A nivel nacional, el año 2020, como no podría ser de otra manera, destacó por el impacto de la pandemia en todo el sector energético. A diferencia de otros sectores que estaban construyendo nuevas centrales y sí han sufrido retrasos por causas de fuerza mayor, en España no se construyen centrales termosolares desde hace casi 8 años por falta de un marco normativo/retributivo para ello. Además, la operación de las centrales no se ha visto interrumpida ni afectada, ni por la pandemia ni por el estado de alarma, ya que se considera un servicio esencial que pudo continuar su actividad. A efectos operativos, sí que se acomodó cada planta a los requisitos sanitarios tales como medidas preventivas, organizativas y desarrollando planes de contingencia para operar las centrales en caso de un posible contagio. Protermosolar considera que la adaptación de las centrales ha sido excepcional, permitiendo incluso alcanzar récords de operación en el año 2020.
En concreto, a nivel nacional, aunque el sector termosolar supone aproximadamente un 2% de la potencia instalada (2,3 GW frente a un mercado de unos 115 GW) el pasado mes de julio y agosto alcanzó un 8% de la demanda con generación ininterrumpida durante varios días representando un factor de carga de un 46% (prácticamente el triple que algunas renovables intermitentes). La flota española sigue funcionando de manera estable y madura año tras año, demostrando que es una tecnología sólida y robusta.
A nivel internacional, el sector sigue creciendo tanto en nuevas plantas como mejorando la operación. El pasado mes de octubre, una planta en Sudáfrica batió el récord de producción ininterrumpida al alcanzar los 13 días. Al igual que en España, las plantas mundiales han funcionado durante la pandemia sin incidentes ni contagios reseñables. En cuanto a capacidad instalada, históricamente fueron España y Estados Unidos los líderes mundiales; a los que les siguieron grandes desarrollos en Sudáfrica, Marruecos y Emiratos Árabes. En 2021 las perspectivas están puestas en China, y nuevos desarrollos en Marruecos y Chile. Estas plantas, junto con las últimas adjudicaciones de 2019 y 2020, han supuesto un punto de inflexión ya que, por primera vez, es más barato instalar termosolar que tecnologías fósiles en determinadas ubicaciones (según datos de la Agencia Internacional de Energías Renovables, IRENA). Es decir, la transición ecológica y energética ya no es un deber moral, sino la opción más rentable en los países con recurso solar.
Las perspectivas de crecimiento en España vuelven a ser esperanzadoras. Tras 8 años sin construcción de plantas, la publicación del PNIEC en 2020 marcando un objetivo de 5 GW de nueva potencia termosolar así como todo el desarrollo normativo posterior, aprobado o aún en curso, como la Ley de Cambio Climático que establece como vinculantes determinados objetivos de descarbonización, el Real Decreto 23/2020 que reconoce el concepto de hibridación, el Real Decreto 960/2020 que habilita el marco retributivo de subastas, el proyecto de Orden Ministerial que define ciertos parámetros de dichas subastas, el Real Decreto de Acceso y Conexión que establecerá cómo conectarse a la red, etc. están sentando las bases para que vuelvan a construirse plantas termosolares en el país que la catapultó mundialmente.
La nueva termosolar española se diferenciará de la existente, no sólo en unos menores costes, sino en la propia filosofía de operación. Se espera que las nuevas plantas dispongan de un sistema de almacenamiento masivo de muy larga duración (más de 9h a plena carga) de tal manera que capten energía durante el día, pero la despachen al atardecer, conforme la energía solar fotovoltaica comienza su descenso de producción, complementándose de esta manera ambas tecnologías solares. Solar fotovoltaica es y será la energía solar más barata mientras brilla el Sol y la solar termoeléctrica es y seguirá siendo la energía solar más barata cuando el Sol no brilla.
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