Energética 251. Noviembre 2025
Superar los retos de transporte y almacenamiento de CO₂ La medición precisa de la cantidad y la calidad garantiza la eficacia y la practicidad en las aplicaciones y procesos del dióxido de carbono. ENDRESS HAUSER A medida que nos esforzamos por me- jorar la captura de emisiones de CO₂, el siguiente paso en la cadena de va- lor implica el transporte, que precede tanto al almacenamiento como a la utilización del mismo. Históricamente, el CO₂ se ha transportado por camión en fase líquida, principalmente para la carbonatación de bebidas en el sector de la alimentación y bebidas. La industria ali- mentaria y de bebidas es uno de los principa- les transportistas, pero los volúmenes trans- portados son bajos y no se necesitan grandes cargamentos. El transporte a gran escala de CO₂ por tuberías en fase densa/supercrítica está ganando adeptos. Hay excepciones nota- bles en algunas regiones, como Norteamérica y Oriente Medio, donde el CO₂ se utiliza para la recuperación mejorada de petróleo (EOR) desde hace más de cinco décadas. En 2024, el Parlamento Europeo adoptó el reglamento sobre eliminación y cultivo de carbono (CRCF), que creó el primer marco voluntario de eliminación de carbono a es- cala de la UE. Se están aplicando tecnologías innovadoras para el almacenamiento de CO₂ a largo plazo en formaciones geológicas. Un reto importante en el transporte de CO₂ por tuberías a gran escala se deriva de la di- versidad de las fuentes de CO₂, que pueden contener impurezas en función de su origen. Además, el volumen de CO₂ que hay que transportar plantea retos logísticos, sobre todo en lo que respecta a los riesgos asocia- dos a la explotación de oleoductos cerca de zonas densamente pobladas. Los oleoductos funcionan a alta presión en la fase densa y las posibles fugas son motivo de preocupación, aunque existen enclavamientos de seguridad. El CO₂ tiene su punto crítico a 30,8 °C (87,4 °F) y 73,7 bar (1068,89 psi). Por encima de esta temperatura y presión, se encuentra en esta- do supercrítico. Transportar CO₂ en su fase su- percrítica facilita procesos de transporte más eficientes gracias a una mayor densidad. En este estado, llenará toda la tubería como un gas, tendrá una densidad más alta parecida a la de un líquido y una viscosidad baja como la de un gas. Será altamente compresible cerca y en el punto crítico, y las propiedades del flui- do cambian muy rápidamente. Tratamiento de las impurezas en el transporte y almacenamiento de CO₂ Los tipos de impurezas presentes en las co- rrientes de CO₂ pueden variar significativamen- te en función de la fuente. Estas impurezas tie- nen el potencial de reaccionar químicamente entre sí y con su entorno, formando subpro- ductos que pueden afectar negativamente al diseño, a la eficacia operativa y, potencial- mente, a la integridad del sistema. Una de las principales preocupaciones es la integridad de losmateriales, quepuede verse comprometida por la corrosión y el agrietamiento. La humedad (H₂O) es una impureza nota- ble que puede afectar a la integridad de las tuberías, especialmente a través de la corro- sión cuando está presente en concentracio- nes elevadas debido a la formación de ácido carbónico cuando reacciona con el CO₂. Por consiguiente, es aconsejable restringir la concentración de agua a un máximo de 50 partes por millón (ppm). Por lo tanto, la medición precisa y fia- ble de la humedad en el flujo de CO₂ es de suma importancia. Un sistema de medición probado, como el analizador de gases por espectroscopia de absorción láser de diodo sintonizable (TDLAS) J22, ofrece una solu- ción excelente para mejorar la seguridad y la integridad de las tuberías. Es esencial tener en cuenta la posibilidad de que se produzcan reacciones químicas entre diversas impurezas del flujo de CO₂, que luego En 2024, el Parlamento Europeo adoptó el reglamento sobre eliminación y cultivo de carbono (CRCF), que creó el primer marco voluntario de eliminación de carbono a escala de la UE descarbonización 72 ENERGÉTICA XXI · 251 · NOV 25
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