Revista Energética. Marzo 2026

EN EL SECTOR ALIMENTACIÓN/BEBIDAS ¿Sabe cuánto dinero pierde por sus purgadores de vapor? La descarbonización rentable de la red de vapor La descarbonización en el sector alimentario no siempre requiere inversiones faraónicas en generación. Optimizar la red de vapor mediante tecnologías actualizadas permite eliminar fugas, suprimir mantenimientos y reducir emisiones de CO 2 drásticamente. Presentamos dos casos reales con ahorros superiores a los 170.000 € anuales y un ROI alrededor de los diez meses. DAVID NAVARRO I QUINTANA DIRECTOR TÉCNICO TECNIQ, INGENIERÍA DEL VAPOR Introducción: el vapor, el corazón energético olvidado En el actual escenario de transición energé‑ tica, la industria alimentaria se enfrenta a una presión doble: la necesidad imperativa de descarbonizar sus procesos para cumplir con las normativas europeas (como el Pacto Verde) y la urgencia de optimizar sus costes operativos (OPEX) ante la volatilidad de los precios del gas y los derechos de emisión de CO 2 . Tradicionalmente, el foco de la descarboni‑ zación se ha puesto en la generación del va‑ por: sustituir calderas de gas por eléctricas, biomasa o hidrógeno verde. Sin embargo, existe una oportunidad crítica, a menudo ignorada por los diferentes departamentos, gerencia, técnicos, producción…desbor‑ dados por el día a día: la infraestructura de transporte y recuperación de energía. En una planta alimentaria estándar, las redes de va‑ por son el sistema circulatorio que permite la producción, pero también el punto donde se producen las mayores ineficiencias silen‑ ciosas. Antes de cambiar cómo generamos el vapor, la estrategia más inteligente y renta‑ ble es optimizar cómo lo gestionamos. Aquí es donde los sistemas de purga de alta efi‑ ciencia sin partes móviles emergen como la solución tecnológica más disruptiva. El purgador convencional: un punto de fallo sistémico y costoso El purgador de vapor tradicional (ya sea de boya, termodinámico, termostático o de cu‑ beta invertida) es un componente mecánico con partes móviles internas. Por su propia naturaleza, está condenado a la degrada‑ ción. En el entorno exigente de la industria alimentaria —con ciclos de carga variables, suciedad en las líneas y golpes de ariete—, estos dispositivos presentan una tasa de fa‑ llo anual alarmante, que suele oscilar entre el 15% y el 20%. Un purgador mecánico que falla en “abier‑ to“ es, literalmente, un grifo abierto de di‑ nero y emisiones. El vapor vivo se escapa a la atmósfera, o al colector de condensados sin haber cedido su energía al proceso, con la consiguiente pérdida de energía térmica, obligando a la caldera a trabajar por encima de lo necesario para compensar esa pérdida. Por el contrario, un fallo en „cerrado“ inunda los intercambiadores, camisas de cocción, etc., provocando caídas de temperatura que comprometen la seguridad alimentaria y la calidad del producto final (como fallos en la pasteurización o esterilización). Para una gerencia que busca la excelencia operativa, depender de un elemento que re‑ quiere mantenimiento constante y que tiene una tasa de fallo tan alta es un riesgo finan‑ ciero y técnico inasumible en el siglo XXI. Tecnología de orificio fijo con etapas: purgas sin desgaste ni averías La verdadera disrupción en la descarboni‑ zación de redes de vapor viene de la mano de la tecnología de orificio fijo con etapas de descarbonización 68 ENERGÉTICA XXI · 254 · MAR 26

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