Revista Energética. Marzo 2026
ENELSECTORALIMENTACIÓN/BEBIDAS orgánica aplicada al digestor permite maximizar la generación sin comprometer la estabilidad biológica. El consumo energético interno de la planta —bombas, sistemas de agitación y control— se ha diseñado para ser inferior a la energía generada, garantizando un balance neto positivo. Esta relación entre energía producida y energía consumida constituye uno de los indicadores clave de desempeño (KPI) en este tipo de instalaciones. Reducción de emisiones y contribución climática Desde el punto de vista ambiental, la susti‑ tución de combustibles fósiles por biogás renovable permite evitar aproximadamente 600 toneladas anuales de CO₂ equivalente. Esta reducción se deriva del reemplazo di‑ recto de combustibles fósiles. Adicionalmente, la digestión anaerobia evi‑ ta emisiones difusas de metano que podrían generarse en sistemas de almacenamiento o gestión convencional de residuos orgánicos en vertedero. La captura y aprovechamiento ener‑ gético de este gas contribuye de forma directa amitigar el impacto climático, dado que el me‑ tano presenta un potencial de calentamiento global significativamente superior al del CO₂. La cuantificación rigurosa de estas re‑ ducciones es fundamental para integrar el proyecto en estrategias corporativas de descarbonización y en esquemas de re‑ porte ambiental conforme a estándares internacionales. Economía circular y gestión eficiente de recursos El proyecto implementado en Queizuar ejemplifica la transición desde un modelo lineal —producir, consumir y gestionar resi‑ duos— hacia un esquema circular en el que los subproductos se reintegran como recur‑ sos energéticos internos. La reducción de la carga orgánica del digestato facilita su ges‑ tión posterior y disminuye costes asociados a tratamiento y transporte. Asimismo, la pro‑ ducción energética local incrementa la auto‑ nomía de la planta frente a fluctuaciones del mercado energético. Desde una perspectiva de ingeniería industrial, la clave reside en considerar la planta de biogás no como una instalación auxiliar, sino como una infraes‑ tructura estratégica integrada en el corazón del proceso productivo. Factores críticos de éxito y replicabilidad La replicabilidad de este modelo en el sector alimentación y bebidas depende de varios factores técnicos, como la disponibilidad constante de sustratos homogéneos, una demanda térmica estable que permita el autoconsumo energético, un espacio físico suficiente para la implantación de reactores y sistemas auxiliares y, por último, la capa‑ cidad de integración con infraestructuras energéticas existentes. Las industrias lácteas, cárnicas, cerveceras o de transformación vegetal comparten ca‑ racterísticas que favorecen este tipo de solu‑ ciones. La evaluación previa mediante estu‑ dios de viabilidad técnico-económica resulta esencial para dimensionar adecuadamente la inversión y estimar periodos de retorno. La experiencia de Bioenergy Ibérica demuestra que la colaboración entre operadores indus‑ triales y especialistas en ingeniería energéti‑ ca permite adaptar la tecnología a las parti‑ cularidades de cada proceso productivo. Perspectivas tecnológicas Las tendencias actuales apuntan hacia la mejora continua del rendimiento de los di‑ gestores mediante: • Sistemas avanzados de monitorización digital y control predictivo. • Optimización microbiológica para incre‑ mentar la tasa de metanogénesis. • Integración con tecnologías de upgra‑ ding para producir biometano inyectable en red. • Hibridación con otras fuentes renova‑ bles para maximizar la autosuficiencia energética. En el sector agroalimentario, estas innovaciones permitirán ampliar el alcance de la valoriza‑ ción energética, consolidando el biogás como vector clave en la transición hacia procesos indus‑ triales climáticamente neutros. Operación, mantenimiento y continuidad del suministro energético La experiencia operativa de la planta instalada por Bioenergy Ibérica en la quesería Queizuar pone de manifiesto la importancia de los sistemas avanzados de control y manteni‑ miento preventivo para garantizar la esta‑ bilidad del proceso anaerobio. La monitori‑ zación continua de parámetros como carga orgánica, producción específica de metano, concentración de sulfhídrico y equilibrio áci‑ do-base permite detectar desviaciones ope‑ rativas de forma temprana y evitar pérdidas de rendimiento. El mantenimiento periódico de equipos de agitación, bombas de alimentación y sistemas de desulfuración del biogás resul‑ ta igualmente crítico para asegurar la dis‑ ponibilidad energética de la instalación. La integración de plataformas de supervisión digital facilita el análisis histórico de datos operativos, optimizando la programación de paradas técnicas y asegurando una pro‑ ducción energética estable que respalde de forma fiable la demanda térmica del proceso industrial. Producción circular en el sector alimentación y bebidas La implantación de la planta de digestión anaerobia en la quesería Queizuar demues‑ tra que la descarbonización en el sector alimentación y bebidas puede abordarse mediante soluciones tecnológicas maduras, integradas y económicamente viables. La va‑ lorización energética de residuos lácteos no solo reduce emisiones y costes energéticos, sino que transforma la gestión ambiental en una oportunidad estratégica. Este caso evidencia que el biogás indus‑ trial, correctamente dimensionado e integra‑ do, constituye una herramienta fundamental para avanzar hacia un modelo productivo circular, resiliente y alineado con los objeti‑ vos de neutralidad climática ◉ descarbonización 75 ENERGÉTICA XXI · 254 · MAR 26
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