Energética 252. Diciembre 2025
BALANCE 2025 Y PERSPECTIVAS 2026 JOSÉ DONOSO DIRECTOR GENERAL DE UNEF (UNIÓN ESPAÑOLA FOTOVOLTAICA) Balance de la fotovoltaica española: de la crisis a la ventaja competitiva España se prepara para triplicar su consumo eléctrico en sectores industriales durante los próximos años. Esta transformación sitúa al sector fotovoltaico en una encrucijada estratégica donde consolidación y expansión deben equilibrarse para capturar una oportunidad de reindustrialización sin precedentes. E l Plan Nacional de Redes presentado en septiembre de 2025 plantea aten- der 27,7 GW de nueva demanda des- de la red de transporte hasta 2030, multipli- cando por catorce la cifra de la planificación anterior. Adicionalmente, desde 2020 se han otorgado derechos de acceso para proyectos de demanda —industria, vivienda, centros de datos, vehículos eléctricos— que suman más de 43 GW acumulados. Esta demanda poten- cial representa una transformación profunda del modelo energético español y una opor- tunidad de reindustrialización basada en energía competitiva y limpia. No todos estos proyectos se materializarán, pero la magni- tud señala el desafío estratégico del sector: sincronizar el despliegue de generación reno- vable con la llegada efectiva de estas cargas. La concreción de esta demanda requiere resolver primero las disfunciones actuales del mercado eléctrico. Durante 2024, el sec- tor fotovoltaico consolidó su liderazgo con 7.221 MW de nueva capacidad, alcanzando el 25,1% de la potencia instalada nacional a cierre de año. Pero este crecimiento con- vive con señales contradictorias: mientras el precio medio final del mercado se situó en 76,30 €/MWh en 2024, la solar captura valores significativamente inferiores, con frecuentes períodos a cero o incluso valores negativos. El verano de 2025 evidenció esta tensión con vertidos que superaron el 11% de la genera- ción renovable en julio, aunque con una rea- lidad heterogénea: plantas sin restricciones frente a otras con pérdidas del 40-45%. Esta disfunción refleja el desencaje entre un sistema marginalista de fijación de pre- cio eléctrico, diseñado originalmente para tecnologías con costes variables de com- bustible, y la realidad de generación solar con coste marginal prácticamente nulo. Las consecuencias son directas: dificultades cre- cientes para asegurar financiación de nuevos proyectos, especialmente bajo esquemas de project finance, e incertidumbre sobre la rentabilidad de instalaciones ya operativas. El equilibrio necesario para 2026 pasa por garantizar precios que sostengan la inversión sin eliminar la ventaja competitiva que atrae a esas industrias. Si la energía resulta dema- siado cara cuando lleguen, no se instalarán; si es demasiado barata ahora, no se construi- rá la capacidad necesaria para recibirlas. Continuando con el balance del sector, po- demos estar seguros de que el año 2025 que- dará marcado por el apagón de abril, even- to que transformó radicalmente el marco regulatorio y la percepción sectorial. En las primeras horas tras el corte, la fotovoltaica fue señalada sin base técnica como respon- sable del fallo. Los análisis posteriores del Ministerio, Red Eléctrica y ENTSO-E desmin- tieron esta narrativa: el problema radicó en el control inadecuado de tensión por parte de generación convencional, respecto a la ges- tión de la energía reactiva. Irónicamente, esta crisis aceleró reformas bloqueadas durante años. El Procedimiento de Operación 7.4, es- tancado cuatro años en la CNMC, se aprobó en seis semanas. Esta normativa habilita la participación solar en mercados de reacti- va, y otorga a las empresas que se habiliten ventajas como prioridad de despacho o ram- pas operativas más rápidas. Sin embargo, las medidas correctoras post-apagón también generaron efectos colaterales no deseados. La rampa de 15 minutos impuesta resultó excesiva, dificultando la operación de las ins- talaciones fotovoltaicas en los mercados de balance . El modo reforzado, que consiste en operar con más centrales de gas aportando control de tensión, también encareció la fac- tura eléctrica, afectando directamente a los consumidores. El camino en 2026 es claro: aprovechar la capacidad de las renovables de controlar la tensión, buscando una me- jor sinergia entre seguridad de suministro y aprovechamiento del recurso renovable, al mismo tiempo que se reduce el coste del modo reforzado. El almacenamiento ha pasado de ser re- comendable a imprescindible. En 2025 se consolidó la comprensión de que batería y panel son ahora componentes insepara- bles de cualquier proyecto competitivo. La regulación pendiente de aprobación para principios de 2026 resolverá los principales obstáculos: reconocimiento de personalidad jurídica para instalaciones híbridas, elimi- 108 ENERGÉTICA XXI · 252 · DIC 25
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