El sector energético, y específicamente el subsector eléctrico (frecuentemente utilizamos el primer término para referirnos realmente al segundo), está teóricamente construido sobre la base de un mercado libre; es decir, que ya no es el Gobierno quien planifica qué tecnologías se instalan en qué año, y cómo se comercializa la energía a los clientes finales, sino que son las decisiones privadas quienes lo hacen en base a las dinámicas de un mercado en competencia.
No obstante, la regulación es crucial para dar al sector dirección hacia unos objetivos que sí son explícitamente decididos por los poderes públicos para dar respuesta nacional a unos compromisos supranacionales, como son los conocidos objetivos globales de descarbonización, o los menos conocidos objetivos europeos relacionados con nuestra independencia y seguridad energética (totalmente ajenos al cambio climático, aunque muy alineados en las palancas necesarias para lograr ambos tipos de objetivos).
El mercado eléctrico actual sigue, y todo apunta a que seguirá, estando basado en torno a un precio horario marcado por un despacho diario elaborado por el Operador del Mercado Ibérico (OMIE), y su algoritmo europeo Euphemia. Sobre estos precios horarios, y de hecho pronto cuarto-horarios, es posible construir contratos de liquidación por diferencias con off-takers privados (los conocidos PPAs) o con un off-taker público acudiendo a nuevas subastas del gobierno.
En paralelo, el Gobierno ha establecido diversas Hojas de Ruta sobre el hidrógeno, el almacenamiento, el biogás… También un Plan Nacional de Energía y Clima (PNIEC), que será revisado en este 2023, describiendo unos objetivos nacionales más que una ‘previsión’ de hacia dónde va el sector. Y esta diferencia frecuentemente no es bien entendida por los agentes, pues un objetivo sólo es una previsión si se acompaña de instrumentos que los posibiliten, lo cual frecuentemente no ha sido el caso. Detallemos algunos de los retos regulatorios que tendremos que afrontar para avanzar hacia los objetivos.
Almacenamiento
Uno de los retos más interesantes es el relacionado con el desarrollo de almacenamiento. El PNIEC y la correspondiente Hoja de Ruta proponen el desarrollo para el año 2030 de 12 GW adicionales a la capacidad actual, entre plantas termosolares, bombeos hidráulicos y baterías. Los análisis de AFRY son claros en que el arbitraje de precios en el mercado spot parece probablemente insuficiente para justificar inversiones en ninguna tecnología; incluso si se añaden ingresos por servicios de ajuste del Operador del Sistema. Uno de los mecanismos que posibilitará el desarrollo del almacenamiento es un nuevo ‘Mercado de Capacidad’, en línea con la propuesta que el Gobierno lanzó a consulta pública en 2021 y de la que no ha habido más noticias. El reto es que, según los análisis de AFRY, incluso tal ‘Mercado de Capacidad’ será insuficiente para atraer los 12 GW de la Hoja de Ruta, habida cuenta de que se ampara en un estudio concreto de seguridad de suministro que a todas luces no detectará la necesidad de 12 GW nuevos. El mecanismo se antoja así positivo pero insuficiente; habrá que ser creativos para justificar otro incentivo adicional al ‘pago por seguridad de suministro’.
Desacople entre precios de gas y energía eléctrica
Otro reto importante es el de lograr ese ansiado ‘desacople’ entre precios de gas y de la energía eléctrica. Los Contratos por Diferencia (CfD en terminología inglesa) propuestos para nuclear e hidráulica hasta ahora no eran apreciados por Europa, que tendrá que replantearse algunas barreras regulatorias. Y está la complejidad de acordar un precio justo para todas las partes. No es trivial pero sí es posible.
También está el reto de incentivar el hidrógeno verde y una barrera es la lentitud de Europa en la propia definición. ¿Es verde una producción acoplada a la red, con balance mensual de PPAs sintéticos por una producción equivalente al consumo del electrolizador? ¿Europa prefiere un verde puro con mayor coste de producción o lanzar el hidrógeno aunque el color sea más bien verdaceo? Aclárate…
Permanecen otros retos a más corto plazo para el control temporal de precios, con un gas que sigue disparado. ¿Extendemos el gas? ¿En qué nivel? De nuevo, ¿Europa, qué nos permites?
Es importante analizar opciones, y lanzarnos rápido a por las más prometedoras.
Mejor lanzar cuanto antes una regulación efectiva aunque imperfecta, que la parálisis del análisis.
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