Revista Energética. Marzo 2026

EN EL SECTOR ALIMENTACIÓN/BEBIDAS Un impulso a la descarbonización del sector alimentario en España La biomasa se consolida como una alternativa renovable gestionable que permite reducir emisiones aprovechando recursos locales y evitando la volatilidad de los mercados fósiles LIDIA ROCA DIRECTORA GENERAL MAGNON SERVICIOS ENERGÉTICOS L a industria se enfrenta al desafío de sustituir el gas natural en procesos térmicos exigentes, especialmente en sectores como el agroalimentario, donde la demanda de calor para la generación de vapor y otros usos térmicos es intensiva. La biomasa se consolida como una alternativa óptima para generar calor renovable, permi‑ tiendo la descarbonización a partir de ener‑ gía gestionable, desvinculada de la volatili‑ dad de los mercados fósiles y que aprovecha recursos locales. La descarbonización de la economía no puede verse limitada a la electrificación del consumo doméstico o del transporte ligero. El verdadero reto reside en la industria inten‑ siva, donde la demanda térmica representa una fracción mayoritaria del consumo ener‑ gético final. En este escenario, Magnon, filial de ener‑ gía renovable del Grupo Ence, pretende posicionarse como un aliado estratégico para estas industrias. Su objetivo es alcan‑ zar 2.000 GWh de energía térmica renovable para el año 2030 mediante el desarrollo de más de 30 proyectos en territorio nacional. Así, la compañía transfiere a esta línea de actividad toda su experiencia en la gestión de 266 MW de potencia eléctrica instalada en sus plantas de generación con biomasa, favoreciendo soluciones térmicas integra‑ les para el sector agroalimentario y de gran consumo. El modelo operativo de Magnon se fundamenta en la gestión del proceso ín‑ tegro: desde el diseño y construcción de la planta hasta el suministro de combustible y el mantenimiento preventivo. Casos de éxito Actualmente, proyectos como los que lle‑ va a cabo para Lactalis y Mahou San Miguel ilustran su firme apuesta por este tipo de instalaciones. En las plantas de Lactalis en Villarrobledo (Albacete) y Granada, se han proyectado calderas de vapor saturado con una capacidad de 10 toneladas/hora a una presión de 16 bar(g). Técnicamente, estas unidades permiten sustituir el gas natural de forma masiva, con capacidades de genera‑ ción de 37.000 MWh/año y 41.000 MWh/año respectivamente. Por su parte, el proyecto para la fábrica de Mahou San Miguel en Alovera (Guadalajara) destaca por su capacidad de descarboniza‑ ción: la nueva instalación de biomasa redu‑ cirá el 95% de las emisiones directas de CO 2 . En este caso, la energía se suministra en for‑ ma de agua sobrecalentada, un vector ener‑ gético común en la industria cervecera que exige una estabilidad térmica que la bioma‑ sa, mediante sistemas de control avanzado, garantiza con total fiabilidad. Biomasa como fuente de energía renovable Una de las claves del uso de la biomasa como fuente energética para este tipo de procesos es asegurar la logística y la trazabilidad del recurso. El éxito de estos proyectos depende de un suministro estable de biomasa agrofo‑ restal procedente de entornos cercanos. Esta proximidad no solo optimiza la huella de car‑ bono logística, sino que asegura un impacto económico positivo en el entorno rural. Para garantizar que el proceso se realiza bajo exigentes estándares de sostenibilidad, toda la biomasa gestionada por Magnon — cerca de dos millones de toneladas anuales para sus plantas y equipos en instalaciones industriales— cumple con las certificaciones internacionales SURE y PEFC, alineadas con la Directiva Europea de Energías Renovables (RED III). El uso de residuos del campo, ta‑ les como poda de vid, sarmiento u orujillo, transforma estos subproductos en recursos energéticos de alto valor, cerrando el ciclo de la economía circular. Dentro de la línea de calor industrial re‑ novable, Magnon prevé gestionar más de 800.000 toneladas anuales de biomasa des‑ tinadas específicamente a usos térmicos industriales. Así, esta materia prima ofrece ventajas de‑ terminantes para estas industrias. Por un lado, reduce la exposición a la volatilidad del gas natural y a los costes fluctuantes de los derechos de emisión de CO 2 . Además, a dife‑ rencia de otras tecnologías, como la solar o la eólica, la biomasa permite una producción constante, gestionable y ajustable a la de‑ manda real de la línea de producción. Final‑ mente, el aprovechamiento de recursos loca‑ les reduce la dependencia energética exterior, confiriendo autonomía energética, y fomenta la fijación de población en zonas rurales. La transición hacia la neutralidad en carbo‑ no requiere soluciones probadas. La integra‑ ción de plantas de biomasa gestionadas de forma sostenible representa, hoy en día, una vía robusta para avanzar hacia una industria descarbonizada y de futuro ◉ descarbonización 76 ENERGÉTICA XXI · 254 · MAR 26

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