En un momento en el que la opinión pública favorece a los vehículos eléctricos, Europa adelanta a la República Popular China para convertirse por primera vez en el mayor mercado del mundo de vehículos eléctricos (VE). Concretamente, las ventas de coches eléctricos en Europa se han más que duplicado, impulsando a esta región por delante de China como el mayor mercado de VE del mundo.
A la cola de Europa, España solo cuenta con 12.702 puntos de recarga, de los cuales el 95% son de carga lenta. Esto sitúa al país en el séptimo puesto del ranking realizado por la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA). Representando estas cifras tan solo el 3,3% de puntos de recarga en toda Europa, España requiere de una rápida transformación para acercarse a los estándares de sus países vecinos.
En este sentido, aunque la generación renovable in situ puede proporcionar parte de la carga necesaria, esta sería un pequeño porcentaje considerando la demanda por vehículo. Será necesario mucho trabajo para gestionar las diferencias entre la carga y el intercambio de potencia entre estaciones de carga, lugares de trabajo, hogares o incluso excedentes de vehículos: V2G o Vehicle-to-Grid (del vehículo a la red). En un importante artículo de revisión de la bibliografía académica se tratan las diversas complejidades entrelazadas implicadas. Una de las consecuencias es la aparición de una demanda de categorías totalmente nuevas de habilidades profesionales para gestionar esas complejidades, como predicción de la demanda, normativa de carga, fijación de precios en el mercado, gestión y negociación de infraestructuras y equilibrado de carga, por citar algunas.
Pero los retos no son solo técnicos. Hay muchos tipos diferentes de organizaciones potencialmente implicadas en el crecimiento de la red de estaciones de recarga: empresas de carburante, empresas de servicios públicos, el sector público y empresas en las que se ofrecerán instalaciones de carga a los empleados. Cada vez es más frecuente que se ofrezcan puntos de recarga en hoteles, aparcamientos, empresas, gasolineras, farolas, campus universitarios, centros comerciales o supermercados. Naturalmente, resulta determinante que la mayoría de los países principales hayan implementado normas comunes para la tecnología de carga de VE. No obstante, en última instancia, uno de los retos más interesantes en esta etapa de formación de la infraestructura de carga de VE es cómo gestionar de la forma más efectiva posible la estrecha cooperación entre las partes interesadas y los financiadores.
Para promover la transición hacia el motor eléctrico marcada por el Plan Nacional de Energía y Clima (PNIEC), España planea usar 4.300 millones de euros de origen europeo con el objetivo de finalizar la venta de vehículos diésel, híbridos y de gasolina en 2040.
Aunque los fondos públicos son clave para el desarrollo de este mercado, las altas demandas de la ley europea de cambio climático requieren de inversiones privadas para satisfacer los objetivos nacionales impuestos desde Bruselas.
Siemens Financial Services (SFS) ha publicado un nuevo estudio en el que se estima el déficit de inversión necesaria durante los próximos seis años para desplegar rápidamente redes de carga de VE en todo el mundo. En España, será necesaria una inversión de 486.7 millones de dólares entre 2021 y 2023 para cumplir con los objetivos internacionales. Esta cuantía, ascendería a los 1,581.2 millones de dólares entre los años 2024 y 2026.
Ese déficit representa la diferencia entre la infraestructura de carga de VE que ya se está financiando y la que todavía se está imputando a CAPEX (inversiones de capital). CAPEX es ineficiente en el sentido de que inmoviliza el capital de una organización en activos que se deprecian, con lo que no está disponible para otras necesidades. La adquisición de infraestructura utilizando técnicas de financiación inteligente aprovecha el capital de terceros y reserva los fondos para necesidades más inmediatas.
El estudio divide las necesidades de inversión en dos segmentos con el fin de ilustrar el crecimiento impulsado por los usuarios pioneros en comparación con la posterior adopción generalizada: un primer periodo que abarca los años comprendidos entre el 2021 y el 2023 y otro posterior enfocado en los años 2024-2026. El claro incremento entre los dos periodos denota que las considerables necesidades de inversión crecen a un ritmo exponencial.
Los analistas reconocen que la financiación privada es necesaria para costear el desarrollo rápido de la infraestructura de carga de VE. Las unidades de recarga de VE son especialmente adecuadas para los nuevos modelos de financiación privada basados en el uso. La razón es que las unidades de recarga generan un flujo potencial de ingresos a lo largo del tiempo que se puede aprovechar para pagar los costes de capital de la inversión de hoy.
Un ejemplo de esto es el plan de financiación que la empresa de servicios alemana SWW Wunsiedel GmbH llevó a cabo junto con Siemens Financial Services.
SWW Wunsiedel GmbH tiene una estrategia principal que vincula todos los aspectos de la generación y distribución de energía para obtener una eficiencia operativa óptima. En su fase de desarrollo más reciente, la empresa deseaba añadir las primeras fases de una infraestructura de carga de VE, pero financiándola de una forma alineada con los ingresos de los puntos de recarga. Se necesitaba un acuerdo de financiación inteligente para evitar la inmovilización de un capital valioso.
Para ayudar a la empresa a llevar sus aspiraciones a la práctica, Siemens Financial Services creó un plan de pago para las unidades de recarga diseñado para ajustarse al flujo de caja previsto de los cargadores. Se instalaron cargadores Siemens para coches eléctricos. Al mismo tiempo, se alinearon los pagos con los ingresos previstos de las unidades de recarga de forma que los beneficios se devengaban al mismo ritmo que los pagos. Para SWW Wunsiedel GmbH, el coste de la implementación de unidades de recarga de coches eléctricos se ha distribuido en el tiempo para minimizar el impacto en el flujo de caja. Marco Krasser, director ejecutivo de SWW Wunsiedel, asegura que "las estaciones de recarga en el municipio, sustentadas por un modelo de financiación inteligente, muestran que la movilidad eléctrica no tiene por qué seguir siendo un sueño en zonas rurales como la nuestra".
Así pues, el requisito clave es contar con herramientas de financiación inteligente que puedan adaptarse a los ingresos esperados generados por los puntos de recarga y que, en ciertos casos, puedan lograr que la inversión se haga con presupuesto neutro. La banca tradicional no suele disponer de tal flexibilidad, ya que requiere conocimientos específicos de las tecnologías involucradas y experiencia con las ventajas que aportan en la práctica. En este sentido, el financiador puede proporcionar flexibilidad al mismo tiempo que mitigar riesgos gracias a su comprensión profunda y especializada de este campo.
Próximos pasos
La aceleración del despliegue de la red de carga de VE requiere unos niveles muy altos de inversiones de capital. La financiación inteligente por financiadores expertos es la clave para posibilitar, mantener y acelerar las inversiones en las redes de carga de VE de todo el mundo. La financiación inteligente hace que esas inversiones sean posibles y asequibles al alinear los costes con los ingresos, tanto para la organización que adquiere la infraestructura de carga como para los proveedores que venden soluciones de carga de VE.
¡Ayúdanos a compartir!
Política de privacidad | Cookies | Aviso legal | Información adicional| miembros de CEDRO