Revista Energética. Abril 2026
La biomasa, una energía cada vez más estratégica en un mundo inestable La biomasa amplía su papel en redes de calor, industria y edificación con datos de penetración, costes competitivos y capacidad gestionable en el mix energético. JAVIER DÍAZ PRESIDENTE ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE VALORIZACIÓN ENERGÉTICA DE LA BIOMASA (AVEBIOM) L as tensiones geopolíticas de los úl- timos años son un recordatorio de que contar con fuentes de energía renovable locales es una verdadera necesi- dad estratégica. Los ciudadanos nos hemos familiarizado con términos como geopolíti- ca, seguridad de suministro o tensión en los mercados energéticos porque sus efectos se reflejan casi en tiempo real en la gasolinera, en la factura del hogar y en los costes que so- portan nuestras empresas e industrias. El encarecimiento de los combustibles fó- siles y la volatilidad de sus precios vuelven a poner de manifiesto nuestra vulnerabilidad. Las energías renovables locales, y entre ellas la biomasa en sus usos térmicos y eléctricos, muestran con especial claridad el valor que pueden aportar a España. La transición energética española no pue- de limitarse al despliegue de nueva poten- cia renovable eléctrica. También necesita soluciones capaces de generar calor de forma continua, con costes previsibles y a partir de recursos locales, tanto para la in- dustria como para viviendas y edificios, sus- tituyendo con rapidez a los combustibles fósiles. Entre esas soluciones destaca la bioma- sa. En España aporta ya en torno al 5% del consumo total de calor y alrededor del 65% del calor renovable, mientras que en gene- ración eléctrica su contribución ronda el 1,5%. Su papel está lejos de ser marginal, especialmente en los usos térmicos, don- de está demostrando que es una vía eficaz para descarbonizar el calor industrial y las calefacciones colectivas, al tiempo que re- fuerza la seguridad de suministro y genera actividad económica ligada al territorio. La comparación con la situación en otros países europeos ayuda a situar mejor nues- tros números. En España, las redes de calor con biomasa cerraron 2024 con 584 instala- ciones, 549 MW de potencia y una demanda térmica cercana a 878 GWh al año. Dan ser- vicio a más de 42.000 viviendas en bloque, 1.448 unifamiliares y más de 4.200 edificios, evitando unas 248.000 toneladas de CO₂ cada año. Pero seguimos lejos de la dimen- sión alcanzada en Europa, donde existen ya unas 19.000 redes de calor y frío que abas- tecen a 80 millones de ciudadanos y donde estas infraestructuras tienen un grado de de- sarrollo muy superior al español. Aun así, con la red de calor de Valladolid demostramos que en España también hay proyectos de referencia. Bioenergy Europe la ha destacado entre sus “District Heating Champions” por su escala, al dar servicio a más de 10.200 viviendas y 67 edificios públi- Bioenergía 82 ENERGÉTICA XXI · 255 · ABR 26
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