Energética 252. Diciembre 2025
BALANCE 2025 Y PERSPECTIVAS 2026 de calidad y la fijación de población en luga- res que enfrentan serios problemas de reto demográfico. La CNMC también tendrá que tomar en consideración, necesariamente, las inver- siones que requerirá la digitalización de las redes, inaplazable por ser crucial para la op- timización del ciclo de vida de los activos, la planificación energética integrada y la ciber- seguridad. La transición a un nuevo modelo energético requiere el respaldo de infraes- tructuras adaptadas y ellas, a su vez, inver- siones que solo serán posibles en un entorno regulatorio que ofrezca certidumbre. El marco retributivo para el periodo 2027- 2032 debiera convertirse en un instrumento clave de una ambiciosa política pública en sintonía con un proyecto global y sostenible de país que fijaría entre sus prioridades el re- fuerzo de la seguridad y flexibilidad del sumi- nistro energético, el impulso a proyectos que fortalezcan la competitividad industrial, así como el cumplimiento de los objetivos na- cionales y europeos de reducción de emisio- nes. Resulta perentorio restablecer un equi- librio que garantice una rentabilidad justa y razonable para los gestores que mantienen y operan estas infraestructuras; es imperativo el reconocimiento de los costes reales en un modelo que incentive la inversión e impulse la innovación, la eficiencia y la digitalización de las infraestructuras. Durante 2025, el sector energético, la indus- tria y los agentes sociales han coincidido en subrayar la necesidad de un consenso am- plio y estable, en el que las decisiones del re- gulador y las necesidades de los operadores se sitúen en plena sintonía con una política energética de Estado. 2026 debe ser el año que defina el papel del gas en la España que avanza decidida hacia la descarbonización. Las decisiones que se adopten, entre ellas, las que afectarán a la tasa de retribución fi- nanciera y las metodologías retributivas de los activos o los criterios de cálculo de los peajes para 2027-2032, condicionarán la ca- pacidad de respuesta del sistema durante la próxima década. Un marco retributivo sólido, estable y predecible no es un fin en sí mismo: es la plataforma para blindar la seguridad ener- gética, acelerar la integración de gases re- novables, sostener la competitividad indus- trial y garantizar un suministro asequible a familias y pymes. Es, también, la señal que los inversores internacionales esperan para comprometer capital a largo plazo en un país que ha demostrado, con hechos, que su infraestructura responde. La responsabilidad que ahora comparti- mos el sector gasista y las administraciones es preservar y modernizar ese activo estra- tégico. Corregir esta situación, equiparar rentabilidades con Europa, incentivar la eficiencia y la descarbonización, estabilizar peajes y minimizar el coste social de la tran- sición energética son piezas de un mismo engranaje. Acertar en su ensamblaje será la mejor forma de garantizar el bienestar, la independencia y el liderazgo energético, económico y social de España en la Europa del futuro ◉ 107 ENERGÉTICA XXI · 252 · DIC 25
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