Revista Energética. Abril 2026
del territorio, con más del 40% correspon- diente a bosque arbolado. La estructuración de la propiedad forestal en Cataluña, con aproximadamente el 75% en manos privadas, con fincas de poca su- perficie, han contribuido, entre otros facto- res, al abandono de las masas forestales. Ac- tualmente, la tasa de aprovechamiento del crecimiento anual de los bosques se sitúa en torno al 28%, resultando de este modo una gran acumulación de biomasa en todo el territorio. En los últimos años, el crecimiento del consumo de biomasa de forma local, ha hecho que aproximadamente el 60% de la producción de los bosques catalanes se destine a usos energéticos, lo que pone de manifiesto su gran valor estratégico, además de reflejar los grandes beneficios ambientales y de prevención de incendios que esto representa para el país y para la propiedad. Bioeconomía forestal y crecimiento de infraestructuras La bioeconomía forestal se plantea como un enfoque estratégico para transformar los recursos forestales en productos de valor añadido, promoviendo al mismo tiempo la sostenibilidad ambiental y el desarrollo económico. En este contexto, la biomasa adquiere un papel central como recurso energético. El desarrollo de la cadena de valor de la biomasa, desde la gestión forestal sosteni- ble hasta su uso energético, permite inte- grar múltiples actores y fomentar un mo- delo más resiliente y competitivo. Además, su papel en la prevención de incendios, mediante la gestión activa de los bosques, refuerza su valor ambiental y social. El crecimiento del sector de la biomasa en Cataluña es ya una realidad consolidada. El consumo ha aumentado en torno a un 10% en el último año, impulsado principalmente por la astilla industrial. Uno de los desarrollos más relevantes es la expansión de redes de calor con bio- masa. En 2024 se pusieron en marcha 33 nuevas redes de calor en Cataluña, lo que la sitúa como una de las regiones líderes en este tipo de infraestructuras a nivel estatal. Estas instalaciones permiten suministrar energía térmica a edificios y distritos com- pletos, mejorando la eficiencia energética y reduciendo emisiones. Se estima que con- tribuyen a evitar cerca de 248.000 toneladas de CO₂ anuales, reforzando su papel en las estrategias de descarbonización. El crecimiento se está concentrando, es- pecialmente, en el sector industrial; como lo demuestran ejemplos de empresas como Alier o Nestlé, grandes consumidoras de energía térmica. La papelera Alier ha puesto en marcha una caldera de biomasa de 36 MW térmicos —capaz de generar unas 50 toneladas de vapor por hora— que consu- me alrededor de 80.000 toneladas anuales de astilla forestal y permite reducir hasta un 95% sus emisiones de CO₂ y prácticamente eliminar el uso de gas natural. Por su parte, Nestlé ha integrado la biomasa en varias de sus fábricas. En sus instalaciones de Girona, sus dos calderas cubren cerca del 80% de la demanda energética de la planta. Ambos casos evidencian cómo la biomasa no solo contribuye a la reducción de emisio- nes, sino que también impulsa el desarrollo de cadenas de suministro locales, consoli- dándose como una alternativa sólida y ma- dura para la transición energética del sector industrial y empresarial. Impacto económico y generación de empleo Más allá de su contribución energética y am- biental, la biomasa tiene un impacto directo en la economía del territorio. Su desarrollo impulsa la creación de empleo estable y actividad económica, contribuyendo a fijar población y a dinamizar economías locales. Las previsiones apuntan a la creación de hasta 1.000 puestos de trabajo (crecimiento progresivo hasta el año 2027) y al aprovecha- miento de más de 730.000 toneladas anua- les de biomasa forestal. Retos y factores clave para la consolidación del sector A pesar de su potencial, el desarrollo de la biomasa en Cataluña enfrenta distintos re- tos. Entre los principales destacan la necesi- dad de reforzar la gestión forestal activa, tan- to por parte de las administraciones públicas como de la propiedad privada. Aumentar la inversión pública, facilitar el acceso al recur- so mediante, entre otros, la simplificación de los procesos administrativos y hacer más atractivo el sector para la incorporación de nuevos profesionales. Asimismo, resulta imprescindible reforzar la concienciación social sobre los benefi- cios de la biomasa y la bioenergía como fuentes energéticas renovables, fiables y sostenibles. Su aceptación no debe enten- derse únicamente desde una perspectiva energética, sino también como una herra- mienta directamente vinculada a la mejora del territorio. Una gestión forestal activa y sostenible, apoyada en la valorización de la biomasa, contribuye de forma decisiva a la reducción del riesgo de incendios, a la con- servación de los ecosistemas y a la dismi- nución de las emisiones de gases de efecto invernadero, generando un impacto positi- vo tanto ambiental como socioeconómico. En este contexto, la coordinación entre los distintos agentes del sector —empresas, ad- ministraciones públicas, centros de investi- gación y actores territoriales— se convierte en un factor clave para la consolidación y el crecimiento del modelo. Solo a través de la colaboración y la alineación de objetivos será posible desarrollar una cadena de va- lor sólida, eficiente y sostenible, capaz de maximizar el aprovechamiento del recurso, impulsar la innovación y garantizar el papel estratégico de la biomasa en la transición energética y en el desarrollo equilibrado del territorio. Beneficios en múltiples ámbitos: energía, territorio y economía El uso de la bioenergía genera beneficios tangibles en múltiples ámbitos. Desde el punto de vista energético, contribuye a di- versificar el mix energético y a reducir la de- pendencia de combustibles fósiles importa- dos, reforzando la seguridad de suministro y la resiliencia del sistema energético. En el ámbito ambiental, desempeña un papel clave en la mitigación del cambio climá- tico, al tiempo que favorece una gestión más activa y sostenible de los ecosistemas forestales. Desde una perspectiva territorial, la bioe- nergía se consolida como una herramienta fundamental para la dinamización del me- dio rural. Su cadena de valor —que abarca desde la extracción y el aprovechamiento de los recursos forestales, hasta su trans- formación, logística y uso final— genera ac- tividad económica y empleo local. De este modo, contribuye a fijar población en zonas rurales, a fortalecer el tejido productivo y a combatir los procesos de despoblación, in- tegrando sostenibilidad ambiental y desa- rrollo socioeconómico ◉ bioenergía 85 ENERGÉTICA XXI · 255 · ABR 26
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy OTAxNDYw