Revista Energética. Mayo 2026

EN EL SECTOR INDUSTRIAL No obstante, la presión ya no proviene únicamente de la regulación. Las entidades financieras incorporan cada vez más varia- bles climáticas y energéticas en sus aná- lisis de riesgo, condicionando el acceso a financiación verde o líneas bonificadas a la existencia de estrategias de sostenibilidad y reducción de emisiones. Al mismo tiempo, grandes corporaciones y administraciones públicas exigen información ambiental deta- llada a sus proveedores, trasladando la sos- tenibilidad a toda la cadena de valor. Esto está provocando que muchas em- presas que todavía no están obligadas le- galmente a reportar emisiones comiencen igualmente a trabajar en sostenibilidad para mantener su competitividad comercial. Cuestionarios ESG, solicitudes de huella de carbono o requisitos ambientales vincula- dos a licitaciones son ya habituales en nu- merosos sectores. La sostenibilidad se está convirtiendo progresivamente en un requisi- to de acceso al mercado. A pesar de ello, el principal motor de la descarbonización continúa siendo econó- mico. La mayor parte de las actuaciones de reducción de emisiones se basan en me- didas de eficiencia energética capaces de disminuir consumos eléctricos, térmicos o de combustibles fósiles. Renovar sistemas HVAC, optimizar procesos industriales, au- tomatizar instalaciones o sustituir equipos obsoletos genera ahorros directos sobre los costes operativos. En un entorno marcado por la volatilidad energética, consumir me- nos se ha convertido, aún más, en una ven- taja competitiva. En sectores industriales y terciarios, este tipo de actuaciones permite además mejo- rar la estabilidad operativa, reducir costes de mantenimiento y aumentar la vida útil de los equipos. Muchas empresas comienzan a comprender que la eficiencia energética no solo reduce emisiones, sino que incremen- ta la resiliencia operativa y financiera de las instalaciones. CAE: convertir el ahorro energético en financiación Es precisamente en este punto donde el sistema CAE adquiere especial relevancia. Regulado en España por el Real Decreto 36/2023, este mecanismo permite monetizar los ahorros energéticos generados por ac- tuaciones de eficiencia. Cada Certificado de Ahorro Energético acredita un ahorro equi- valente a un kilovatio hora anual de energía final, pudiendo posteriormente comercia- lizarse a sujetos obligados, principalmente comercializadoras energéticas que deben cumplir objetivos regulatorios de ahorro. Desde un punto de vista técnico, el sistema contempla tanto actuaciones estandariza- das como proyectos singulares. Las primeras se apoyan en fichas técnicas oficiales aplica- bles a actuaciones habituales como sustitu- ción de iluminación, climatización eficiente o mejora de envolventes térmicas. Las ac- tuaciones singulares, por su parte, permiten certificar proyectos más complejos median- te metodologías específicas de medición y verificación, especialmente habituales en entornos industriales o terciarios avanzados. El funcionamiento del sistema introduce un elemento especialmente interesante: el ahorro energético deja de ser únicamente una reducción de costes para convertirse también en un activo económico comercia- lizable. Esto modifica profundamente la lógi- ca financiera de los proyectos de eficiencia energética. Actuaciones que anteriormente presentaban retornos ajustados pasan a ser económicamente viables gracias al ingreso adicional generado por los certificados. La gran aportación del sistema CAE es su capacidad para mejorar la viabilidad finan- ciera de los proyectos. Y es que la monetiza- ción de ahorros energéticos puede reducir de forma significativa los periodos de retor- no y mejorar indicadores financieros como VAN y TIR. Además, los CAE presentan una elevada compatibilidad con otras vías de financiación, incluyendo subvenciones pú- blicas y deducciones fiscales. Además, salvo incompatibilidades específicas con ayudas procedentes del Fondo Nacional de Efi- ciencia Energética, los CAE pueden combi- narse con programas de ayudas regionales, PERTE o incentivos fiscales a la innovación tecnológica. Esta compatibilidad resulta especialmente relevante en proyectos de gran volumen de inversión. En la práctica, muchas compañías están empezando a estructurar sus planes de descarbonización mediante esquemas híbridos de financiación en los que conviven subvenciones públicas, incentivos fiscales y monetización de ahorros energéticos vía CAE. Esto permite reducir de forma considerable el esfuerzo financiero inicial y acelerar la ejecu- ción de proyectos que, en otras circunstan- cias, podrían haberse retrasado varios años. El impacto económico de esta combina- ción puede ser muy significativo. Un ejem- plo real es el caso de una empresa que, tras calcular su huella de carbono y con motivo de descarbonizarse, proyectó la sustitución y mejora de su línea de extrusión, con una inversión aproximada de 2,2 millones de euros. Gracias a la combinación de distintas vías de financiación, el proyecto obtuvo cer- ca de 750.000 euros mediante CAE, 313.000 euros en subvención pública y alrededor de 31.000 euros adicionales en deducciones fiscales por innovación tecnológica. En con- junto, más del 49% de la inversión quedó compensada. Esta actuación permitió redu- cir notablemente el consumo energético op- timizando costes operativos, lo que a su vez permitió reducir aproximadamente 400 to- neladas de CO₂ equivalente anuales y mejo- rar la posición de la compañía para acceder a financiación verde y responder a exigencias ambientales de clientes. Este tipo de casos refleja cómo la descar- bonización empieza a abordarse desde una lógica distinta a la de hace apenas unos años. Ya no se trata únicamente de cumplir obligaciones regulatorias o mejorar indica- dores ESG, sino de identificar oportunidades de ahorro, optimización y financiación capa- ces de generar valor económico tangible. La transición energética avanza hacia un modelo en el que sostenibilidad y rentabili- dad convergen. En este escenario, los Certi- ficados de Ahorro Energético se posicionan como uno de los instrumentos más eficaces para acelerar inversiones en eficiencia ener- gética y reducir las barreras económicas de la descarbonización empresarial. Las empre- sas que consigan integrar eficiencia energéti- ca, financiación e innovación dentro de una estrategia común estarán mejor preparadas para competir en un entorno donde la soste- nibilidad será, cada vez más, un criterio ope- rativo y financiero imprescindible ◉ La gran aportación del sistema CAE es su capacidad para mejorar la viabilidad financiera de los proyectos descarbonización y cae 79 ENERGÉTICA XXI · 256 · MAY 26

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