El sector eólico continúa creciendo de manera constante junto con una creciente demanda de energía limpia. Una vez estos activos se encuentran en operación, comienza una tarea muchas veces olvidada en la fase de planificación de los mismos y que es, si cabe, mucho más importante: la correcta gestión de los costes de O&M, que en sí misma se antoja como una tarea muy compleja.
Hay muchas condiciones de contorno que afectan la correcta gestión de los mismos, entre otras: la variabilidad de las condiciones de parque y tecnología, y la continua necesidad de reducir el LCOE (coste nivelado de la energía). Como se puede prever, y ante la situación actual que estamos padeciendo a nivel mundial debido a la COVID-19, ha llevado a que la industria sea mucho aún mucho más exigente en la precisión de las predicciones de OPEX/CAPEX durante toda la vida útil de un parque eólico. La transformación digital que está sufriendo todo el sector, liderada por compañías punteras del mismo, está facilitando una gestión adecuada de esta nueva realidad.
Hagamos un poco de repaso. El costo de O&M de un parque eólico supone entre un 50% y un 70% del OPEX y se compone principalmente de las partidas destinadas al mantenimiento preventivo (programado o planificado) y el correctivo (no programado o no planificado). El mantenimiento programado está generalmente bien acotado de acuerdo a las especificaciones de cada modelo de aerogenerador. Por el contrario, y aunque el correctivo ha de estar bien limitado por la garantía de disponibilidad en un contrato ‘full’ de O&M, hay una gran incertidumbre en que estos costes se puedan mantener bajo control cuando las máquinas van consumiendo vida y los contratos han de renegociarse. No olvidemos que un contrato ‘full’ siempre tiene asociado un CAP del mismo, ese monto es el riesgo que hay que gestionar, y las nuevas tecnologías permiten precisamente eso.
Para poder tener un control sobre los costes de O&M potencialmente impredecibles y las incertidumbres asociadas, los inversores, propietarios y/o mantenedores han de generar predicciones detalladas con las debidas incertidumbres asociadas. Todo análisis en esta dirección debe de tener en cuenta la combinación de la información disponible específica del parque eólico, la información específica de la turbina y la información estadística de una amplia base de datos histórica de las mismas instalaciones y/o de similares.
Es importante generar un enfoque estadístico sólido, con distribuciones que definan bien las tasas de fallo de los principales componentes. Las tasas de fallo en componentes estructurales (palas, ejes, bastidor, torre, cimentación, etc.), se consiguen modelizar a través de análisis de fatiga mediante simulaciones de cargas adaptadas a las condiciones de parque. Estos análisis se basan en el uso de los denominados ‘digital twins’ o gemelos digitales. Es importante que la incertidumbre de dichas condiciones de parque (fundamentalmente velocidad de viento, turbulencia, etc.) así como las de los modelos de simulación y los materiales sea lo más baja posible. Por otro lado en los componentes mecánicos principales (pitch, rodamientos, multiplicadora, etc.) los daños a fatiga se combinan con otros daños asociados típicamente a la fricción (desgastes) y la correcta alineación de componentes (crítica para mitigar la presencia de cargas descompensadas). Esta parte de los análisis se basa en una robusta base de datos operativos, que permiten tener bien categorizados todos los componentes.
Los propietarios y operadores, por medios de compañías punteras en la transformación digital, están encontrando nuevos caminos para un mantenimiento más inteligente y eficiente. Esto es cierto no solo en asegurando que las turbinas, incluyendo todos sus componentes, funcionan de manera óptima, pero también con la capacidad de monitorear y predecir con precisión posibles problemas futuros. Pero seamos realistas, existen desafíos. Tener equipos de mantenimiento en el sitio es costoso e ineficiente, y para entornos remotos los costos pueden ser inmensos. Aquí en donde entran en juego sistemas robustos, no solo de monitoreo, sino con capacidades analíticas potentes que permitan extraer el mayor jugo posible de los datos y transfórmalos para una correcta toma de decisiones, apareciendo un nuevo concepto de Smart Control Center, donde el activo puede llegar prácticamente a gestionarse a sí mismo, en la gran mayoría de las situaciones.
El impulso para proporcionar mayores eficiencias, mientras se cumple los objetivos de sostenibilidad de la industria de las energías renovables, son un emocionante viaje que se beneficia del rápido desarrollo tecnológico. El internet de las cosas, el big data, los data lakes, etc. nos están llevando a lo que ya se denomina como una nueva realidad: los parques eólicos digitales. Muchas corporaciones están impulsando iniciativas para una transformación digital de todo el modelo de negocio, el O&M en plantas eólicas es una de las piezas que ya goza de unas robustas opciones.
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