Revista Energética. Marzo 2026
tivas sensibles; flexibilidad para electrificar procesos sin disparar la factura ni exigir gran‑ des inversiones en la red; preparación para futuros servicios de flexibilidad y mercados donde la gestión activa de la demanda per‑ mita un rendimiento económico; arbitraje horario, cargando en horas de menor precio y utilizando la energía almacenada en los pe‑ ríodos más caros para inyectarla, aplanando el coste medio del kWh; y un incremento del porcentaje de energía autoconsumida que revierta en una reducción de la dependencia de la red y de las emisiones asociadas al mix eléctrico, mejorando por tanto la huella de carbono de la actividad. En resumen, el bi‑ nomio FV de Autoconsumo + BESS convierte una instalación de autoconsumo en una he‑ rramienta de gestión energética de la planta, no solo en una “teja solar” que produce kWh baratos. ‘Peak shaving’: primero eliminar penalizaciones En el entorno comercial-industrial, uno de los usos más directos y rentables del alma‑ cenamiento es el peak shaving, entendido como la reducción de los picos de deman‑ da mediante la descarga controlada de la batería cuando la potencia se aproxima al límite contratado. En suministros con ma‑ xímetros (habituales a partir de 15 kW con‑ tratados), esta estrategia permite contener los excesos de potencia que, aunque no interrumpen el suministro, sí generan pena‑ lizaciones crecientes en la factura eléctrica y pueden disparar el coste energético final de la instalación. La introducción de nuevas metodologías de cálculo de excesos y optimización de po‑ tencia ha hecho estos sobrecostes más visi‑ bles y cuantiosos, impulsando a las empre‑ sas a gestionar de forma proactiva su curva de carga. En una primera fase, el objetivo del peak shaving no tiene por qué ser reducir la potencia contratada, sino eliminar o minimi‑ zar las penalizaciones ya existentes, de ma‑ nera que se obtienen ahorros inmediatos sin modificar el contrato ni alterar los procesos productivos. Una vez estabilizada la deman‑ da y analizados varios meses de operación del sistema de baterías, resulta viable estu‑ diar, periodo a periodo, si es posible ajustar a la baja la potencia contratada para cap‑ turar ahorros adicionales en el término fijo, reduciendo el riesgo de incurrir en potencias insuficientes. Saturación de red: el almacenamiento como “refuerzo virtual” Este enfoque de gestión de potencia ad‑ quiere aún más relevancia en el contexto actual de saturación de las redes eléctri‑ cas. Los mapas de capacidad de la red de distribución indican que en torno al 83,4% de los nudos presentan ya limitaciones para conectar nueva demanda, mientras que en la red de transporte se estima que aproximadamente el 75% de la capacidad está comprometida, con margen para nue‑ va demanda solo en una minoría de nudos, a menudo poco atractivos para usos in‑ dustriales. Para muchas empresas, esto se traduce en la imposibilidad de aumentar la potencia contratada en los plazos y condi‑ ciones necesarios para su crecimiento, la electrificación de procesos o la incorpora‑ ción de nueva maquinaria. En este escenario, un sistema BESS co‑ rrectamente dimensionado actúa como un auténtico “refuerzo virtual” de la acometi‑ da: se carga en horas valle o con excedentes fotovoltaicos, y se descarga en los momen‑ tos en que la demanda de la planta supe‑ raría la capacidad disponible del punto de conexión. De este modo, es posible elevar la demanda energética efectiva de la insta‑ lación sin exigir a la red una ampliación de potencia, evitando o posponiendo inversio‑ nes significativas en refuerzos de infraes‑ tructura y ganando margen para acometer planes de crecimiento y electrificación que, de otro modo, quedarían bloqueados por la saturación de la red. La importancia de un estudio pormenorizado y personalizado El potencial del binomio autoconsumo fotovoltaico más almacenamiento no se materializa por la mera incorporación de baterías, sino a través de soluciones cuida‑ dosamente dimensionadas y respaldadas por equipos con experiencia contrastada. Un sobredimensionamiento innecesario del BESS encarece la inversión y alarga los plazos de retorno, mientras que un sistema insuficiente impide aprovechar plenamen‑ te los ahorros por autoconsumo, limitar picos de potencia o disponer de un refuer‑ zo virtual eficaz allí donde la red presenta restricciones. Por ello, resulta imprescindible partir de un estudio pormenorizado y verdadera‑ mente personalizado de cada caso, basado en datos reales de consumo —idealmente, al menos 12 meses de curvas de carga con suficiente granularidad— y en un análisis riguroso de las limitaciones de la red y de los objetivos estratégicos de la empresa. Este estudio debe permitir identificar con precisión dónde se producen los picos de demanda y qué impacto económico tienen, cuantificar los excedentes fotovoltaicos aprovechables para la carga de baterías, evaluar las restricciones de potencia del punto de conexión y, a partir de todo ello, definir la potencia y la capacidad óptimas del sistema de almacenamiento, priorizan‑ do las funciones más relevantes en cada planta: eliminación de penalizaciones, res‑ paldo, arbitraje horario, refuerzo virtual de potencia o una combinación de todas ellas. Respaldarse en un buen equipo técnico y humano En paralelo, el creciente grado de sofistica‑ ción técnica y regulatoria del sector hace que la diferencia entre un proyecto exce‑ lente y uno simplemente correcto no radi‑ que solo en los equipos, sino en el capital humano y el conocimiento que los integra. Aspectos como la correcta coordinación entre inversores fotovoltaicos y BESS, la in‑ tegración con sistemas de monitorización y control, el cumplimiento normativo en ma‑ teria de accesos y conexiones o la adapta‑ ción a los cambios regulatorios en potencia y excedentes exigen la intervención de un socio especializado, con referencias reales y resultados medibles en proyectos de ca‑ racterísticas similares. Un buen aliado en autoconsumo con al‑ macenamiento para el sector comercial-in‑ dustrial debe aportar metodologías sólidas de análisis de curvas de carga y simulación energética-económica, capacidad para in‑ corporar escenarios de saturación de red y li‑ mitación de potencia, y una clara orientación al servicio a lo largo de todo el ciclo de vida del proyecto. El acompañamiento en la ope‑ ración, el ajuste fino de los parámetros de control y la formación del personal de planta resultan determinantes para que la solución se mantenga alineada con la evolución de la actividad y de la regulación, y para que auto‑ consumo y almacenamiento se comporten como un único sistema energético robusto, flexible y escalable, al servicio de la compe‑ titividad de la empresa en un entorno de red crecientemente exigente ◉ autoconsumo con almacenamiento C&I 49 ENERGÉTICA XXI · 254 · MAR 26
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