Energética XXI. Octubre 2024
gía, del orden de gigavatios-hora térmicos, lo que lo convierte en una opción ideal para almacenamiento masivo. Un ejemplo exito- so son las plantas termosolares, que utilizan sales fundidas a más de 500°C para almace- nar el calor capturado durante el día y libe- rarlo para generar electricidad por la noche, garantizando así un suministro continuo de energía. Además de ser una tecnología rentable, el almacenamiento térmico ofrece una ventaja estratégica clave: la posibilidad de reutilizar infraestructuras energéticas existentes. Cen- trales de combustibles fósiles, como las de carbón o ciclos combinados, que están sien- do desmanteladas o infrautilizadas, pueden adaptarse para funcionar con sistemas de almacenamiento térmico, aprovechando el ciclo Rankine de vapor que ya poseen. Asi- mismo, puede mejorar la flexibilidad ope- rativa de las centrales nucleares, facilitando su adaptación a un sistema energético cada vez más dependiente de fuentes renovables variables. Un aspecto destacado de los sistemas ba- sados en sales fundidas es su excelente perfil medioambiental. Las sales son completa- mente reciclables, no tóxicas y no peligrosas, lo queminimiza el impacto ambiental duran- te su producción y ciclo de vida. A diferencia de otros sistemas de almacenamiento, que dependen de materiales costosos y escasos como el litio o el cobalto, las sales fundidas están formadas por compuestos abundan- tes y de bajo coste, lo que las convierte en una opción más sostenible y asequible para el almacenamiento energético a gran esca- la. Esta alternativa limpia y segura facilita la transición energética sin introducir nuevos desafíos ambientales. A pesar de sus ventajas, el almacenamien- to térmico enfrenta desafíos. Uno de los prin- cipales es la corrosión de los tanques que almacenan las sales fundidas a alta tempera- tura, agravada por las exigentes condiciones de estrés térmico durante su funcionamien- to diario. Además, el tamaño de los tanques está limitado por los materiales y técnicas de construcción actuales. Sin embargo, se es- tán desarrollando soluciones innovadoras, como los tanques de sales autocontenidas, que usan técnicas de construcción civil y las propias sales en estado sólido, eliminando la corrosión y permitiendo tanques más gran- des. Si estas innovaciones se consolidan, el almacenamiento térmico podría desplegar- se a gran escala y jugar un papel clave en la transición energética. Otras tecnologías de almacenamiento térmico y futuro del sector Aunque el almacenamiento térmico en sales fundidas es una opción madura y probada, no es la única alternativa para el almace- namiento de energía a gran escala. Existen otras tecnologías emergentes que ofrecen un gran potencial para complementar o in- cluso mejorar el rendimiento del almacena- miento térmico. Entre las tecnologías emergentes desta- can el almacenamiento térmico en rocas y en materiales de cambio de fase, los cuales utilizan aire como fluido de trabajo. El alma- cenamiento en rocas es una opción de bajo coste y alta escalabilidad, además de no presentar problemas de corrosión. Por otro lado, los materiales de cambio de fase tienen la capacidad de absorber y liberar grandes cantidades de energía durante sus transicio- nes, lo que permite almacenar calor de ma- nera más eficiente en un volumen reducido. Otra alternativa interesante es el almace- namiento de energía mediante aire compri- mido, una tecnología que almacena energía al comprimir aire en grandes cavernas subte- rráneas, liberando ese aire cuando es nece- sario para accionar turbinas y generar electri- cidad. También se están desarrollando ciclos termodinámicos reversibles, que prometen mejorar la eficiencia en la conversión entre energía térmica y electricidad. El Centro Nacional de Energías Renovables (CENER) en España, junto con otros centros tecnológicos e industriales, está investigan- do activamente en estos campos. El objetivo de estos esfuerzos es mejorar la viabilidad económica y la eficiencia de estas nuevas tecnologías, ofreciendo soluciones más flexi- bles y sostenibles para el almacenamiento energético a gran escala. El futuro del almacenamiento térmico en la transición energética El almacenamiento térmico está llamado a jugar un papel crucial en el futuro energético de Europa y del mundo, gracias a su versa- tilidad y capacidad para gestionar grandes volúmenes de energía. Esta tecnología no solo permite el almacenamiento eficiente de energía, sino que también puede ser im- plementada en infraestructuras energéticas existentes, como plantas de carbón o ciclos combinados, lo que reduce significativa- mente la inversión necesaria en nuevas ins- talaciones. Este enfoque de reutilización es especialmente valioso en el contexto de la transición energética, donde la inversión en nuevas infraestructuras puede ser costosa y lenta. A medida que crece la demanda glo- bal de energías renovables, la capacidad de almacenamiento se vuelve esencial para ga- rantizar la estabilidad de la red y la seguridad del suministro, equilibrando la producción y el consumo en un sistema energético cada vez más intermitente. La capacidad de al- macenamiento masivo del almacenamiento térmico, junto con la flexibilidad en diversas aplicaciones, lo convierte en un componen- te clave para alcanzar los ambiciosos objeti- vos climáticos. Sin embargo, la tecnología aún enfrenta algunos desafíos técnicos. Los problemas de durabilidad de los tanques de sales fundidas y la limitación de su tamaño son barreras que deben superarse para alcanzar su máxi- mo potencial. Actualmente, la investigación está avanzando en la búsqueda de solucio- nes innovadoras, como los tanques de sales autocontenidas, que prometen eliminar los problemas de corrosión y permitir el desa- rrollo de sistemas de almacenamiento de mayor capacidad. Además, otras tecnologías emergentes, como el almacenamiento en ro- cas o en materiales de cambio de fase, están en pleno desarrollo y podrían complemen- tar el almacenamiento térmico tradicional, ofreciendo opciones adicionales para una gestión eficiente de la energía. En resumen, aunque aún presenta desafíos, el almacenamiento térmico está bien posicio- nado para desempeñar un papel central en la transición energética. Su capacidad para gestionar grandes volúmenes de energía de manera eficiente y a bajo costo, junto con los avances en investigación para mejorar su viabilidad técnica, lo convierten en una de las herramientas más prometedoras para asegu- rar un futuro energético sostenible. Conforme avanza su desarrollo, el almacenamiento tér- mico contribuirá significativamente a la inte- gración de energías renovables, garantizando la estabilidad de la red y proporcionando una vía sólida para que Europa y el mundo cum- plan sus objetivos de descarbonización. Sin duda, esta tecnología será un pilar fundamen- tal en la lucha contra la crisis climática y en la construcción de un sistema energético más resiliente y sostenible ◉ almacenamiento energético 41 ENERGÉTICA XXI · 240 · OCT 24
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