Revista Energética. Marzo 2026

El apagón nos enseñó el camino Las soluciones de autoconsumo industrial evolucionan hacia modelos híbridos que integran generación, almacenamiento y gestión energética LUIS MARQUINA PRESIDENTE ASOCIACIÓN EMPRESARIAL DE PILAS, BATERÍAS Y ALMACENAMIENTO ENERGÉTICO (AEPIBAL) L o hemos dicho en repetidas ocasio‑ nes: si el apagón del 28 de abril tuvo alguna consecuencia positiva esta fue sin duda la de hacer entender al consu‑ midor final que tiene que buscar soluciones propias en su arquitectura energética, ¡y hay que buscarlas ya¡. El sector residencial, co‑ mercial e industrial, que hasta esa fecha se suministraba de la red con algún apoyo de energía solar o eólica para autoconsumo, entendió que no era suficiente: los hogares a las ocho de la tarde ya estaban a oscuras, las industrias sin capacidad de producir, el sec‑ tor comercial con las persianas bajadas…un desastre que llevó a todos a preguntarse: y si ponemos baterías, ¿qué habría sucedido? Desde el apagón, el impulso que ha teni‑ do el despliegue de baterías en estos secto‑ res está siendo formidable, porque no sólo actúan estas como sistemas de respaldo muy eficientes para que el cliente siga con‑ sumiendo energía, con la ventaja que eso supone frente a sus competidores, sino que además ha permitido que los clientes conozcan la amplia gama de prestaciones que las baterías le ofrecen (peak saving, in‑ tegración de más renovables, gestión de la inercia, black start…) lo que le va a permitir mejorar sus costes de operación y su factu‑ ra eléctrica, rebajar sus costes por potencia contratada, aumentar su electrificación, mejorar la calidad de su suministro eléctri‑ co, reducir emisiones, reducir los costes por contingencias (apagones) y además, partici‑ par activamente en el mercado de la energía obteniendo una línea de ingresos gracias al arbitraje, la participación en los servicios au‑ xiliares como los mercados de secundaria y primaria (aun no abierto en España), control de tensión o gestión activa de la demanda, entre otros. Y si a eso le sumamos inversio‑ nes cada vez más asequibles, con precios de las baterías en una bajada sostenida (más de un 50% en apenas 24 meses) todos los ele‑ mentos se alinean para explicar este boom del almacenamiento en este sector. Y además, este crecimiento tiene impactos colaterales de mucha relevancia: por ejem‑ plo, se consolida una oportunidad real a la industria nacional y europea porque sus ca‑ pacidades productivas se adecuan perfecta‑ mente a las necesidades de los clientes tipo, por ejemplo, con instalaciones entre los 50 kWh en el sector comercial hasta los 5 MWh en el sector industrial básico (los proyectos de baterías para la industria electro intensiva superan los 100 MWh). Y es que esta oportu‑ nidad para el sector industrial se sustenta en dos elementos principales: el precio no es lo más decisivo, es decir, hay un cierto mar‑ gen a favor del producto Made in UE versus al Made in China siempre y cuando -y esto las empresas UE lo tienen que interiorizar y aprender muy bien-, el servicio, la profesio‑ nalidad, la propuesta comercial, la instala‑ ción, el seguimiento del proyecto, la cercanía al cliente, y en general, todo lo que implica la gestión energética del cliente sea absoluta‑ mente excelente. En otras palabras, la oportunidad para la industria local es evidente pero para que sea exitosa tiene que hacer todo bien, todo muy bien. Tiene que hacer un buen producto, efi‑ ciente, robusto y seguro (extra seguro, diría‑ mos), tiene que aproximarse al cliente con argumentos reales de retorno de la inversión, habiendo analizado cada caso individual‑ mente, tiene que instalar los equipos con absoluta garantía y rigor y profesionalidad, tiene que mantener las instalaciones en per‑ fecto estado de revista y, sobre todo, tiene que atender de inmediato a un cliente que entrará en pánico con cualquier contingencia. Y todo este servicio de calidad en producto y atención al cliente necesitará de empresas bien formadas, con recursos humanos que dispongan de una visión integral del nego‑ cio, que tengan la sensibilidad de entender que su cliente va a dudar mucho antes de dar un paso adelante en su gestión de la energía y que, por ello, no buscará producto, buscará confianza; no sólo buscará rentabi‑ lidades a la inversión, buscará estabilidad, sostenibilidad y control de sus costes ener‑ géticos. Muchas empresas ya lo han entendi‑ do así y confiamos que sean muchas más las que enriquezcan nuestro tejido industrial, de la mano de buenos profesionales que per‑ mitan mejorar la gestión energética de un sector tan importante para nuestra econo‑ mía como es el tejido comercial e industrial. Oportunidades de negocio no van a faltar ◉ autoconsumo con almacenamiento C&I 38 ENERGÉTICA XXI · 254 · MAR 26

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