Energética 252. Diciembre 2025
BALANCE 2025 Y PERSPECTIVAS 2026 por la huella de carbono del acero que impor- ta, mientras que una torre o transformador ya fabricado en un país extracomunitario puede entrar en Europa con otro código arancelario sin asumir ese coste. Esta incoherencia nor- mativa crea una competencia insostenible que pone en peligro cientos de empresas fa- miliares y fábricas locales. En paralelo, 2025 ha sido un año de cuen- ta atrás para muchos fabricantes de apara- menta de media y alta tensión. La inminente entrada en vigor del nuevo Reglamento de Gases Fluorados (enero de 2026 para deter- minados niveles de tensión) ha obligado a las empresas a acelerar el desarrollo de tecnolo- gías alternativas sin SF6. Este esfuerzo ha su- puesto una inversión enorme en innovación, investigación y desarrollo. Ha sido también un desafío de talento. La escasez de vocaciones técnicas en todos los niveles educativos comienza a pasar factura en un sector que necesita perfiles altamente cualificados. Sin talento no hay futuro, y sin una estrategia educativa y formativa clara, España corre el riesgo de desaprovechar una oportunidad histórica de reindustrialización vinculada a la transición energética. Una red robusta, pero insuficiente El marco regulatorio actual sigue siendo uno de los principales frenos para el desarrollo de infraestructuras eléctricas. El 70% del mer- cado de los fabricantes de bienes de equipo está vinculado al sector regulado (redes de transporte y distribución), mientras que el 30% restante corresponde al ámbito privado (renovables, autoconsumo, centros de datos, etc.). El límite legal a la inversión en redes está obsoleto. Para cumplir los objetivos del PNIEC sería necesario triplicar las inversiones actuales. Sin embargo, las señales que llegan desde la CNMC y el Ministerio para la Tran- sición Ecológica de cara al próximo periodo regulatorio (2026) no son alentadoras. Si no se ajustan los marcos retributivos, España no podrá desarrollar la red eléctrica necesaria para alcanzar sus objetivos climáticos y de competitividad. Urge una regulación más flexible y adapta- da a la realidad de los mercados financieros. De lo contrario, pasaremos de ser un país con una red robusta a uno con una red saturada, insuficiente y sin capacidad de adaptación. El paradigma ha cambiado: necesitamos digitalización El sistema eléctrico actual es radicalmente distinto al de hace dos décadas. Hemos pa- sado de un modelo de generación centraliza- da a otro basado en generación distribuida, con alta penetración de renovables, nuevos agentes en red, almacenamiento (BESS, HESS, etc.) y sistemas de control de tensión y frecuencia. Pretender gestionar esta comple- jidad con criterios de hace diez o veinte años es insostenible. La digitalización de la red no es una opción: es una necesidad. No solo para garantizar estabilidad y resiliencia en un sistema cada vez más descentralizado, sino también para mejorar la eficiencia y permitir una gestión avanzada de la demanda. La red eléctrica del futuro debe ser flexible, inteligente y robusta. Y para ello, necesitamos inversión, regulación alineada con la realidad y una visión estraté- gica a largo plazo. AFBEL se adhiere al Manifiesto de Bilbao En esta línea de acción, AFBEL ha reforzado su compromiso europeo sumándose al Ma- nifiesto de Bilbao, presentado en el marco del congreso ENLIT Europe 2025, uno de los encuentros clave del sector energético cele- brado en el BEC de Bilbao entre el 18 y el 20 de noviembre. El Manifiesto, impulsado por 15 organiza- ciones europeas del ecosistema de tecnolo- gías eléctricas limpias, representa una estra- tegia común para fortalecer la infraestructura eléctrica europea, impulsar la innovación in- dustrial y consolidar cadenas de suministro resilientes y competitivas. Se trata de una llamada a la acción ante la creciente presión internacional y la necesidad de garantizar la autonomía estratégica de Europa en un sec- tor tan crítico como es el eléctrico. Entre sus puntos clave destacan: • Un sentido de urgencia, que reclama ampliar y modernizar el sistema de elec- tricidad limpia europeo para garantizar la integración de renovables y tecnologías digitales. • Políticas industriales innovadoras, que fomenten el desarrollo tecnológico y la digitalización. • Cadenas de suministro competitivas y re- silientes, como base para una autonomía estratégica europea. La adhesión de AFBEL al Manifiesto pone de relieve su papel activo en el debate estra- tégico sobre el futuro del sistema eléctrico europeo. La industria española tiene talento, innovación y capacidad. Pero necesita un en- torno regulatorio que acompañe esta trans- formación y que priorice la soberanía indus- trial y la competitividad tecnológica frente a terceros países. Además, el Manifiesto representa una oportunidad para alinear políticas públicas, financiación e industria en torno a una vi- sión común de futuro. La coordinación entre instituciones europeas, Estados miembros, operadores, fabricantes e integradores será fundamental para que la transición energé- tica no solo sea verde, sino también justa, sostenible y basada en una industria sólida. AFBEL seguirá participando activamente en este tipo de iniciativas que refuercen el papel de la industria eléctrica comomotor del cam- bio en Europa ◉ 89 ENERGÉTICA XXI · 252 · DIC 25
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