El transporte por carretera sigue siendo un objetivo principal de la descarbonización mundial. Dado que el sector consume casi la mitad de toda la producción de petróleo, está claro por qué. Se han introducido vehículos eléctricos e híbridos para transporte de carga, comercial o privado, con el fin de descarbonizar el transporte por carretera y, aunque la penetración del VE en el mercado general de automoción era todavía relativamente baja hace dos o tres años, la situación ha cambiado radicalmente. La adopción del VE se ha acelerado gracias a incentivos gubernativos, objetivos climáticos obligatorios y un cambio fundamental en la mentalidad de los consumidores sobre la reducción de la huella de carbono personal. En el transcurso de 2022 se entregaron 10,5 millones de vehículos eléctricos e híbridos nuevos, un crecimiento del 55% respecto al año anterior.
Creciente infraestructura de carga de VE
El crecimiento rápido de las ventas de VE exige el crecimiento de la infraestructura nacional de carga, especialmente de la disponibilidad de cargadores públicos rápidos, si se desea alcanzar las capacidades actuales de las estaciones de servicio de combustibles fósiles. Aunque existen cuestiones sobre las sutilezas de la carga y del intercambio de potencia entre estaciones de carga, lugares de trabajo, hogares o incluso excedentes de vehículos (V2G o Vehicle-to-Grid [del vehículo a la red]), el problema más importante es adaptar el ritmo de las ventas de VE al ritmo de la instalación rápida de cargadores de VE; en este punto, preocupa la disponibilidad y la fiabilidad de las estaciones públicas de carga rápida.
Hay muchos tipos de organizaciones potencialmente implicadas en el crecimiento de la red de estaciones de carga: empresas de carburante, empresas de servicios públicos, el sector público y empresas con un campus en el que se ofrecerán instalaciones de carga a los empleados. Además, cada vez es más frecuente que se ofrezcan puntos de carga en hoteles, aparcamientos, empresas, gasolineras, farolas, campus universitarios, centros comerciales o supermercados, sin embargo, la red nacional de recarga simplemente no está creciendo al mismo ritmo que la adopción del VE. De hecho, una investigación reciente ha demostrado que, en España, la cifra de cargadores públicos de VE disponibles en proporción a la flota de VE es sólo del 4,5%.
El desafío de la inversión
Uno de los retos típicos a los que se enfrenta el desarrollo de una infraestructura de carga de EV eficaz es el enorme coste de invertir en el desarrollo de la red. Un estudio anterior, estimaba que existe un déficit de 104.000 millones de euros en el desarrollo global de la infraestructura de carga de VE, solo para el periodo 2023-25. Ese déficit representa la infraestructura de carga de VE que todavía no se está adquiriendo con financiación inteligente de terceros, es decir, que aún se está imputando a CAPEX (inversiones de capital). Los CAPEX pueden ser ineficientes en el sentido de que inmovilizan el capital de una organización en activos que se deprecian, con lo que no está disponible para otras necesidades. La adquisición de infraestructura de carga de VE utilizando técnicas de financiación inteligente aprovecha el capital de terceros y reserva los fondos para necesidades más inmediatas.
La idea de obtener esas sumas de los presupuestos del Estado o de congelarlas en cuentas corporativas es para muchos sencillamente insostenible. En todo el mundo muchos analistas han observado esa situación. Del mismo modo, muchos analistas también han observado el papel crítico que desempeña, y desempeñará, la financiación privada en la construcción de la red de carga de VE.
Nuevos modelos de financiación para apoyar la transición
Las unidades de recarga de VE son especialmente adecuadas para los nuevos modelos de financiación privada basados en utilización, prestaciones y resultados. La razón es que las unidades de recarga generan un flujo potencial de ingresos a lo largo del tiempo que se puede aprovechar para pagar los costes de capital de la inversión de hoy. Así, el proveedor de la instalación puede realizar pagos periódicos que pueden alinearse de forma flexible con el flujo de los ingresos esperados de las unidades de carga. Estos modelos de financiación van desde acuerdos basados en leasing que ayudan a gestionar el flujo de caja, a acuerdos más sofisticados basados en utilización que posibilitan métodos "X como servicio" para acceder a tecnologías de carga de VE.
Por lo tanto, el requisito clave es contar con herramientas de financiación inteligente que puedan adaptarse a los ingresos esperados generados por los puntos de recarga y que, en ciertos casos, puedan lograr que la inversión se haga con presupuesto neutro. Los financiadores generalistas no suelen disponer de tal flexibilidad, ya que requiere conocimientos específicos de las tecnologías involucradas y experiencia con las ventajas que aportan en la práctica. De este modo, el financiador puede proporcionar flexibilidad al mismo tiempo que emplea su comprensión profunda y especializada para mitigar riesgos.
Los acuerdos de financiación de un socio financiero experto suponen para los proveedores de tecnología que las inversiones rápidas de capital sean viables y no sobrecarguen el flujo de caja de las organizaciones de los sectores público y privado que deseen invertir en puntos de recarga de VE u otras tecnologías para lograr sus objetivos de sostenibilidad. De hecho, se ha observado que la disponibilidad de opciones de financiación inteligente puede inclinar la balanza a favor de un proveedor tecnológico en detrimento de otro que no ofrezca esas opciones inteligentes. Al eliminar la necesidad de gastar capital, las finanzas inteligentes permiten destinar poco capital, ya sea público o corporativo, a inversiones que no generan un flujo de caja inmediato y tangible.
Conclusión
El rápido crecimiento previsto de los vehículos eléctricos en todo el mundo, un factor determinante para cumplir los objetivos de sostenibilidad y climáticos, no se hará realidad si la infraestructura de carga eléctrica no crece a un ritmo similar. La envergadura de las inversiones de capital necesarias para construir esa infraestructura es considerable e inasequible para las arcas públicas.
Se está desarrollando una financiación privada inteligente (de financiadores privados especializados en tecnología) para alinear los costes de inversión con los ingresos proporcionados por las estaciones de carga y obtener así un presupuesto neutro de inversión. La adopción de este tipo de opciones de financiación afectará a la tasa de despliegue de la infraestructura de carga de VE y desempeñará un papel determinante en el desarrollo del mercado de VE en su conjunto.
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