspondiente a los derechos de emisiones del gas natural, sea más o menos correcta). Esta afirmación es más discutible incluso si se consulta los precios medios de electricidad de las últimas semanas, donde la generación mediante energía renovables está permitiendo rebajar el precio medio diario por debajo de estos valores. Esto es una excelente noticia para la indus- tria, que retomará su actividad poco a poco a niveles pre-pandemia de mantenerse esta situación; y permitirá mejorar las previsiones de crecimiento del PIB y otros indicadores económicos a nivel nacional, además de per- mitir a la administración pública de seguir fo- mentando el pacto por la Reindustrialización y de devolver a la industria un papel central en la economía española, como ha pronunciado de forma insistente en las últimas semanas el Ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu. En la otra cara de la moneda, desde la lle- gada de los fondos Next Generation y de la publicación del anteproyecto de la Nueva Ley de Industria, se hace especial hincapié en la necesidad de la descarbonización de la indus- tria como una palanca necesaria para garanti- zar la competitividad en los próximos años. El alto coste energético de estos vectores hasta ahora aceleraba la ejecución de proyectos de descarbonización, en una necesidad demejo- rar la competitivad de forma inmediata y ace- lerar las hojas de rutas marcadas para 2030 en los diferentes sectores como punto de paso, para alcanzar el objetivo de una descarboni- zación efectiva neta para 2050. Si bien la presión fiscal del uso de vectores de origen fósiles sigue penalizandose con la en- trada de nuevas fases temporales del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión; y este nuevo escenario no reduce la volatilidad que podría tener los precios de los vectores energé- ticos ante cualquier novedad de índole geopo- lítica; la reducción de precios podría ralentizar la urgencia vista en el último año por poner en marcha proyectos de descarbonización. Las decisiones de inversión en descarbonización no son sencillas, y es muy fácil apremiar a la industria a que realice ese esfuerzo por inno- var y modificar de forma sustancial procesos que llevan realizándose desde hace años,y que modificarlo supone un enorme riesgo para la producción y competitividad actual. Sin em- bargo, no hay que olvidar que el ecosistema de incentivos sigue siendo el mejor para acometer dichos proyectos ahora. Ante el inminente cierre de la primera convo- catoriade lasAyudasdeactuación integral para la descarbonización de la industriamanufactu- rera, correspondientes a la linea 1 del PERTE de Descarbonización, ya ha quedado patente que el sector avanza a pasos agigantados para tratar de descarbonizar parcial o totalmente su procesos a pesar de las incertidumbres norma- tivas y tecnológicas que plantean algunas so- luciones. Algunas de las soluciones planteadas en la industria presentadas de forma recurren- te a esta convocatoria son las siguientes: • Sustitución de baterías de calderas de gas natural o cogeneraciones que sumi- nistran la demanda de vapor de comple- jos industriales por calderas de biomasa de gran tamaño, a través de modelo de servicios energético para reducir el ries- go. Parece una solución bastante efecti- va para algunos sectores como la indus- tria del papel, química, agroalimentaria o cualquiera que no tenga procesos de alta exigencia térmica. • Electrificación parcial o total de hornos. descarbonización 58 ENERGÉTICA XXI · 235 · ABR 24
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