Energética 252. Diciembre 2025
BALANCE 2025 Y PERSPECTIVAS 2026 nando el absurdo administrativo de sumar potencias que obligaba a reiniciar tramitaciones comple- tas; consideración de la potencia como el mayor valor entre panel y batería, no su adición; y exención de nuevos estudios ambientales para baterías ubicadas dentro del perímetro con declaración am- biental previa positiva Estos cam- bios desbloquearán proyectos actualmente paralizados y acelera- rán masivamente el despliegue del almacenamiento hibridado. El autoconsumo también ganó relevancia tras el apagón, ya que aquellos autoconsumidores resi- denciales e industriales que dis- ponian de autoconsumos que pu- dieron configurarse en ‘modo isla’ pudieron mantener su consumo eléctrico a pesar del apagón Por otra parte, la generación distribui- da generando en lugares próximos al consumo, de manera que se evi- ten congestiones en las redes. Sin embargo, su desarrollo atraviesa una fase de estabilización tras caer desde el pico de 2022, cuando la combinación de pre- cios eléctricos muy elevados y 1.250 millones en ayudas Next Generation generó un boom temporal. Hoy, la finalización de subvencio- nes Next Generation y la percepción ciudada- na errónea de precios eléctricos bajos ha nor- malizado el mercado. 2026 debe ser el año de las medidas clave: exención de permisos de conexión según potencia inyectada real, no instalada; tramitación simplificada hasta 500 kW según directiva europea; y también la ampliación de distancias permitidas de 2 a 5 kilómetros. Adicionalmente, los más de 850 municipios con bonificaciones fiscales a IBI e ICIO representan un activo poco aprovecha- do: estos incentivos mejoran sustancialmen- te los retornos pero permanecen infrautiliza- dos por desconocimiento. 2026 se presenta como un año imprescin- dible para consolidar la transformación del sector eléctrico en un sector más competiti- vo, más resiliente, y más participativo y más limpio. La electrificación de usos finales constitu- ye la gran asignatura pendiente. Mientras el sector eléctrico tiene ya un 65% de reno- vables, la descarbonización del transporte, procesos industriales y usos térmicos prácti- camente no ha avanzado. Esta brecha es crí- tica: la ventaja competitiva fotovoltaica sólo se extenderá al tejido productivo mediante electrificación masiva. La coordinación en- tre ministerios resulta esencial; transición ecológica, fomento e infraestructuras deben alinearse para acelerar el ferrocarril eléctrico demercancías, lamovilidad eléctrica y la sus- titución de combustibles fósiles en industria. La aceptación social emerge como factor determinante para el próximo año. En 2025 hemos vistomedidas políticas como impues- tos específicos para renovables o moratorias (aunque algunas no saliesen finalmente ade- lante) que señalan que el coste político de obstaculizar renovables ha disminuido en ciertos territorios. Recuperar respaldo ciu- dadano requiere transparencia, diálogo ge- nuino con comunidades locales y pedagogía constante. Los ayuntamientos son actores clave: son los protagonistas de los proyectos energéticos, son vecinos del proyecto du- rante toda su vida útil, y desarrollar proyec- tos sin apoyo local resulta inviable. El sector debe combatir activamente la desinforma- ción, escuchar preocupaciones legítimas y demostrar beneficios tangibles para territo- rios de acogida. El perfil profesional también evoluciona. La gestión comercial de la energía generada, operando en los diversos merca- dos eléctricos, se ha vuelto tan crí- tica como su producción. El gestor de precio desplaza al director de promoción como figura estratégi- ca; y la capacidad de extraer va- lor en múltiples mercados, desde PPAs innovadores hasta servicios de red, determinará qué empresas prosperan en un entorno de már- genes comprimidos y volatilidad de ingresos. Las cifras macroeconómicas re- flejan esta consolidación: el sector fotovoltaico aporta 10.694 millo- nes al PIB nacional, el empleo sostenido por el sector se man- tiene en más de 146.000 puestos directos, indirectos e inducidos, y las exportaciones alcanzan 3.400 millones de euros anuales, dato sistemáticamente ignorado en el debate público que erróneamente caracteriza al sector como impor- tador. Esta capacidad exportadora evidencia la madurez de la cadena de valor española. Con este escenario, el horizonte 2026 exige decisiones y ejecución inmediata. El Gobier- no debe lanzar urgentemente concursos de demanda que materialice la demanda indus- trial identificada, transformando intenciones en compromisos firmes. El marco regulatorio adecuado para el autoconsumo y el almace- namiento traerá seguridad jurídica. La electri- ficación masiva de usos finales requiere coor- dinaciónministerial efectiva. Y la recuperación de consenso social necesita esfuerzo y un ejercicio de responsabilidad por parte de todo el ecosistema sectorial, las administraciones y también los medios de comunicación. España posee ventajas objetivas excep- cionales: recurso solar superior, cadena de valor consolidada, liderazgo tecnológico y posicionamiento estratégico europeo. La oportunidad de convertir estas ventajas en reindustrialización real es única en la historia pero también limitada en el tiempo; proyec- tos industriales evalúan simultáneamente Francia y Europa del Este. Los próximos doce meses determinarán si España capitaliza este momento histórico o lo desaprovecha. Todos los actores del sistema energético comparten esta responsabilidad. El desafío está plantea- do; solo resta ejecutar con determinación y visión de largo plazo ◉ 109 ENERGÉTICA XXI · 252 · DIC 25
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy OTAxNDYw