Revista Energética. Mayo 2026

EN EL SECTOR INDUSTRIAL El RDL 7/2026 acelera el papel de los CAE en la estrategia energética de la industria Este nuevo decreto actúa como un elemento de consolidación, pues reconoce la situación de tensión estructural en el ámbito energético y orienta las medidas hacia soluciones que permitan reducir el consumo, mejorar la eficiencia y avanzar en la descarbonización. MANUEL MESTRE DIRECTOR DE AYUDAS Y SUBVENCIONES EN AYMING ESPAÑA E n un contexto marcado por la volati- lidad de los precios energéticos y la urgencia de avanzar hacia modelos y prácticas más sostenibles, en los últimos años, las empresas industriales se han visto obligadas a adaptarse a un entorno cada vez más complejo e inestable. Este escenario, marcado por fluctuaciones en los costes de la energía, cambios regulatorios constantes y una creciente presión para reducir el impac- to ambiental, se ha convertido en un factor crítico que condiciona su competitividad, su estrategia y sus decisiones a largo plazo. Se enmarca en la necesidad de dar respuesta a este contexto energético. Aunque no in- troduce cambios radicales en el funciona- miento del sistema, sí incorpora una serie de ajustes y, sobre todo, refuerza el papel de la eficiencia energética como una de las principales palancas para afrontar los retos actuales. De esta manera, este nuevo decreto actúa como un elemento de consolidación, pues reconoce la situación de tensión estructural en el ámbito energético y orienta las medi- das hacia soluciones que permitan reducir el consumo, mejorar la eficiencia y avanzar en la descarbonización. En este sentido, se ali- nea con el sistema de Certificados de Ahorro Energético (CAE), reforzando así indirecta- mente su papel dentro del mercado e incen- tivando su aplicación en la industria. En primer lugar, introduce mejoras que im- pactan directamente en la rentabilidad de determinadas actuaciones, como las bom- bas de calor. En la práctica, esto facilita que proyectos de eficiencia energética que hasta ahora no terminaban de encajar desde el punto de vista económico comiencen a ser más atractivos. Para muchas compañías, puede suponer la oportunidad de revisar decisiones que estaban en pausa y reactivar inversiones que no habían encontrado el momento adecuado. En paralelo, el decreto refuerza la electri- ficación de los procesos. La sustitución de combustibles fósiles por soluciones eléctri- cas se posiciona cada vez más no solo como una opción sostenible, sino también como una alternativa más estable en términos de costes. Esto amplía el número de actuacio- nes susceptibles de acogerse al sistema CAE y, por tanto, las oportunidades para mejorar la eficiencia operativa. Otro aspecto especialmente relevante es el intento de dar respuesta a algunas de las barreras que han limitado el desarrollo de proyectos en los últimos años. Entre ellas, el acceso a la red eléctrica ha sido uno de los principales obstáculos. Las medidas orienta- das a liberar capacidad suponen, en la prác- tica, facilitar la ejecución de iniciativas que, aun siendo viables, no podíanmaterializarse. A ello se suma un elemento adicional que gana relevancia: la fiscalidad. En un entorno donde las compañías buscan optimizar sus inversiones, la combinación de instrumen- tos -como los CAE, los incentivos fiscales o las ayudas públicas- permite construir mo- delos de financiación más eficientes. Inte- grar la eficiencia energética dentro de una estrategia fiscal más amplia no solo mejora la rentabilidad de los proyectos, sino que facilita su viabilidad y acelera su ejecución. A corto plazo, es previsible que convivan dos dinámicas. Por un lado, un marco que impulsa la eficiencia energética y amplía las oportunidades de inversión; por otro, un en- torno que puede invitar a cierta prudencia en la toma de decisiones. Esta dualidad no frena el mercado, pero sí puede modular su ritmo en los próximos meses. No obstante, la energía seguirá siendo un factor crítico para la industria, no solo en tér- minos de coste, sino como variable estraté- gica. En este contexto, el sistema CAE gana protagonismo al permitir a las empresas abordar proyectos de eficiencia con un en- foque más estructurado, alineando ahorro energético, retorno económico y planifica- ción financiera. Por tanto, el reto está en la capacidad de las compañías para anticipar este cambio de ciclo, integrando la eficiencia energética –y los instrumentos que la acompañan– en la estrategia empresarial, para competir en un entorno donde optimizar el consumo ya no es una ventaja, sino una condición ◉ descarbonización y cae 92 ENERGÉTICA XXI · 256 · MAY 26

RkJQdWJsaXNoZXIy OTAxNDYw