Energetica 260 octubre2026
Flexibilidad de la demanda: la infraestructura invisible que hará posible la transición energética La transición energética está transformando profundamente el sistema eléctrico. La integración masiva de energías renovables, la electrificación de la movilidad y de los procesos industriales, el crecimiento de los centros de datos y el despliegue de almacenamiento están modificando tanto la forma de generar electricidad como la manera de consumirla. OLATZ MOLINOS ESPECIALISTA DE PRODUCTO EN CARLO GAVAZZI S in embargo, esta transformación plan- tea una pregunta clave: ¿puede la red crecer al ritmo que exige la transición energética? Aunque es necesario invertir en infraestruc- turas eléctricas, cada vez existe unmayor con- senso en que las redes, por sí solas, no podrán absorber toda la demanda prevista en los pla- zos requeridos. En numerosas zonas ya apare- cen limitaciones de capacidad que dificultan la conexión de nuevos consumos, instalacio- nes renovables o proyectos industriales. Ante este escenario, surge un recurso capaz de complementar las inversiones tradiciona- les y acelerar la transición energética: la flexi- bilidad de la demanda. El reto ya no es generarmás electricidad, sino gestionarlamejor Durante décadas, el sistema eléctrico se basó en unmodelo sencillo: la generación se adap- taba continuamente a las necesidades de consumo. La creciente penetración de energías reno- vables está cambiando esta lógica. Tecno- logías como la solar fotovoltaica o la eólica aportan energía limpia y competitiva, pero introducen volatilidad. Paralelamente, la elec- trificación está incrementando la demanda en sectores que tradicionalmente dependían de combustibles fósiles. El resultado es un sistema que necesita nue- vas herramientas para mantener el equilibrio entre oferta y demanda sin depender exclusi- vamente de nuevas inversiones en red. Es aquí donde la flexibilidad adquiere un pa- pel estratégico. ¿Qué es la flexibilidad de la demanda? La flexibilidad de la demanda es la capacidad de adaptar el consumo eléctrico en respuesta a señales económicas o a las necesidades del sistema energético. En la práctica, supone desplazar consumos, ajustar potencias o modificar temporalmente determinados procesos. Algunos ejemplos son: • Edificios que reducen momentáneamen- te la potencia de climatización sin afectar al confort. • Industrias que trasladan procesos no crí- ticos a horas con menor coste energético. • Sistemas de almacenamiento que absor- ben excedentes renovables y liberan ener- gía cuando resulta necesario. • Flotas de vehículos eléctricos que optimi- zan automáticamente sus recargas. Pero esto no es nuevo. Desde hace añosmu- chas empresas adaptan sus consumos para aprovechar los periodos con menor precio de la energía. Es lo que se conoce como flexibili- dad implícita. La novedad es la apariciónde la denominada flexibilidad explícita, donde los consumidores reciben una compensación económica por poner a disposición del sistema una determi- nada capacidad flexible. En este modelo, una instalación puede generar ingresos adicionales por estar disponible para aumentar o reducir su consumo cuando sea requerida. Durante los próximos años convivirán am- bos enfoques: la optimización energética tra- dicional y la participación en mercados que retribuyen la flexibilidad. Unmecanismo para complementar la red Tradicionalmente, cualquier incremento de la demanda se resolvía reforzando las infraes- tructuras eléctricas. Sin embargo, construir nuevas líneas, subestaciones o centros de transformación requiere inversiones elevadas y largos plazos de ejecución. Según la Agencia Internacional de la Ener- gía, el consumo mundial de electricidad po- dría aumentar entre un 20% y un 25% de aquí a 2030, lo que exigiría incrementar significati- vamente las inversiones en redes eléctricas. redes electricas 106 ENERGÉTICA XXI · 260 · OCT 26
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