Revista Energética. Mayo 2026

EN EL SECTOR INDUSTRIAL Por qué muchos ahorros energéticos no llegan a convertirse en CAE El error frecuente consiste en pensar que el CAE es una consecuencia directa del ahorro, cuando en realidad es la consecuencia de haber gestionado correctamente todo el proceso que permite acreditar ese ahorro. RUBÉN GONZÁLEZ MÁRQUEZ DIRECTOR DE SERVICIOS TÉCNICOS EN VIVENDIO E l sistema de Certificados de Ahorro Energético, conocido como sistema CAE, se ha consolidado en los últi- mos años como una herramienta clave para impulsar la eficiencia energética y acelerar la descarbonización. Su planteamiento res- ponde a una lógica sencilla: reconocer los ahorros de energía conseguidos mediante actuaciones concretas y convertirlos en un valor acreditable dentro del mercado ener- gético. Sin embargo, pese a contar con un marco normativo definido y una operativa cada vez más madura, su conocimiento y aplicación real siguen siendo limitados para una parte significativa del mercado. Desde la experiencia práctica en la ope- ración del sistema como Sujeto Delegado, el principal freno no se encuentra hoy en la regulación ni en la tecnología disponible, sino en el desconocimiento generalizado del propio mecanismo. Muchas empresas des- conocen que determinadas actuaciones de eficiencia energética pueden generar CAE o no identifican claramente cómo beneficiarse de ellos. La paradoja es evidente: una parte importante del tejido industrial y terciario ya está realizando inversiones y mejoras que generan ahorros energéticos reales, pero esos ahorros no llegan a transformarse en certificados por falta de información, acom- pañamiento o enfoque metodológico. Este contexto obliga a desplazar el debate. La conversación ya no debería centrarse úni- camente en explicar qué es el sistema CAE, sino en cómo activarlo de manera efectiva. El verdadero reto está en pasar del desco- nocimiento a la acción, facilitando que em- presas, técnicos y decisores comprendan no solo el potencial económico y energético del sistema, sino también el proceso necesario para que un ahorro real pueda llegar a con- vertirse en un CAE emitido. De la madurez normativa a la madurez operativa El sistema ha superado ya su fase inicial de definición. Hoy existen metodologías claras, fichas estandarizadas, verificadores acredi- tados, sujetos delegados operativos y pro- cedimientos administrativos relativamente consolidados. Desde un punto de vista téc- nico, el sistema está preparado para escalar. No obstante, esta madurez normativa no siempre se traduce en una madurez operati- va equivalente por parte del mercado. Sigue existiendo una brecha relevante entre la rea- lización de actuaciones de eficiencia energé- tica y la emisión efectiva de CAE asociados a dichas actuaciones. Esa brecha no es casual. Responde a la complejidad inherente a un sistema que no es únicamente energético, sino también documental, administrativo y verificable. Un proyecto puede ahorrar energía, pero si no se han recogido los datos adecuados, si no existe trazabilidad suficiente o si la docu- mentación no permite demostrar el ahorro conforme a la metodología correspondien- te, el CAE puede no llegar a emitirse. Por eso, el sistema funciona correctamente cuando se entiende como un proceso integral y no como un trámite final. Cuando se aborda desde el inicio, deja de ser un elemento teó- rico para convertirse en una palanca real de valor económico y de decisión empresarial. Tener ahorro no significa tener un CAE Uno de los aspectos que más confusión genera en el mercado es la diferencia entre tener ahorro energético y tener un CAE emiti- do. El ahorro energético puede existir desde el momento en que se ejecuta una actuación eficiente, ya sea mediante una sustitución Fuente: MITECO. Muchas empresas desconocen que determinadas actuaciones de eficiencia energética pueden generar CAE o no identifican claramente cómo beneficiarse de ellos descarbonización y cae 90 ENERGÉTICA XXI · 256 · MAY 26

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