Revista Energética. Enero-febrero 2025

Los CAE han llegado para quedarse Los Certificados de Ahorro Energético representan una herramienta innovadora diseñada para impulsar la eficiencia energética en sectores con altos niveles de emisiones CO 2 , contribuyendo significativamente a la transición hacia un modelo energético más sostenible, sobre todo en sectores como la industria, el transporte o la edificación. SILVIA SERRANO KEY ACCOUNT MANAGER CAE DE SOCOTEC SPAIN G racias a los CAE se puede acelerar notablemente la recepción de fon- dos por parte de las empresas que implementan inversiones más sostenibles. Es un mecanismo que integra la innovación tecnológica y la conciencia medioambiental. Potencial para proyectos con impacto Esta herramienta cuenta con importantes recursos financieros que le otorgan un gran potencial para apoyar proyectos significati- vos y generar un impacto considerable en los sectores implicados. Sin embargo, la gestión de estos recursos involucra a múlti- ples actores, como inversores, intermedia- rios, y entidades reguladoras, lo que añade complejidad al proceso. La interacción de tantos agentes puede lle- var a dinámicas especulativas, desviando el enfoque hacia beneficios inmediatos o incluso a la manipulación del valor de los activos relacionados. Como sujetos delegados, procedentes del ámbito de la eficiencia energética, tenemos la responsabilidad de promover tanto las medidas estándar como las soluciones sin- gulares de ahorro energético. En este contexto, los CAE juegan un pa- pel clave al incentivar estas tecnologías, ayudando a reducir los tiempos de retorno de inversión y haciendo las iniciativas más atractivas para los inversores. Esto, a su vez, acelera la toma de decisiones y la ejecución de proyectos, permitiendo a las empresas beneficiarse tanto en sus resultados finan- cieros como en su impacto ambiental. Posibles casos de éxito En el sector industrial, por ejemplo, existen múltiples proyectos capaces de modernizar procesos productivos, logrando un ahorro energético significativo. Estas iniciativas reducen los costos de producción e incre- mentan la competitividad de las empresas al incorporar tecnologías avanzadas. La adopción de soluciones innovadoras puede transformar procesos obsoletos en sistemas más eficientes, mejorando la pro- ductividad y la sostenibilidad. Así, al opti- mizar el uso de recursos energéticos, las empresas alcanzan sus objetivos medioam- bientales y logran una mayor rentabilidad económica También podemos ser imaginativos en el sector del transporte: es posible implemen- tar medidas de ahorro energético muy signi- ficativas, contribuyendo de manera integral a los objetivos de sostenibilidad y descarbo- nización. Podemos fomentar el transporte colectivo mediante la utilización de platafor- mas o aplicaciones que coordinen y optimi- cen los desplazamientos que se producen en ciertas organizaciones o promoviendo siste- mas de bajas emisiones de carbono en gru- pos determinados. O, simplemente, incenti- vando conducciones eficientes que mejoran la convivencia y reducen los consumos. Una estrategia clave es fomentar el trans- porte colectivo mediante el uso de platafor- mas digitales o aplicaciones que coordinen y optimicen los desplazamientos dentro de ciertas organizaciones. Estas herramientas no solo mejoran la eficiencia de los trayec- tos, sino que también reducen el número de vehículos en circulación, disminuyendo el consumo energético y las emisiones de carbono. Otra iniciativa es promover sistemas de ba- jas emisiones de carbono dirigidos a grupos específicos, como flotas corporativas, servi- cios de transporte compartido, o vehículos adaptados para sectores como el escolar o empresarial. O estrategias como mantener una velocidad constante, evitar aceleraciones y frenadas bruscas. Asegurar el mantenimien- to adecuado de los vehículos optimiza el con- sumo de combustible y favorece una mejor convivencia y seguridad en las carreteras. Otro sector clave con un elevado consumo energético es el de la edificación. Aunque en los últimos años el diseño de nuevos inmuebles se ha alineado con criterios de sostenibilidad, aún enfrentamos el reto de rehabilitar gran parte del parque edificatorio existente. Es crucial incorporar principios de eficien- cia energética en estas rehabilitaciones, re- duciendo la demanda energética y minimi- zando las emisiones. Para lograrlo, podemos avanzar en la des- carbonización de los sistemas de climatiza- ción, mejorar las envolventes térmicas de los edificios y adoptar sistemas inteligentes que optimicen la gestión y el consumo energéti- co de manera eficiente. Por todo ello, consideramos que la herra- mienta CAE ha llegado para quedarse. Aunque todos los agentes participemos en el proceso de impulso de los CAE, no de- bemos perder de vista su objetivo principal: garantizar que, independientemente de los intermediarios involucrados, la mayor parte de los beneficios se destine a fomentar de manera activa la eficiencia energética y la reducción de emisiones de CO 2 con el fin de avanzar hacia la descarbonización de nues- tro país ◉ CAE en el sector industrial 38 ENERGÉTICA XXI · 243 · ENE/FEB 25

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