Revista Energética. Mayo 2026
La interconexión de cobre abre una nueva etapa en la eficiencia y fiabilidad de los módulos solares La interconexión de cobre patentada porAiko abre una nueva vía paramejorar el rendimiento, la resistencia mecánica y la estabilidad de los módulos solares. Integrada en la nueva generación Stellar 3N+72, esta tecnología reduce la dependencia de la plata y refuerza el valor de la arquitectura ABC en proyectos comerciales e industriales. JUAN JOSÉ ARGÜELLES DIRECTOR GENERAL GENERACIÓN DISTRIBUIDA DE AIKO ENERGY PARA EL SUR DE EUROPA D urante años, la evolución de la tec- nología fotovoltaica se ha expli- cado, en gran medida, a través de una carrera por la eficiencia. Cada nueva generación de módulos solares ha buscado producir más energía en menos superficie, reducir pérdidas internas y elevar la poten- cia disponible para mejorar la rentabilidad de los proyectos. Sin embargo, la madurez alcanzada por el sector está ampliando esta mirada. Hoy, el verdadero valor de un mó- dulo no depende solo de su rendimiento inicial, sino también de su capacidad para mantenerlo de forma estable durante déca- das, resistir condiciones reales de operación y reducir la exposición a materiales sujetos a mayor presión de suministro. En este contexto, algunos elementos tra- dicionalmente menos visibles del diseño de los módulos han adquirido una importancia estratégica. Uno de ellos es la metalización de las células solares y su sistema de interco- nexión, una parte esencial para transportar la corriente eléctrica generada, minimizar pérdidas internas y garantizar la estabilidad del rendimiento a largo plazo. Aiko ha situa- do este componente en el centro de su nue- va generación Stellar 3N+72, al incorporar una tecnología patentada de interconexión de cobre que sustituye el uso tradicional de pasta de plata en la metalización de las célu- las solares. La elección del cobre no es casual. Se tra- ta de un material con mayor conductividad eléctrica, mayor disponibilidad y menor volatilidad de precio que la plata. Desde el punto de vista técnico, su resistividad en estado puro es de 1,7 μΩ·cm, una cifra sig- nificativamente inferior a la de las pastas de plata utilizadas habitualmente en las células solares, que se sitúa en torno a 5 μΩ·cm de- bido a la presencia de vidrio y aglutinantes. Esta menor resistencia eléctrica favorece una recolección de corriente más eficiente y con- tribuye a mejorar el rendimiento energético del módulo, especialmente en condiciones de alta irradiación o temperaturas elevadas. La diferencia no se limita al comportamien- to eléctrico. El recubrimiento electrolítico de cobre utilizado por Aiko no requiere cocción a altas temperaturas, a diferencia de otros pro- cesos de metalización. Esto permite reducir el estrés térmico sobre la oblea de silicio y evi- tar la difusión de impurezas, dos factores que pueden afectar a la calidad de la célula y a su rendimiento inicial. El resultado es una célula más limpia y una base tecnológica orientada tanto a la eficiencia como a la durabilidad. La durabilidad es especialmente relevan- te en una etapa en la que la vida útil de los activos fotovoltaicos pesa cada vez más en las decisiones de inversión. Una instalación solar se proyecta para operar durante dé- cadas, por lo que pequeñas diferencias en degradación, estabilidad mecánica o pérdi- das de producción pueden tener un impacto acumulado significativo. La innovación en materiales, por tanto, no es solo una mejora de fabricación, sino una palanca para elevar la rentabilidad y reducir riesgos a largo plazo. Uno de los ámbitos donde la interconexión de cobre aporta un valor diferencial es la re- sistencia frente a microcracks. Estas peque- ñas fisuras, que pueden producirse durante la fabricación, el transporte, la instalación o la operación del módulo, son una de las causas habituales de degradación del ren- dimiento con el paso del tiempo. Aunque Solar fotovoltaica 106 ENERGÉTICA XXI · 256 · MAY 26
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