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El tema más delicado es la reforma del mercado eléctrico

AleaSoft Energy Forecasting,

 El tema más delicado es la reforma del mercado eléctrico

La transición energética y la descarbonización son un reto enorme que cambiará completamente nuestro estilo de vida, movilidad y producción. Es el cambio más importante desde la Revolución Industrial. Un cambio de tal magnitud no se dará fácilmente en tan solo tres décadas como pretendemos. 2023 son sólo 365 días, pero el tiempo corre y las carreras largas son una concatenación de pequeños pasos.

Un cambio como éste requiere mucha inversión y una regulación que lo permita y facilite, y esto conlleva ciertas contradicciones. Las inversiones necesitan una regulación estable y predecible que dé confianza a los inversores. Pero necesitamos que la regulación cambie y se adapte para facilitar la transición, por lo que hay que ser muy responsables al proponer cambios para evitar ahuyentar la inversión. Desde aquí llamamos a la responsabilidad de todos los actores del sector energético.

El tema más delicado es la reforma del mercado eléctrico. El mercado está en el centro del sistema energético y los cambios bruscos son algo que no gusta a los inversores. La idea que se transmite es que el mercado eléctrico no funciona, que no refleja los costes de producción y que perjudica a los consumidores mientras genera beneficios extraordinarios para los productores. Esta idea es equivocada. La electricidad es una ‘commodity’ que se puede producir de muchas maneras distintas con costes muy dispares, y lo que refleja el mercado es el coste de oportunidad de la última tecnología que casa, y esa es la señal de precio adecuada para las inversiones en el largo plazo. Es como ha funcionado el mercado desde hace décadas, cuando se producía electricidad con carbón, con el boom del gas y la eólica, cuando ha empezado a entrar la fotovoltaica con fuerza… siempre ha funcionado igual y siempre ha dado la señal de precios adecuada.

El mercado es la pieza central del sistema eléctrico y debe funcionar de manera libre con las mínimas intervenciones. Si el objetivo es proteger a los consumidores y asegurar ingresos para aquellos generadores que lo requieran, entonces hay que crear y potenciar instrumentos que proporcionen precios estables y predecibles en largo plazo: mercados de futuros con más liquidez, PPA, subastas de renovables, subastas de capacidad, etc. Pero el mercado spot marginalista, para que cualquier productor o consumidor pueda participar libremente, debe permanecer para dar señales de precios adecuadas en cada momento.

 

Excepción ibérica y reforma del PVPC
Como asuntos regulatorios que tocará afrontar este 2023 están la posible extensión de la excepción ibérica, que está prevista de momento hasta mayo, y la reforma del PVPC, que era un requerimiento para la aprobación de dicha excepción. Más a largo plazo, los primeros objetivos en el horizonte son los del PNIEC para 2030. Estamos a siete años del plazo y estamos bien encarrilados en algunos aspectos, por ejemplo, en la capacidad solar fotovoltaica, pero estamos muy desalineados en otros, como los objetivos de eólica o de baterías.

En cuanto a renovables, vamos muy atrasados con el calendario de subastas. Para 2023 está prevista la subasta de 1.500 MW de eólica y 1.800 MW de fotovoltaica, que deberían ser el doble si se quiere recuperar todo lo que no se adjudicó en 2022. En subastas, destacan los 200 MW previstos de termosolar, después de que la subasta de 2022 quedara desierta.

 

Mercado de capacidad para el almacenamiento
En cuanto al almacenamiento en baterías, ya está en marcha la primera convocatoria de ayudas para sistemas híbridos con renovables. Para las baterías es importante la creación de un mercado de capacidad, un proyecto que lleva años parado, aunque ya tiene la valoración favorable de la CNMC.

Continuando con las ayudas, en nuestras consultas con desarrolladores de tecnologías nuevas e innovadoras, como las baterías, el hidrógeno verde o la eólica marina, éstos siempre destacan dos aspectos imprescindibles para empezar la implantación masiva: una regulación estable, predecible y favorable, y las ayudas necesarias para el desarrollo de los proyectos pioneros. Con lo que volvemos al principio, la regulación necesita estabilidad y responsabilidad, y lo que no necesita son prisas y parches. 2050 no está tan lejos, y 2030, menos, y las infraestructuras para llevar a cabo la transición energética necesitan tiempo para implementarse, y tiempo es algo que no podemos perder.

 

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Artículos sobre energía | 27 de marzo de 2023 | 1201

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