Energética 252. Diciembre 2025

BALANCE 2025 Y PERSPECTIVAS 2026 hacia infraestructuras de alta eficiencia y capacidad de reducción de emisiones. Por ello, el anuncio del IDAE de una nueva línea de ayudas dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) ha sido recibido por el sector como una señal muy positiva, que permitirá mantener el ritmo de proyectos y atraer inversiones adicionales a una actividad que requiere estabilidad y vi- sión a largo plazo. Además del impulso económico, 2025 des- taca por los avances regulatorios que pueden marcar el futuro del sector. La Subdirección General de Eficiencia Ener- gética del MITECO ha puesto en marcha el desarrollo de un Real Decreto específico para redes de calor y frío, que ya ha pasado por el trámite de audiencia pública. Esta futura normativa responde a una de- manda histórica de ADHAC y supone un paso fundamental hacia la profesionalización, la claridad jurídica y la homogeneización de criterios en todo el país. Las redes de distrito compiten con otros sistemas energéticos que sí cuentan con marcos consolidados, por lo que disponer de una regulación propia per- mitirá incrementar la seguridad de los pro- motores, facilitar la toma de decisiones de las administraciones y aportar transparencia a los usuarios. La norma debe nacer, además, con vocación de impulsar proyectos eficien- tes, sostenibles y bien integrados en el entor- no urbano o industrial donde se desarrollen. Asimismo, 2025 será determinante por la inminente transposición de la Directiva Euro- pea de Eficiencia Energética (EED) en la parte que obliga a los municipios de más de 45.000 habitantes a elaborar un plan local de calor y frío. Esta medida puede convertirse en una auténtica palanca para el crecimiento de las redes en España, ya que permitirá identificar de forma rigurosa las zonas con mayor po- tencial, evaluar la disponibilidad de recursos renovables o de calor residual y facilitar una planificación energética más coherente, ali- neada con los objetivos climáticos marcados por España en el PNIEC así como los hitos que a nivel europeo se pretenden alcanzar. Desde ADHAC consideramos que dotar a cada municipio de una visión ordenada de su sistema térmico es una condición indis- pensable para impulsar proyectos robustos, sostenibles y económicamente viables. En esta evolución del sector, ADHAC conti- núa defendiendo principios esenciales que deben guiar la política energética española. El primero de ellos es el enfoque de “Primero, la eficiencia energética”, recogido en la nor- mativa europea y plenamente aplicable a las redes de calor y frío, cuyo valor reside precisa- mente en su capacidad para optimizar recur- sos locales, aprovechar energías renovables y recuperar calor residual que hoy se pierde en procesos industriales o urbanos. Apostar por redes eficientes no sólo evita emisiones, sino que reduce consumos, costes operati- vos y dependencia del exterior, generando un modelo energético más resiliente. Otra reivindicación clave es la declaración de utilidad pública para las redes de calor y frío. Este reconocimiento, que ya existe en otros países europeos, facilitaría signi- ficativamente los procesos de tramitación, especialmente en lo relativo a la ocupación de suelo público, servidumbres de paso y permisos necesarios para desplegar tube- rías y equipamientos. Reconocer su utilidad pública es reconocer su papel como infraes- tructura estratégica para la transición energé- tica y permitir que se desarrollen con mayor agilidad, coherencia territorial y certidumbre regulatoria. Del mismo modo, ADHAC considera nece- sario avanzar hacia un modelo que contem- ple, de forma técnica y razonada, la obliga- toriedad de conexión a la red cuando esta exista y sea la opción más eficiente. Esta me- dida, implementada en numerosos países europeos con muy buenos resultados, evita la proliferación de soluciones individuales ineficientes, reduce el uso de combustibles fósiles y garantiza la viabilidad económica de las infraestructuras. Los beneficios para los usuarios —estabilidad de precios, reducción de emisiones, fiabilidad y menor manteni- miento— son evidentes, y su implantación debe enmarcarse siempre en criterios técni- cos claros y transparentes. A todo ello se suma una demanda transver- sal del sector: la simplificación administrati- va. La puesta en marcha de una red de calor y frío suele enfrentarse a procesos largos y heterogéneos que involucran a múltiples ad- ministraciones. Desde ADHAC defendemos la creación de procedimientos más ágiles, ho- mogéneos y coordinados, que reduzcan pla- zos, minimicen cargas administrativas y per- mitan a los promotores planificar inversiones con mayor seguridad. La simplificación es, en este ámbito, sinónimo de competitividad y de dinamización económica, además de una herramienta esencial para cumplir los objetivos de descarbonización en los plazos comprometidos. El análisis de 2025 deja un mensaje claro: el sector de las redes de calor y frío ha entrado en una fase decisiva. El crecimiento registra- do, las ayudas previstas, la inminencia de los planes locales y el desarrollo del nuevo marco regulatorio configuran un escenario único que España debe aprovechar. Las redes térmicas son una solución madura, eficiente y plena- mente alineada con las necesidades de des- carbonización del país. La oportunidad de dar un salto cualitativo está ahora sobre la mesa. Desde ADHAC reafirmamos nuestro com- promiso con un despliegue ordenado, efi- ciente y sostenible de estas infraestructuras, y llamamos a las administraciones a avanzar con determinación en el apoyo a un sector que puede convertirse en uno de los pilares energéticos de la España descarbonizada de 2050. Con visión, coordinación y regulación adecuada, España tiene la capacidad y el potencial para situarse entre los referentes europeos en redes de calor y frío ◉ 77 ENERGÉTICA XXI · 252 · DIC 25

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