El proyecto INVADE, en el que Estabanell lidera un piloto español, desarrolla nuevos y disruptivos modelos de negocio para el mercado de almacenamiento de energía gracias a la aplicación de nuevas tecnologías. El objetivo del proyecto INVADE es ofrecer una plataforma basada en la "flexibilidad en la nube, la cual potencia el almacenamiento de energía y promueve la participación del consumidor, con modelos de negocio innovadores y competitivos”.
Los modelos de negocio se centran en el valor multidimensional del almacenamiento, de modo que es capaz de cubrir las múltiples facetas de la flexibilidad, teniendo en cuenta el amplio catálogo de preferencias de los clientes y el estar abierto para permitir una selección de servicios de valor. Todas estas características se gestionan en una plataforma.
Las tendencias en el desarrollo de sistemas de energía, caracterizadas por los avances tecnológicos y las apuestas regulatorias para facilitar la utilización de los recursos energéticos distribuidos (DER), y el desarrollo de sistemas de energía con bajas emisiones de carbono empujan hacia la innovación de estos modelos de negocio.
Por tanto, los componentes de las redes inteligentes, como son los contadores inteligentes, el almacenamiento electroquímico local, la generación distribuida y los vehículos eléctricos, se están convirtiendo en una parte importante de la energía que consumen los usuarios. Sin embargo, para aprovechar al máximo los componentes de las redes inteligentes y cosechar los beneficios asociados con el medioambiente en coherencia, con la inversión, un aspecto nuevo e innovador es impulsar los modelos de negocio asociados a este sector emergente.
De hecho, las plataformas dependen principalmente de la digitalización, es decir, capturan, transmiten y monetizan datos a través de Internet. Son un nuevo modelo de negocio llamado ecosistema disruptivo, el cual se asemeja a un ecosistema empresarial donde las empresas compiten, cooperan y prosperan juntas. Pero, además, son modelos que se pueden caracterizar por el flujo bidireccional de datos, el uso de dispositivos con conectividad a internet integrada, el gestor de ecosistemas que controla tanto el hardware como la interfaz de usuario o solo el interfaz y los componentes de análisis de datos. Las características de estos ecosistemas disruptivos se pueden clasificar en varios ejemplos de modelos de negocio, y todos ellos son relevantes para el modelo de negocio del proyecto INVADE.
En el trabajo de Atluri et al. (2017) se considera que las principales razones para el crecimiento de los ecosistemas son:
Las proyecciones hechas por el análisis de McKinsey sobre el desarrollo del ecosistema mundial para el 2025 es un indicador del aumento en escala y alcance de estos modelos de negocios. Como se puede ver en la Figura-1, falta la industria energética.
Por otro lado, y según PWC (2016), la cadena de valor del futuro de la energía se basará en una red cada vez más interconectada, formando un ecosistema integrado de alta interrelación entre elementos únicos.
El impacto de la tecnología, gracias a su desarrollo, ha abierto una amplia gama de nuevas oportunidades para los clientes. En este sentido, podemos hacer referencia al impacto de la tecnología en tres contextos diferentes.
1.- El relativo al producto/servicio al que se refiere la tecnología en cuestión y la necesidad o uso a que satisface.
2.- Sobre la posibilidad que la tecnología crea para la integración e interrelación de varias ofertas para proporcionar un único punto de acceso y un "todo incluido" como experiencia del cliente.
3.- El basado en las percepciones y valores de los clientes como, por ejemplo, las consideraciones ambientales, el compromiso local, el ahorro y la libertad de elección.
Otro ejemplo sería el desarrollo, dentro del campo del almacenamiento de energía, que hace posible que esta tecnología se pueda personalizar para uso doméstico y, por lo tanto, contribuir de forma parcial o total a la autosuficiencia eléctrica. Productos de software que se basan en el big data.
Sin lugar a duda, la tecnología está en el centro de la transformación a otros modelos de negocio de estas plataformas y son los que se utilizan el en piloto de Estabanell del proyecto INVADE, con el fin de permitir el empoderamiento de los clientes. Pero, mientras la tecnología se desarrolla para poder responder a las necesidades de los usuarios finales, ésta tiene que hacerlo teniendo en cuenta la normativa respeto al medio ambiente, por lo que también están apareciendo nuevas reglas y regulaciones para tratar de ponerse al día con la evolución rápida tecnológica que, a menudo, se ralentizan por los múltiples problemas sociales, económico-ambientales y los aspectos de seguridad que deben considerarse.
En definitiva, debido a la creciente adopción de las DER y los sistemas de almacenamiento junto con tecnologías disruptivas en el sector energético, se plantean desafíos y se crean oportunidades para todas las partes interesadas, existentes y nuevas. Para adaptarse a los cambios disruptivos del mercado energético, los participantes tendrán que reconsiderar sus modelos de negocio de modo que, para muchos actores de los mercados de energía, los modelos de negocio aplicados actualmente tendrán que evolucionar más allá de las estructuras tradicionales. Sin embargo, el camino a seguir puede no estar claramente definido dado que hay muchos factores que deben considerarse, lo que refleja perspectivas tecnológicas, regulatorias, de mercado y de consumo.
El modelo puede tener que someterse a una serie de iteraciones y modificaciones antes de que, finalmente, cree su valor deseado.
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